Idom, condenada a pagar 1,1 millones por los defectos en una fábrica de Estrella Galicia
La ingeniería vasca Idom ha sido condenada a pagar más de 1,1 millones de euros, más intereses, por su responsabilidad en los graves problemas aparecidos en el pavimento de una nueva planta de embotellado de Estrella Galicia. La Audiencia Provincial de Bizkaia ha revocado una sentencia anterior que había exonerado a la compañía y considera que el proyecto elaborado por la firma no definió adecuadamente las características que debía tener el mortero utilizado en el suelo.
El conflicto tiene su origen en la construcción de la Nave de Envasado II de Hijos de Rivera, la compañía propietaria de Estrella Galicia. La cervecera había contratado a Idom para la elaboración del proyecto y la dirección de la obra, mientras que Dragados ejercía como contratista principal.
Los problemas aparecieron en 2018, cuando ya había comenzado la instalación de la maquinaria de embotellado. El mortero situado debajo de las losas del pavimento no tenía suficiente resistencia para soportar el peso de los equipos industriales. El asunto terminó provocando la intervención de las aseguradoras Chubb y Generali, que indemnizaron respectivamente a Hijos de Rivera y a Dragados y posteriormente reclamaron judicialmente las cantidades a quienes consideraban responsables.
La sentencia de la Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Bizkaia, fechada el 8 de junio de 2026, da ahora la razón en buena medida a las aseguradoras y convierte a Idom en la principal responsable económica del problema. La condena más importante procede de la demanda presentada por Chubb, aseguradora de Hijos de Rivera. La compañía había abonado 834.693,15 euros por el siniestro y posteriormente ejercitó su derecho a reclamar ese dinero a Idom.
La Audiencia estima íntegramente este recurso, declara a Idom responsable de las patologías del solado de la fábrica de Estrella Galicia y le obliga a devolver a Chubb los 834.693,15 euros. A esta cifra hay que añadir los intereses legales desde el 31 de julio de 2019 y las costas de la primera instancia.
La resolución es especialmente significativa porque el Juzgado de Primera Instancia número 1 de Bilbao había llegado en 2023 a la conclusión contraria: desestimó las demandas y absolvió tanto a Idom como a Solados y Obras Reysa, subcontratista encargada de ejecutar los recrecidos de mortero. La Audiencia corrige ahora sustancialmente aquel criterio.
Existe además una segunda condena derivada de la demanda de Generali, aseguradora de Dragados. Esta compañía había desembolsado 532.462,16 euros a consecuencia del siniestro, de los que 465.400,51 euros fueron destinados a Hijos de Rivera y 71.061,65 euros a Dragados.
En este caso, la Audiencia estima parcialmente la reclamación y condena a Idom al pago de 268.231,08 euros, equivalentes al 50% de la cantidad reclamada, más los intereses legales correspondientes desde mayo de 2020. En conjunto, por tanto, las dos condenas económicas contra Idom ascienden a 1.102.924,23 euros, antes de contabilizar intereses y costas.
La Audiencia, en cambio, absuelve finalmente a Solados y Obras Reysa de la reclamación de Generali. El origen del litigio parece aparentemente menor para una instalación industrial de esta envergadura: el mortero situado bajo el pavimento. Pero las consecuencias fueron importantes porque encima del suelo debía instalarse maquinaria pesada de la línea de embotellado. La sentencia recoge que el mortero utilizado no tenía suficiente resistencia para soportar ese peso.
Uno de los aspectos centrales del proceso era determinar quién debía asumir la responsabilidad. Idom defendía que sus funciones correspondían a la dirección de obra y no a la dirección de ejecución, mientras las aseguradoras sostenían que la ingeniería debía haber controlado también los materiales y la correcta ejecución.
La Audiencia no acepta finalmente atribuir a Idom la responsabilidad por una supuesta obligación de dirección material de la ejecución en los términos pretendidos por las aseguradoras. Pero sí aprecia un problema fundamental en otra de sus funciones: la elaboración del proyecto.
Ahí está probablemente el aspecto más relevante de la sentencia para Idom. El tribunal analiza si el proyecto definía suficientemente las características del mortero teniendo en cuenta que el pavimento debía soportar maquinaria de considerable peso.
Las aseguradoras habían alegado precisamente que el proyecto no expresaba correctamente qué tipo de mortero debía utilizarse ni qué resistencia debía alcanzar, pese a tratarse de un parámetro fundamental para el funcionamiento posterior de la instalación. La controversia fue especialmente técnica y obligó al tribunal a examinar numerosos informes periciales. El procedimiento alcanzó los 3.555 folios y el juicio tuvo más de ocho horas de grabación, lo que da una idea de la complejidad del litigio.
La insuficiente definición técnica del proyecto resulta finalmente determinante para responsabilizar a Idom. El caso resulta además llamativo porque, según consta en las actuaciones, cuando hubo que reparar posteriormente el pavimento sí se especificó el tipo de mortero que debía utilizarse, una circunstancia empleada durante el procedimiento para cuestionar que la definición inicial hubiera sido suficiente.
El defecto no se limitaba a unas pocas baldosas. Los problemas llevaron finalmente a la reposición del pavimento y generaron costes relevantes en una instalación industrial que estaba entrando en funcionamiento. Chubb sostuvo además que los 834.693 euros reclamados no representaban todos los perjuicios sufridos por Hijos de Rivera, sino únicamente los daños cubiertos por el seguro.
Según la documentación del procedimiento, se buscó la alternativa de reparación más económica y quedaron fuera conceptos como mejoras o pérdidas de beneficio. La Audiencia considera acreditada la responsabilidad de Idom y concluye que esos gastos no se habrían producido si la obra se hubiera ejecutado correctamente y la ingeniería hubiera cumplido adecuadamente las obligaciones que le correspondían.
La sentencia señala también que los costes de reparación fueron minimizados en lo posible y que la indemnización abonada fue inferior al perjuicio real sufrido por la cervecera. La resolución supone así un importante revés judicial para Idom, una de las mayores ingenierías vascas, al responsabilizarla de un defecto técnico en una instalación industrial de Hijos de Rivera, propietaria de una de las marcas de cerveza más conocidas de España.
