Iberdrola pidió a YouTube que borrara el vídeo en el que Galán arenga a los técnicos de luz
Iberdrola no debió de quedar demasiado satisfecha con la difusión de uno de los vídeos que mejor retratan el peculiar estilo de dirección de su presidente, Ignacio Sánchez Galán. La eléctrica llegó a solicitar a YouTube la retirada de las imágenes que había publicado Gananzia, alegando una vulneración de sus derechos de autor.
La reclamación no la hizo directamente Iberdrola, sino SIDN, una agencia de marketing digital que trabaja para la eléctrica. La propia SIDN incluye actualmente a la compañía que preside Galán entre sus clientes y explica que desarrolla para ella proyectos de estrategia y marketing digital.
El vídeo en cuestión se había hecho famoso en 2019 porque mostraba una faceta de Galán muy distinta de la que normalmente aparece en los vídeos corporativos de la compañía. Durante una presentación a inversores se produjo un problema con la iluminación y el presidente de Iberdrola se dirigió directamente a los técnicos encargados de resolverlo.
Su instrucción se convirtió inmediatamente en una de esas frases que terminan persiguiendo a un directivo durante años: «No piensen, por favor, no piensen, ejecuten, ya piensan otros, no se preocupen». El extracto del vídeo, incluido en la grabación oficial de la compañía, se filtró y acabó llegando a Gananzia.
La peculiaridad de la reclamación es que Iberdrola tenía una base para alegar derechos de autor: las imágenes habían sido grabadas por la propia compañía. Pero Gananzia defendió ante YouTube que no se estaba apropiando de una creación audiovisual para explotarla como propia, sino utilizando un fragmento de evidente interés informativo para comentar la actuación pública del máximo responsable de una de las mayores empresas españolas.
La diferencia no es menor. El hecho de que una compañía sea propietaria de las imágenes de una intervención de su presidente no impide necesariamente que esas imágenes puedan ser objeto de cita, comentario, crítica o información dentro de los límites establecidos por la legislación de propiedad intelectual. Gananzia presentó sus alegaciones y el vídeo permaneció publicado.
La propia Iberdrola mantiene una extensa área multimedia en la que distribuye vídeos de Galán, desde sus intervenciones sobre resultados hasta presentaciones de planes estratégicos y actos corporativos. La compañía recuerda además en sus condiciones de uso que los contenidos de sus webs están protegidos por derechos de propiedad intelectual. Lo significativo de aquel caso es que el copyright se utilizara para intentar retirar precisamente una imagen que tenía interés informativo por lo que hacía y decía el presidente de la empresa.
Gananzia ya publicó en marzo de 2019 un artículo sobre aquellas imágenes bajo el título «Así se carga Galán la reputación de Iberdrola en un ‘pensar y ejecutar'». Entonces destacábamos la contradicción entre el discurso corporativo de una empresa que habla de talento, innovación y nuevas formas de trabajar y la orden que acababa de recibir un grupo de empleados: no pensar y limitarse a ejecutar.
Pero el episodio trascendió ampliamente a Gananzia. El Confidencial dedicó también un artículo al estilo de mando que reflejaba la escena, que describía como una muestra de la «disciplina castrense» de Galán. Años después, en 2022, el mismo periódico volvió a recordar el episodio al analizar el reparto de poderes entre Galán y Armando Martínez dentro de Iberdrola.
Según personas que habían trabajado con el presidente citadas por el diario, la anécdota servía para explicar una concepción del poder en la que Galán piensa y otros ejecutan. Con el paso del tiempo, la frase ha terminado teniendo probablemente mucha más difusión de la que habría conseguido si Iberdrola simplemente hubiera ignorado el vídeo.
El episodio plantea además una cuestión especialmente interesante en tiempos en los que las empresas producen cantidades enormes de material audiovisual sobre sus propios directivos. Una compañía puede grabar una junta de accionistas, una presentación de resultados o un acto interno y ser titular de los derechos sobre esas imágenes. Pero eso no convierte necesariamente todo lo que sucede ante sus cámaras en material exclusivamente corporativo.
Cuando las imágenes tienen relevancia informativa, la propiedad intelectual entra en contacto con otros derechos y con los límites que la propia legislación establece para permitir la cita, el análisis y la información. En este caso, además, la pretensión de retirar el vídeo tenía una consecuencia evidente: dificultaba que permaneciera accesible uno de los documentos audiovisuales que mejor permiten juzgar por uno mismo el estilo de liderazgo de Galán. Y ocho años después la escena sigue teniendo interés precisamente por eso.
Iberdrola dispone hoy de una sofisticada maquinaria audiovisual y de comunicación para construir y distribuir la imagen pública de su presidente. Su web corporativa alberga decenas de vídeos cuidadosamente producidos de Galán explicando resultados, estrategias, inversiones o posicionamientos empresariales.
Pero uno de los vídeos más reveladores de todos ellos sigue siendo probablemente aquel que la compañía hubiera preferido que desapareciera de YouTube. No porque fuera falso, manipulado o grabado clandestinamente. Precisamente al contrario: porque lo había grabado la propia Iberdrola.
