Así utilizaron una empresa de Loiu para estafar por internet a cientos de compradores

Una organización especializada en estafas por internet utilizó la identidad de la sociedad vizcaína Basque Gaming, SL para dar apariencia de legalidad a una tienda online falsa desde la que vendió consolas y videojuegos que nunca llegó a entregar. Buena parte de los compradores engañados residían precisamente en Euskadi.

La Audiencia Nacional acaba de condenar a cuatro integrantes de la trama por un delito continuado de estafa. La resolución, fechada el 17 de julio de 2026, pone fin a un procedimiento que investigaba una sucesión de páginas fraudulentas utilizadas fundamentalmente durante 2018 y 2019.

El sistema era relativamente sofisticado. Los condenados creaban páginas web con nombres similares a los de empresas reales y copiaban sus datos comerciales para transmitir confianza. Después anunciaban productos de electrónica, informática, videojuegos o equipamiento para el hogar a precios atractivos. El cliente pagaba mediante transferencia, tarjeta o Bizum, pero nunca recibía la mercancía.

Cuando las denuncias empezaban a acumularse, la página desaparecía y el grupo montaba otra. La sentencia considera probado que entre junio de 2018 y junio de 2019 llegaron a poner en marcha 29 páginas web falsas de forma sucesiva. Para aumentar su credibilidad, contrataban teléfonos 900 de atención al cliente, pagaban servicios de Google para posicionar las tiendas fraudulentas en los buscadores y adquirían cuentas de Wallapop con buena reputación para promocionar sus ofertas.

Una de las empresas utilizadas para el engaño fue Basque Gaming, sociedad que entonces tenía su domicilio en Loiu y que pertenece a Toni Gallardo Rodríguez, uno de los principales empresarios vascos de juego. La Audiencia Nacional explica que los estafadores crearon una página «en imitación de la real página web de la empresa BASQUE GAMING S.L.» con el objetivo de inducir a error a los consumidores, que confiaban en la solvencia de la sociedad cuya identidad había sido copiada.

Basque Gaming era además una empresa de cierta dimensión. En 2018 registraba unos ingresos de explotación de 14,7 millones de euros y tenía 78 trabajadores, según datos recogidos posteriormente por el Observatorio Vasco del Juego. La compañía está actualmente integrada en el grupo Novomatic.

Los delincuentes no necesitaban que Basque Gaming fuera conocida entre los compradores. Lo importante era poder presentar detrás de la tienda online una sociedad realmente inscrita, con NIF, domicilio y actividad empresarial, de forma que una comprobación superficial por parte del cliente reforzara la sensación de que estaba comprando en un comercio legítimo.

Existen además denuncias realizadas ya en 2018 por compradores que aseguraban que páginas fraudulentas como hrkgame.es utilizaban precisamente los datos mercantiles de Basque Gaming. En una reclamación publicada entonces se identificaba expresamente a la compañía vizcaína como supuesto titular de la tienda.

La sentencia permite reconstruir con bastante precisión una de las tandas de estafas relacionadas con la falsa tienda que utilizaba la identidad de Basque Gaming. Entre el 14 y el 18 de agosto de 2018, al menos nueve personas pagaron por consolas, videojuegos o accesorios que nunca recibieron.

Un comprador de Bermeo desembolsó 302,89 euros por una Nintendo Switch y un mando. Otro vecino de la misma localidad pagó 268,90 euros por una Switch y un videojuego. Una mujer de Barakaldo transfirió 239,95 euros por otra Nintendo Switch y un comprador de Bilbao abonó 318,89 euros por una consola y un juego.

También fueron engañados un vecino de Hernani, que pagó 33,95 euros por un mando; otro de Andoain, que transfirió 373,84 euros por una PlayStation con accesorios y juegos; otro comprador de Barakaldo, que abonó 239,95 euros por una consola; una persona de Castro Urdiales, que pagó 239,95 euros por una Nintendo Switch, y un cliente de Sant Boi de Llobregat, que desembolsó 246,90 euros por otra consola.

En total, estas nueve operaciones directamente asociadas en la sentencia a la web que imitaba a Basque Gaming sumaron aproximadamente 2.265 euros. Lo más llamativo es la concentración territorial. Siete de los nueve compradores eran residentes en Euskadi: dos de Bermeo, dos de Barakaldo, uno de Bilbao, uno de Hernani y uno de Andoain. Otro vivía en Castro Urdiales.

No fueron, además, los únicos perjudicados vascos de la organización. La sentencia recoge también víctimas de Tolosa, Vitoria y Bergara afectadas por otras webs falsas utilizadas por el mismo grupo. Basque Gaming fue solo una de las numerosas empresas cuya identidad empleó la organización. Entre las sociedades mencionadas por la sentencia figuran también Phone 320, La Herramienta Exprés, Fitair, Climatizaciones Abril, Nueva Climatización, Insane Gaming, Aviplanet Gaming y Movilines.com.

El modus operandi se repetía. Se registraba un dominio parecido al de una empresa auténtica, se copiaban los elementos necesarios para transmitir credibilidad y se lanzaban ofertas de productos con una elevada demanda. En otros casos ni siquiera era necesario crear una tienda. La organización utilizaba directamente Wallapop y recurría a identidades robadas para realizar las operaciones.

Parte de esos datos personales procedían de las propias víctimas. Los compradores entregaban su DNI o datos bancarios para realizar una supuesta operación comercial y posteriormente la organización utilizaba esa información para abrir cuentas, contratar líneas telefónicas o cometer nuevas estafas. Algunas de las personas suplantadas llegaron incluso a ser investigadas o citadas judicialmente por delitos que no habían cometido.

La dimensión del fraude fue mucho mayor que el episodio de Basque Gaming. La resolución de la Audiencia Nacional enumera 732 operaciones o perjudicados, aunque las investigaciones policiales difundidas cuando la organización fue desarticulada en 2019 llegaron a hablar de unos 2.400 afectados y cerca de 900.000 euros defraudados. La diferencia se explica porque una cosa es la estimación realizada durante la investigación policial y otra los hechos que finalmente quedaron incorporados y acreditados en el procedimiento judicial.

Algunas estafas tampoco se limitaban al importe de la compra. Una víctima entregó los datos de su tarjeta tras llamar al supuesto servicio de atención al cliente porque no había recibido una PlayStation. Los estafadores utilizaron después esa tarjeta para realizar compras por 2.972,90 euros. En otro caso obtuvieron los datos bancarios de un comprador y acabaron retirando 9.950 euros en cajeros.

El episodio número 732 recogido por la Audiencia Nacional corresponde a una víctima que pagó inicialmente 210 euros y a la que posteriormente extrajeron 14.900 euros tras acceder a sus datos bancarios. En un registro realizado en Madrid a uno de los acusados, la Policía encontró además 72.425 euros en efectivo que la sentencia atribuye directamente a la actividad ilícita.

Los agentes localizaron también teléfonos con fotografías de DNI de terceros y centenares de mensajes relacionados con operaciones fraudulentas. En uno de los dispositivos había incluso conversaciones en las que uno de los integrantes del grupo se burlaba de las víctimas.

Pese al elevado número de afectados, las penas de cárcel finalmente impuestas no llegan a tres años. El principal responsable ha sido condenado a dos años y ocho meses de prisión, una multa de ocho meses a razón de seis euros diarios y cinco años de inhabilitación para ejercer el comercio por internet.

Otros dos acusados han recibido dos años de prisión, multa de seis meses y tres años de inhabilitación para comerciar por internet. El cuarto ha sido condenado a un año y seis meses, además de la correspondiente multa y otros tres años de inhabilitación. Los cuatro reconocieron los hechos y aceptaron las penas mediante un acuerdo de conformidad con Fiscalía y las acusaciones, por lo que la sentencia quedó firme en el propio acto del juicio.

Los tres principales condenados deberán indemnizar solidariamente a los perjudicados con las cantidades que les fueron sustraídas. La responsabilidad del cuarto está limitada a 65.506 euros y 70.000 euros que le fueron intervenidos serán destinados prioritariamente al pago de las indemnizaciones.

La sentencia llega ocho años después de buena parte de las estafas. Para Basque Gaming, la consecuencia fue verse involuntariamente convertida en la fachada de una falsa tienda de videojuegos. Para los compradores, la apariencia de estar contratando con una sociedad vasca real fue precisamente uno de los elementos que hizo funcionar el engaño.

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