Multiverse busca un jefe de comunicación para gestionar su reputación y sus crisis
Multiverse Computing quiere reforzar su comunicación en un momento en que también está aumentando el escrutinio sobre sus afirmaciones tecnológicas y su extraordinario crecimiento. La startup donostiarra busca un Head of Communications al que encomienda expresamente la gestión de su reputación, la respuesta ante situaciones de crisis y el control de los mensajes que transmiten su CEO, Enrique Lizaso, y el resto de sus directivos.
La descripción de la vacante resulta particularmente explícita sobre las necesidades de la compañía. El nuevo responsable será el principal interlocutor para medios de comunicación, comunicación de los ejecutivos y gestión de reputación. También tendrá que construir dentro de Multiverse una estructura propia de relaciones públicas que permita reducir sustancialmente la dependencia de las agencias externas que hasta ahora han realizado parte de este trabajo.
Una de sus responsabilidades será gestionar directamente las crisis y los asuntos potencialmente problemáticos. Multiverse pide que se encargue de la respuesta rápida, el control de los mensajes y la coordinación de las distintas partes implicadas cuando aparezca una controversia. También deberá medir el tono de la cobertura periodística y trasladar a la dirección indicadores sobre reputación, presencia en medios e impacto de las noticias publicadas sobre la empresa.
El control del mensaje de Enrique Lizaso será otra de las funciones importantes del nuevo responsable. Tendrá que preparar al CEO y al resto de los directivos antes de sus entrevistas mediante documentación, posibles preguntas y respuestas y lo que la propia oferta denomina messaging discipline, es decir, disciplina a la hora de mantener los mensajes que la empresa quiere transmitir.
Multiverse quiere además prescindir en buena medida de intermediarios para relacionarse con los periodistas. El candidato deberá disponer de contactos directos con redactores y editores de los principales medios tecnológicos y económicos de Estados Unidos y Europa. La compañía cita expresamente Financial Times, Reuters, Bloomberg, TechCrunch, Wired, VentureBeat, The Wall Street Journal y The Economist.
No basta con conseguir que esos medios hablen de Multiverse: la empresa quiere influir activamente en la manera en que se entiende lo que hace. La oferta explica que el responsable deberá dirigir la presencia mediática y la «narrativa externa» de la compañía y transformar conceptos complejos de inteligencia artificial y computación cuántica en relatos que resulten atractivos y, significativamente, «creíbles» para periodistas económicos y medios generalistas.
La contratación no parece haber surgido como respuesta inmediata a las polémicas de las últimas semanas. La oferta de Head of Communications consta publicada al menos desde el 23 de julio de 2026 en la plataforma de empleo de Fomento de San Sebastián. Por tanto, no se puede relacionar causalmente con las críticas recientes a Multiverse, aunque la compañía la ha reactivado en sitios como Linkedin.
Lo que sí resulta más reciente es un segundo fichaje de todavía mayor rango. Multiverse busca simultáneamente un Head of Global Marketing & Communications, una posición ejecutiva que reportará directamente a Enrique Lizaso. Copias de la oferta constan publicadas los días 1 y 12 de septiembre y la vacante continúa abierta actualmente.
Este segundo directivo tendrá en sus manos algo que Multiverse define directamente como su «narrativa global». Su cometido será dirigir el posicionamiento de la compañía en inteligencia artificial, reforzar su credibilidad y su impacto comercial y asesorar directamente al CEO y al equipo ejecutivo sobre posicionamiento, mensajes y «percepción externa».
La palabra credibilidad aparece varias veces en una oferta que mezcla comunicación y negocio. El nuevo responsable deberá conseguir que Multiverse sea percibida como un socio de inteligencia artificial «creíble y de confianza», convertir sus capacidades tecnológicas en propuestas comerciales comprensibles y posicionar a Lizaso y al resto del equipo directivo como voces visibles y creíbles en el debate internacional sobre IA.
La apertura simultánea de los dos puestos muestra una profesionalización muy importante de la maquinaria de comunicación de Multiverse. Uno estará centrado especialmente en periodistas, reputación y crisis; el otro tendrá rango ejecutivo, dependerá directamente del CEO y combinará marketing, posicionamiento corporativo y construcción del relato internacional. La propia compañía mantiene actualmente las dos vacantes entre su docena de puestos abiertos.
Este refuerzo llega mientras Multiverse está dejando de ser una startup tecnológica relativamente desconocida para convertirse en una compañía sometida a un escrutinio mucho mayor. La empresa asegura tener ya más de 250 trabajadores y se presenta como la mayor compañía de software cuántico de la UE. En su oferta más reciente sostiene además que su tecnología permite comprimir grandes modelos de lenguaje hasta un 95% sin perder precisión y reducir entre un 50% y un 80% los costes de inferencia. Son afirmaciones de la propia Multiverse que forman precisamente parte del relato que deberá gestionar el nuevo responsable de comunicación.
También ha cambiado radicalmente la dimensión económica y política de la empresa. Multiverse ha captado cientos de millones de euros de inversores privados y públicos y el Gobierno español la ha convertido en uno de los principales ejemplos de su apuesta por la denominada «soberanía tecnológica». La SETT ha realizado importantes inversiones en la compañía y ministros y responsables del Gobierno Vasco han utilizado reiteradamente Multiverse como ejemplo de la capacidad europea para competir en tecnologías estratégicas.
Esa notoriedad está provocando también preguntas que apenas existían cuando Multiverse era una pequeña empresa de software cuántico. Entre ellas figuran hasta qué punto interviene realmente la computación cuántica en determinados productos, qué significa presentar como «IA soberana» modelos que parten de tecnologías desarrolladas fuera de Europa o cómo deben comprobarse afirmaciones sobre las prestaciones de CompactifAI y de los modelos comprimidos por la compañía.
Las críticas se han intensificado especialmente después de la presentación de algunos de sus últimos modelos comprimidos. Parte de la discusión se ha centrado en la utilización como punto de partida de modelos desarrollados en China y en la contradicción aparente entre esa dependencia tecnológica y el discurso institucional de «soberanía» europea con el que se justifican algunas inversiones públicas en Multiverse.
La empresa se encuentra así ante un problema bastante habitual entre las startups que crecen muy deprisa: sus afirmaciones dejan de circular exclusivamente entre inversores y medios tecnológicos y empiezan a ser examinadas por periodistas, competidores, investigadores y contribuyentes. Y en el caso de Multiverse el escrutinio es especialmente relevante porque una parte sustancial de su expansión está respaldada directa o indirectamente por dinero público.
La búsqueda de dos altos responsables de comunicación no demuestra que Multiverse considere dañada su reputación ni que responda a una crisis concreta. La primera vacante es anterior a las últimas controversias. Pero sus propias ofertas sí demuestran algo menos especulativo: la compañía considera ya estratégicos el control de su narrativa, la credibilidad, la percepción externa, la preparación mediática de sus ejecutivos y la capacidad para reaccionar ante futuras crisis.
Ese desafío reputacional ha dejado de ser una posibilidad teórica tras la polémica generada por Quasar 438B. Multiverse presentó a principios de septiembre este producto como el modelo de inteligencia artificial más potente de Europa después de obtener la mejor puntuación entre los modelos europeos analizados por Artificial Analysis. Sin embargo, pronto empezaron las críticas al comprobarse que Quasar no es un modelo fundacional desarrollado desde cero en Europa, sino una versión comprimida mediante CompactifAI de GLM-5.2, desarrollado por la compañía china Z.ai.
El problema no está necesariamente en la tecnología, sino en cómo se contó. Reducir sustancialmente el tamaño de un gran modelo chino manteniendo buena parte de sus prestaciones y rebajando sus necesidades de computación puede tener un considerable valor tecnológico y comercial. La controversia surgió porque Multiverse destacó inicialmente que Quasar era el modelo líder europeo sin dar una prominencia equivalente al hecho de que el modelo sobre el que trabajaba había sido desarrollado previamente en China.
La cuestión resulta especialmente delicada por el discurso de «soberanía tecnológica» que rodea a Multiverse. El Gobierno español ha justificado buena parte de su respaldo financiero a la empresa por su contribución a reducir la dependencia tecnológica de Europa. Que una compañía europea sea capaz de optimizar modelos chinos puede contribuir efectivamente a disponer de tecnología propia en una parte de la cadena, pero es algo bastante distinto de desarrollar en Europa el modelo fundacional.
Las críticas han terminado llegando incluso a China. Medios de ese país se han hecho eco de la controversia y de las acusaciones de que Multiverse habría presentado como europeo un modelo construido sobre GLM-5.2. Artificial Analysis, la plataforma cuyos resultados utilizó Multiverse para reivindicar el liderazgo de Quasar, identifica actualmente el producto de forma explícita como «Quasar 438B (max, based on GLM-5.2)».
Multiverse ha sido posteriormente mucho más clara sobre la procedencia del modelo. Su documentación técnica explica que Quasar parte de GLM-5.2 y detalla la aportación de CompactifAI para reducir su tamaño y hacerlo más eficiente. Esta descripción permite distinguir mejor entre el modelo original desarrollado por Z.ai y la tecnología de compresión aportada por la empresa donostiarra.
La posterior presentación de Quasar 1.1 añadió además la computación cuántica al relato. Multiverse anunció el 15 de septiembre que había utilizado datos generados mediante el IBM Quantum System Two instalado en Donostia para reajustar el modelo. La utilización del ordenador cuántico es real, pero conviene precisar su alcance: Quasar sigue partiendo de GLM-5.2 y el sistema cuántico se empleó para generar parte de los datos sintéticos utilizados posteriormente en el ajuste, no para entrenar desde cero un gran modelo de inteligencia artificial.
Quasar ha supuesto así uno de los primeros problemas reputacionales importantes para una empresa acostumbrada hasta ahora a una cobertura fundamentalmente positiva. Las críticas ya no se limitan a competidores o especialistas, sino que se extienden a redes sociales y medios internacionales y afectan precisamente a conceptos centrales del posicionamiento de Multiverse: qué parte de su tecnología es realmente propia, qué papel desempeña la computación cuántica y hasta dónde puede hablarse de «IA soberana» cuando se parte de modelos desarrollados fuera de Europa.
