¿Son los planes privados la solución al problema de las pensiones?

Probablemente no lo sepas, pero a día de hoy las pensiones españolas ya se están pagando con deuda pública. Y la cosa va a ir a peor, ya que los estudios indican que las cotizaciones sociales solo podrán pagar el 65% de las pensiones futuras.

¿Qué podemos hacer ante semejante reto?

  1. No hacer nada. Es en gran medida lo que se está haciendo actualmente en España y que, de no cambiar el escenario económico, va a derivar en un colapso financiero, por las limitaciones del presupuesto público para asumir lo que se nos viene encima.
  2. Promocionar los planes privados para que los jubilados del futuro puedan suplir las limitaciones de las pensiones públicas con otros recursos procedentes del ahorro. Es lo que se está haciendo, de forma más contundente, en el Reino Unido y Países Bajos.
  3. Reducir progresivamente lo que cobran los pensionistas para adecuarlo a ese diferencial de 35% entre lo que se recauda y lo que se cobra a día de hoy. Es lo que se ha intentado en cierta medida al alargar el tiempo de cotización más allá de los 65 años.
  4. Reducir los costes generales de la Seguridad Social sacando de su caja ciertos costes que debería abonar directamente el Estado, como por ejemplo las pensiones no contributivas (las de personas que nunca han cotizado). Se da por hecho que se hará más pronto que tarde.

La opción 2 parece, a priori, la más sensata, aunque exige un importante consenso entre partidos políticos. Para hablar de ello, los medios de APIE tuvimos la oportunidad de interactuar con cuatro expertos en la materia. Y esto es lo más significativo que explicaron:

  • En España tenemos una situación explosiva: mezcla la tasa de sustitución (el porcentaje de tu sueldo actual que vas a cobrar una vez jubilado) más alta de la OCDE con unos fondos privados inferiores a la media y con una pirámide poblacional que no garantiza la sostenibilidad del sistema. Los diversos gobiernos españoles no están contando lo que ocurre de manera transparente, generando un efecto bola de nieve sobre el problema. Es sintomático, en este sentido, que la Seguridad Social española no envíe todavía a los cotizantes una carta indicándoles lo que cobrarán en el futuro.
  • El sistema inglés, que obliga a las empresas a ofrecer planes privados, junto con el público convencional, a sus trabajadores es el que más agrada a Angel Martínez-Aldama (ver su presentación), el presidente de Inverco, una especie de patronal de los fondos de pensiones. Con esta regulación, en el Reino Unido se ha conseguido que haya 20,4 millones de personas con aportaciones privadas. Es por cierto muy similar al que ya existe en Gipuzkoa a través de Geroa, lo que explica el interés de Bizkaia y Alava por aplicar algo similar. Curiosamente, los funcionarios vascos tienen un sistema de este tipo a través de Elkarkidetza.
  • Otro caso de éxito es Holanda, donde los jubilados cobran prácticamente el 100% de lo que recibía como asalariados. Pero solo un 29% de ese dinero procede de la Seguridad Social. El resto proviene de fondos privados.
  • El problema no es que en España se ahorre menos que en otros países, sino que se hace de manera distinta. Por ejemplo, una parte proporcionalmente muy alta de los activos están en bienes inmuebles o incluso en dinero no invertido.
  • Los fondos de pensiones en España son poco utilizados y el que los tiene apenas hace aportaciones: la media se sitúa en 1.700 euros anuales. Por si fuera poco, todavía hay muchos particulares que han invertido en vehículos de tipo monetario, que desde hace cinco años están generando rentabilidades negativas y tienen muy poco sentido en un fondo pensado a largo plazo. ¿A qué se debe este fenómeno? Todos los ponentes apuntaban a la escasa educación financiera del español medio.
  • La fiscalidad de los fondos de pensiones no es muy positiva en España. De hecho, ha empeorado en los últimos años en lo que a los planes de empresa (como los de Geroa) se refiere. Esto es imperativo que cambie, a juicio de Martínez-Aldama pero también para el vitoriano Eduardo Martínez Aragón, director de Fondos de VidaCaixa, que cree que «el sistema actual desincentiva el ahorro». Hay que tener en cuenta que hoy en día existe una reducción de la base imponible para todo lo aportado hasta 8.000 euros y que, cuando se recupera la inversión, se considera rendimiento del trabajo. «Al jubilarte, te dan un palo», opinó Fernando Luque, senior financial editor de Morningstar.
  • La reforma de los fondos de pensiones para que se puedan vender una vez pasados diez años desde la inversión, como ya sucedía con las EPSV vascas, no parece positivo para todo el mundo. A juicio de Martínez Aragón, no anima a los inversores y premia inversiones más líquidas en lugar de otras más interesantes como las de infraestructuras o el capital riesgo. Hay que destacar, en este sentido, que el fondo guipuzcoano Geroa, por sus características, sí que invierte en activos largoplacistas como los indicados.
  • Para los que critican un sistema que premia especialmente a las entidades que gestionan fondos, el profesor del Iese Pablo Fernández propuso que cada particular pueda realizar sus propias inversiones sin necesidad de pasar por un fondo ya constituido. Esto no es posible a día de hoy. Y es cierto que ayudaría a reducir las comisiones de los fondos, que a día de hoy son muy abultadas y solo bajan a base de decreto del Gobierno. Una alternativa es Indexa, que tiene fondos con comisiones inferiores a los de las entidades convencionales.
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