Silvia Muriel (Ncuentra): “Todo lo que sea moverse en la desconfianza y el resentimiento tiene consecuencias en la empresa”

Silvia Muriel, fundadora de Ncuentra, nos da las claves para aprender a gestionar las críticas en el trabajo. La psicóloga bilbaína destaca los roles de poder y la importancia del contexto como factores determinantes a la hora de aceptar las críticas.

Las críticas en el trabajo son inevitables. Positivas o negativas, es necesario aprender a hacerles frente ya que son una parte clave del crecimiento profesional (y personal). Eso no quiere decir, sin embargo, que no puedan ser incómodas o incluso molestas, al final al cabo, están criticando tu trabajo.

Pero, ¿Qué podemos hacer para mejorar esto?

Hemos hablado con Silvia Muriel, graduada de psicología por Deusto, experta en Recursos Humanos, Responsabilidad Social Empresarial e Intervención social y fundadora de Ncuentra, consultoría especializada en personas, transformación organizacional y enfoque de género

¿Consideras que es frecuente/ normal, sentirnos mal al recibir una crítica de un superior?

Suele decirse que no nos enseñan a aceptar críticas o a hacerlas, de igual manera que a veces también se dice que no sabemos hacer o recibir halagos. Son cosas que tienen que ver con la asertividad. Pero en realidad sí nos han enseñado a lo largo de nuestra vida a asumir críticas, a hacer autocrítica, aunque luego a la hora de la verdad va a depender de cómo hayamos aprendido a desenvolvernos en esos contextos.

Sobre las críticas de una persona en un rol jerárquicamente superior, pareciera que es más natural que nos hagan críticas, aunque la forma en la que nos vamos a sentir va a depender, entre otras muchas cosas, del contexto y del modo en el que se da esa crítica. La manera en la que respondemos ante una crítica depende de si se ajusta a un hecho o a una tarea en concreto, a si se ha dado en un momento apropiado, a qué palabras y con qué sentido se han utilizado….

También me gustaría poner sobre la mesa qué pasa cuando la crítica la recibe ese rol jerárquicamente superior. Se da pocas veces la crítica de abajo hacia arriba y sería interesante preguntarse por qué, para ello es muy ilustrativo el cuento de “El traje del emperador”. 

Varios artículos relacionan tomarse mal las críticas como un rasgo de las Personas Altamente Sensibles ¿crees que es así?

No creo que podamos etiquetar a las personas en muchos órdenes de la vida, y marcar a alguien en el ámbito del trabajo como una “persona altamente sensible” no augura nada bueno. Es interesante llevar al ámbito de las organizaciones algunas aportaciones de la psicología social, como por ejemplo el efecto Pigmalion o de la profecía autocumplida, de Rosenthal y Leonor Jacobson. Si aceptamos hablar de personas altamente sensibles también cabría crear una categoría para las personas altamente bruscas… No hay que caer en la etiqueta. Pero personas con ciertos comportamientos bruscos, continuos en el tiempo, de eso sí me he encontrado en las organizaciones, por cierto, y generalmente cuando su rol dentro de la organización y la cultura del lugar se lo ha permitido. 

Otra experiencia interesante de la que sacar conclusiones fue el experimento de la cárcel de Standford, de Zimbardo. Os invito a buscar información en internet para conocer la influencia que tiene en el comportamiento de una persona en el rol que adoptamos en un momento dado.

¿Puede crear estos sentimientos negativos consecuencias en el ambiente de la empresa?

Todo lo que sea moverse en la desconfianza y el resentimiento tiene consecuencias en la empresa. Y en todos los órdenes de la vida.

¿Qué se puede hacer para aprender a tomarnos mejor las críticas?

Conocerse mucho. Tener desarrollada la autoconciencia o autoconocimiento y a partir de ahí construir la autoestima. Y dedicar tiempo a conocer a la otra persona, también, y desde donde nos está hablando cuando nos hace una crítica. Por último, entrenarse en la conversación. No solemos aprovechar la conversación en la que se da la crítica, o no retomamos la conversación cuando podemos hacerlo para abordar eso que no nos ha gustado de la crítica.

¿Quieres hablar de alguna experiencia personal? ¿Hay algún comentario que quieras hacer sobre tu trabajo? 

En mi trabajo es algo que me encuentro a diario, casi. Llegar a una organización porque quieren que les ayudes a transformarse, a mejorar, implica que tienes que mojarte y valorar aquello que ves. Y no siempre sientes que se tiene preparación para eso. También se produce una fuerte reacción de autodefensa por parte de las culturas organizativas ante las encuestas de satisfacción o de clima, o las encuestas de riesgos psicosociales, o a la hora de iniciar procesos participativos, porque dan miedo.

De una manera más concreta, por ejemplo, y en lo que hace referencia al ámbito de la igualdad de mujeres y hombres en las empresas, podría decirte que hay mucha resistencia a asumir que algunas de las pautas de funcionamiento de la organización han supuesto o están suponiendo una discriminación, directo o indirecta, para las mujeres. Esta crítica que la puedo realizar yo, que llego desde fuera o incluso que se puede estar haciendo desde el interior por parte de sus propias personas, no siempre es asumida desde la autocrítica mínima necesaria.

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