¿Se ha convertido Iberdrola en la mayor compañía eléctrica del mundo?

Iberdrola consiguió este martes algo que hace unos años habría parecido difícil de imaginar: superar a la estadounidense NextEra y convertirse, al menos durante la sesión bursátil, en la compañía eléctrica cotizada con mayor capitalización del mundo. La empresa con sede en Bilbao llegó a valer 141.604 millones de euros, frente a 141.577 millones de su rival estadounidense.


La diferencia, apenas 27 millones, era tan pequeña que el liderazgo puede cambiar prácticamente de una hora a otra. De hecho, las cotizaciones posteriores han vuelto a situar a NextEra ligeramente por delante. Pero el sorpasso de Iberdrola sirve para plantear una pregunta más interesante: ¿se ha convertido realmente en la mayor eléctrica del mundo?

La respuesta depende de qué entendamos por «mayor». La capitalización bursátil mide cuánto está dispuesto a pagar el mercado por una empresa, no cuánta electricidad genera, cuánto factura, qué activos posee o cuántas centrales controla. Y además deja fuera a algunas de las mayores eléctricas del planeta porque son empresas públicas que no cotizan.

Tomando como referencia el momento en que Iberdrola adelantó a NextEra, el grupo de cabeza de las eléctricas cotizadas quedaba aproximadamente así:

CompañíaPaísCapitalización aproximada
IberdrolaEspaña141.604 M€
NextEra EnergyEEUU141.577 M€
Constellation EnergyEEUU~95.000 M€
China Yangtze PowerChina~93.000 M€
EnelItalia~90.000 M€
Southern CompanyEEUU~90.000 M€
Duke EnergyEEUU~80.000 M€

Las posiciones cambian continuamente por las cotizaciones y los tipos de cambio, pero Iberdrola y NextEra se han situado claramente en cabeza. En términos bursátiles, por tanto, sí se puede afirmar que Iberdrola ha llegado a ser la mayor eléctrica cotizada del mundo.

La fotografía cambia completamente cuando se utiliza la facturación. Iberdrola obtuvo unos ingresos de 44.076 millones de euros en 2025, una cantidad considerable pero muy inferior a la de varios gigantes eléctricos europeos y asiáticos.

CompañíaPaísIngresos 2025
State GridChina555.371 M$
EDFFrancia127.754 M$
China Southern Power GridChina118.797 M$
China Energy InvestmentChina98.344 M$
EnelItalia80.346 M€
E.ONAlemania~78.000 M€
EngieFrancia~73.000 M€
Korea Electric PowerCorea del Sur67.931 M$
State Power InvestmentChina56.221 M$
China HuanengChina53.840 M$
IberdrolaEspaña44.076 M€

El caso más espectacular es State Grid. El gigantesco operador chino de redes eléctricas factura alrededor de 555.000 millones de dólares, más de diez veces que Iberdrola, y presta servicio a más de 1.100 millones de personas. Pertenece al Estado chino y no cotiza, por lo que desaparece completamente de cualquier clasificación basada en capitalización bursátil.

Pero tampoco conviene concluir simplemente que Enel, por ejemplo, es casi dos veces mayor que Iberdrola porque facture 80.346 millones frente a 44.076 millones, una parte de los cuales se generan en España, donde es propietario de Endesa. Los ingresos son una medida especialmente engañosa en el negocio energético, ya que las compañías con mucha comercialización y trading pueden contabilizar enormes compras y ventas de electricidad o gas con márgenes relativamente reducidos.

Esto se aprecia al comparar el EBITDA. Enel obtuvo en 2025 un EBITDA ordinario de 22.874 millones de euros, mientras Iberdrola rondó los 16.000 millones. Es decir, Enel factura un 82% más que Iberdrola, pero el EBITDA de la eléctrica italiana es aproximadamente un 43% superior. La distancia entre ambas se reduce sustancialmente cuando se mide la capacidad del negocio para generar resultados operativos.

Algo parecido sucede con State Grid. Sus más de 555.000 millones de dólares de ingresos produjeron alrededor de 11.100 millones de beneficio. Iberdrola, con una facturación más de diez veces inferior, obtuvo un beneficio neto de 6.285 millones de euros. El volumen de ventas de electricidad y la rentabilidad del negocio son cosas muy distintas.

Otro parámetro posible son los activos, que reflejan en cierta medida la infraestructura y el capital acumulados por cada compañía. Aquí los gigantes estatales vuelven a aparecer muy por delante. State Grid ronda los 881.000 millones de dólares en activos; EDF supera los 400.000 millones; China Energy Investment ronda los 340.000 millones; mientras Iberdrola cerró 2025 con 160.762 millones de euros. NextEra, pese a disputarle el liderazgo bursátil, tenía activos por algo más de 200.000 millones de dólares.

Pero quizá la comparación más intuitiva para una eléctrica sea la potencia de generación instalada. Y aquí las diferencias son todavía mayores.

CompañíaPotencia instalada aproximada
China Energy Investment>400 GW
China Huaneng>300 GW
EDF~126 GW
Enel~93 GW
Iberdrola58,3 GW

China Energy Investment superó en 2026 los 400 GW de capacidad instalada, casi siete veces los 58,3 GW con los que Iberdrola cerró 2025. China Huaneng ha superado a su vez los 300 GW. Incluso EDF y Enel cuentan con bastante más potencia instalada que la empresa con sede en Bilbao.

Las comparaciones tampoco son completamente homogéneas. China Energy Investment combina generación eléctrica con un enorme negocio de carbón; State Grid es fundamentalmente un operador de redes; EDF tiene un gigantesco parque nuclear; mientras Iberdrola ha concentrado buena parte de su crecimiento en renovables y redes reguladas. Comparar únicamente megavatios puede ser tan engañoso como hacerlo únicamente con ingresos.

En renovables la posición de Iberdrola mejora considerablemente. De sus 58,3 GW instalados al cierre de 2025, unos 46 GW correspondían a fuentes renovables, fundamentalmente eólica terrestre, hidroeléctrica, solar y eólica marina. Es uno de los mayores operadores privados de renovables del mundo, aunque tampoco aquí alcanza las dimensiones agregadas de algunos grupos chinos.

La conclusión es que no existe realmente una única «mayor eléctrica del mundo». Cada clasificación mide una cosa diferente. La facturación favorece a las compañías que comercializan enormes cantidades de energía; los activos reflejan la infraestructura acumulada; la potencia instalada mide la dimensión física de la generación; el EBITDA aproxima la capacidad de generar resultados operativos; y la capitalización incorpora además las expectativas que los inversores tienen sobre el futuro.

Y ahí está precisamente lo llamativo de Iberdrola. Una compañía con 58 GW instalados ha llegado a valer en Bolsa más que grupos que controlan 300 o 400 GW, y una empresa que factura menos de una décima parte que State Grid ha llegado a ocupar el primer puesto mundial por capitalización bursátil.

Por tanto, Iberdrola no es la mayor eléctrica del mundo si se mide por ingresos, activos o capacidad de generación. Pero sí ha conseguido convertirse, aunque de momento sea por un margen mínimo y susceptible de cambiar cada día, en la eléctrica cotizada que más ha llegado a valer en Bolsa. Y eso probablemente dice tanto sobre la transformación de Iberdrola durante las últimas décadas como sobre lo que los inversores esperan ahora del negocio eléctrico.

La pregunta que queda es por qué los inversores están dispuestos a valorar Iberdrola por encima de compañías que facturan mucho más o poseen varias veces su capacidad de generación. La explicación está fundamentalmente en las redes eléctricas y en las expectativas de que el consumo de electricidad vuelva a crecer con fuerza después de años de estancamiento en los países desarrollados.

Iberdrola ha ido desplazando su perfil desde la generación hacia un negocio mucho más regulado. Su plan hasta 2028 contempla 58.000 millones de euros de inversión, de los que 37.000 millones se destinarán a redes de transporte y distribución. La compañía espera así elevar su base de activos regulados desde unos 49.000 millones en 2024 hasta 70.000 millones en 2028, un crecimiento del 40%. Más del 70% de la inversión en redes se realizará en Reino Unido y Estados Unidos.

Eso resulta especialmente atractivo para los inversores porque las redes funcionan de manera muy diferente a una central eléctrica que vende su producción al mercado. La remuneración de esos activos está regulada y permite prever con bastante precisión los ingresos y la rentabilidad futura. Iberdrola calcula para sus nuevas inversiones en distribución una rentabilidad media sobre recursos propios del 9,5%. El objetivo es que las redes aporten en 2028 alrededor del 55% del EBITDA del grupo.

Además, Iberdrola está colocando buena parte de ese dinero donde se esperan las mayores necesidades de inversión. Reino Unido recibirá unos 20.000 millones y Estados Unidos otros 16.000 millones hasta 2028. En conjunto representan aproximadamente el 65% de las inversiones previstas por el grupo, frente al 40% del periodo 2021-2024. El 85% de toda la inversión se concentra además en países con calificación crediticia A.

A esa transformación se ha añadido ahora el boom de la inteligencia artificial y los centros de datos. Estos consumen cantidades enormes de electricidad y necesitan no solamente nuevas centrales sino, sobre todo, conexiones y redes capaces de transportar esa energía. La Administración de Información Energética estadounidense acaba de prever nuevos récords de consumo eléctrico en Estados Unidos en 2026 y 2027, impulsados entre otros factores por los centros de datos asociados a la IA.

Ese fenómeno ya ha empezado a entrar directamente en las valoraciones de los analistas. Goldman Sachs y Deutsche Bank elevaron esta semana su recomendación sobre Iberdrola precisamente por las expectativas de crecimiento de la demanda eléctrica y de inversión en redes derivadas, entre otras cosas, de los centros de datos. Goldman calcula que estos podrían añadir por sí solos alrededor de dos puntos porcentuales a la demanda eléctrica europea durante los próximos dos o tres años.

También España está empezando a experimentar ese fenómeno. Rystad Energy calcula que la capacidad de los centros de datos españoles podría multiplicarse aproximadamente por cuatro hasta alcanzar 3,9 GW en 2030. Pero el principal cuello de botella para muchos proyectos está siendo precisamente conseguir acceso a la red eléctrica, lo que convierte una infraestructura hasta hace poco bastante aburrida para los inversores en uno de los activos más codiciados de la nueva economía digital.

Hay otro elemento que ayuda a explicar la prima de Iberdrola: el mercado está pagando previsibilidad. Frente a una eléctrica muy expuesta al precio diario de la electricidad, una compañía con una proporción creciente de activos regulados y contratos a largo plazo puede ofrecer una trayectoria de resultados más estable. El propio plan de Iberdrola pretende llevar el EBITDA desde 15.100 millones de euros en 2024 hasta unos 18.000 millones en 2028.

Por tanto, el ascenso bursátil de Iberdrola no responde simplemente a que tenga más centrales o venda más electricidad. Los inversores están apostando por que las redes que controla sean uno de los grandes cuellos de botella —y negocios— de la electrificación, las renovables y la inteligencia artificial durante la próxima década. Eso ayuda a entender la aparente contradicción de que una empresa con 58 GW instalados pueda llegar a valer más en Bolsa que grupos que controlan 300 o 400 GW.

A la importancia creciente de las redes se suma otro elemento que ayuda a explicar la valoración de Iberdrola: su extraordinaria posición en varios de los mercados eléctricos más importantes y con mayor seguridad jurídica del mundo. La eléctrica vasca ha dejado de depender de España para convertirse en un grupo con posiciones relevantes en Reino Unido, Estados Unidos, Brasil y México.

La diversificación geográfica es importante porque esos mercados ofrecen combinaciones diferentes de crecimiento y estabilidad. En Reino Unido, Iberdrola controla ScottishPower y es uno de los principales operadores de redes, en un país que está acometiendo enormes inversiones para conectar la nueva generación renovable.

En Estados Unidos opera fundamentalmente a través de Avangrid, que fue excluida de Bolsa y pasó a estar controlada al 100% por Iberdrola a finales de 2024. Sus redes abastecen a millones de clientes en estados como Nueva York, Maine, Connecticut y Massachusetts. Brasil, a través de Neoenergia, añade un mercado eléctrico de fuerte crecimiento, mientras que España sigue siendo el principal origen individual de los ingresos.

Las cuentas de 2025 permiten comprobar hasta qué punto Iberdrola se ha internacionalizado. Distribuyendo los ingresos según el país en el que se generan, el resultado aproximado es el siguiente:

País / mercadoIngresos 2025 aprox.% del total
España~15.900 M€36%
Reino Unido~9.700 M€22%
Estados Unidos~7.900 M€18%
Brasil~6.600 M€15%
México~2.200 M€5%
Otros países~1.800 M€4%
Total44.076 M€100%

Las cifras muestran que casi dos tercios de la facturación de Iberdrola proceden ya de fuera de España. Y aproximadamente tres cuartas partes se concentran en España, Reino Unido y Estados Unidos, tres mercados desarrollados en los que la electrificación, las renovables, los centros de datos y el envejecimiento de las redes están obligando a realizar inversiones multimillonarias.

La distribución de los ingresos, sin embargo, tampoco cuenta toda la historia. Para valorar una eléctrica resulta probablemente más importante observar dónde están sus activos regulados y sus futuras inversiones. Iberdrola prevé invertir 58.000 millones de euros entre 2025 y 2028, de los que unos 37.000 millones irán a redes. Reino Unido absorberá aproximadamente 20.000 millones de la inversión total y Estados Unidos otros 16.000 millones. Entre ambos concentrarán cerca del 65% del esfuerzo inversor.

Eso significa que Iberdrola está haciendo una apuesta muy concreta: destinar cada vez más capital a redes reguladas en Reino Unido y Estados Unidos, donde espera obtener retornos relativamente previsibles durante décadas. La compañía calcula que su base de activos regulados pasará de unos 49.000 millones de euros en 2024 a 70.000 millones en 2028.

Esta presencia internacional también diferencia a Iberdrola de algunos de los gigantes que la superan ampliamente en tamaño físico. State Grid, China Huaneng o China Energy Investment son enormes, pero están fundamentalmente vinculados al mercado chino y, en varios casos, son empresas estatales que no cotizan. Iberdrola ofrece al inversor exposición directa a redes eléctricas de España, Reino Unido, Estados Unidos y Brasil dentro de una única compañía cotizada.

Es precisamente la combinación de esos factores —redes reguladas, presencia en mercados desarrollados, diversificación geográfica, renovables y expectativas de fuerte crecimiento del consumo eléctrico— la que ayuda a explicar que el mercado conceda a Iberdrola una valoración que no guarda una relación directa con su tamaño físico. No es la eléctrica con más centrales ni la que más factura, pero está especialmente bien colocada allí donde se espera invertir una enorme cantidad de dinero en redes durante los próximos años.

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