Lurraldebus empieza a corregir los «billetes fantasma» de Loiu: revenderá las plazas del último autobús

La Diputación de Gipuzkoa ha empezado a tomar medidas para corregir el problema de los denominados «billetes fantasma» en la línea de Lurraldebus que conecta el aeropuerto de Loiu con Donostia. A partir de ahora, en el último servicio de la noche podrán volver a venderse las plazas reservadas cuyos titulares no se hayan presentado.


La decisión supone reconocer de facto una anomalía de la que Gananzia ya había informado: hay autobuses que figuran como completos pese a que finalmente salen del aeropuerto con asientos vacíos. El motivo es que algunos viajeros compran billetes para varias expediciones consecutivas y después solo utilizan uno de ellos.

La práctica tiene una explicación económica bastante sencilla. El viaje entre Loiu y Donostia cuesta actualmente apenas 3,35 euros con la tarjeta Mugi, frente a los 17 euros de la tarifa ordinaria. Para quien regresa en avión resulta por tanto relativamente barato reservar dos o tres horarios distintos para protegerse frente a un retraso del vuelo o una demora en la recogida del equipaje.

El problema es que las plazas de los autobuses que finalmente no utiliza siguen figurando como ocupadas, impidiendo que puedan adquirirlas otros viajeros. La situación fue denunciada recientemente en Instagram por Maialen Majarenas, influencer que trabaja en recursos humanos en ABB Niessen, en Oiartzun, y utiliza con frecuencia el aeropuerto de Bilbao.

Majarena explicó que en uno de sus viajes llegó con su familia a tiempo para coger el autobús de las 23.15 horas, pero no pudo hacerlo porque todas las plazas figuraban como vendidas. Tuvieron que esperar al último servicio, el de medianoche, donde volvió a producirse el mismo problema con otros pasajeros.

La diferencia es importante. Quien se queda sin plaza durante el día puede esperar media hora al siguiente servicio. Quien no consigue subir al autobús de las 00.00 horas se queda sin transporte público para regresar a Donostia.

La solución que acaba de adoptar Lurraldebus se concentrará precisamente en este último autobús. Según ha confirmado la Diputación de Gipuzkoa a Diario Vasco, las plazas correspondientes a viajeros con reserva que no se presenten podrán ponerse nuevamente a la venta.

Hasta ahora los conductores ya habían recurrido informalmente en algunos casos a ocupar los asientos de los viajeros que no aparecían. La novedad es que esta posibilidad pasa a incorporarse como una medida expresa para el último servicio.

La Diputación ha llegado a pagar taxis

La Diputación sostiene, no obstante, que no dispone de datos que permitan hablar de un problema generalizado. De hecho, asegura que durante julio y agosto no recibió ninguna queja relacionada con la falta de plazas en esta conexión.

Eso no significa que no se hayan producido incidentes. La propia institución reconoce que en alguna ocasión ha tenido que habilitar un taxi para trasladar a viajeros que se habían quedado en Loiu sin poder utilizar el último autobús.

La alternativa privada no es precisamente barata. Un taxi entre el aeropuerto de Bilbao y Donostia puede acercarse a los 250 euros, por lo que el perjuicio potencial para quien se queda sin el último autobús es muy superior al coste de los billetes adicionales que adquieren quienes reservan varios horarios.

Ahí está precisamente el desequilibrio que ha generado los «billetes fantasma»: gastarse otros 3,35 euros para reservar el siguiente autobús constituye una especie de seguro muy barato para el viajero, pero puede dejar sin plaza a otra persona. La reventa de los asientos libres del autobús de medianoche actúa sobre las consecuencias del problema, pero no sobre su origen.

Como ya explicó a Gananzia un portavoz de la Diputación de Gipuzkoa, la institución también está estudiando cambios en el propio sistema de reservas. Entre las medidas planteadas figura impedir que una misma tarjeta bancaria pueda utilizarse para comprar billetes para expediciones contiguas, dificultando así que un viajero bloquee varias plazas para realizar en realidad un único desplazamiento.

Las dos medidas son complementarias. La primera permite aprovechar los asientos de los no shows cuando ya se sabe que sus titulares no van a aparecer. La segunda pretende evitar que esas reservas múltiples se produzcan en primer lugar.

El caso resulta además significativo porque no parece existir un problema estructural de capacidad. Durante buena parte del día hay un autobús cada media hora entre Loiu y Donostia. El cuello de botella aparece fundamentalmente al final de la jornada, cuando ya no existe una expedición posterior en la que recolocar a quienes se han quedado en tierra.

Gananzia intentó recabar la versión de Avanza, empresa que explota el servicio y gestiona la venta de billetes, cuando tuvo conocimiento del problema, pero no consiguió contactar con la compañía.

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