Adegi y ELA: dos diagnósticos muy parecidos para dos Euskadis completamente diferentes

Resulta difícil encontrar dos organizaciones más alejadas ideológicamente que Adegi y ELA. La patronal guipuzcoana y el principal sindicato vasco llevan décadas enfrentándose en prácticamente todos los ámbitos: negociación colectiva, reformas laborales, fiscalidad o políticas económicas. Sin embargo, esta última semana ambas organizaciones han presentado sendos informes sobre el futuro económico e industrial de Euskadi que contienen una sorpresa: coinciden mucho más en el diagnóstico de lo que cabría esperar.


Tanto Adegi, en su informe «Tomar conciencia«, como ELA, en su propuesta de política industrial para la clase trabajadora, describen una Euskadi que afronta desafíos de enorme magnitud. Ambos alertan de la pérdida de peso económico de Europa frente a Estados Unidos y Asia. Ambos consideran que la industria sigue siendo un activo estratégico para garantizar el bienestar futuro.

Ambos señalan la transición energética como uno de los grandes factores de transformación económica. Ambos muestran preocupación por la evolución demográfica y por las dificultades para atraer y retener talento. Ambos reconocen que la productividad será uno de los factores decisivos para sostener el nivel de vida de las próximas décadas.

Incluso comparten una cierta crítica al inmovilismo institucional. Tanto la patronal como el sindicato consideran que la magnitud de los retos exige políticas más ambiciosas y decisiones más valientes. Pero ahí terminan las coincidencias. Porque si el diagnóstico es parecido, las recetas no podrían ser más diferentes.

Para Adegi, el principal problema es que Europa y Euskadi están perdiendo competitividad. La solución pasa por fortalecer las empresas, incrementar la productividad, fomentar la innovación, atraer talento y facilitar la inversión. La patronal entiende que las compañías son el motor principal de la prosperidad y que sin empresas fuertes no puede existir empleo de calidad ni un estado del bienestar sostenible.

ELA contempla exactamente la misma realidad desde una óptica opuesta. A su juicio, el problema no es la falta de competitividad sino que la competitividad se haya convertido en el objetivo prioritario de la política económica. El sindicato sostiene que las ayudas públicas benefician en exceso a las grandes empresas, que la rentabilidad privada condiciona demasiadas decisiones estratégicas y que la transición ecológica no puede dejarse exclusivamente en manos del mercado.

Mientras Adegi reclama más empresa, ELA reclama más control social sobre la empresa. Mientras Adegi pide más capacidad de decisión para los empresarios, ELA propone reforzar la intervención pública y la participación de los trabajadores. Mientras la patronal considera que primero hay que generar riqueza para poder repartirla, el sindicato defiende que la riqueza debe generarse ya condicionada por objetivos sociales y ambientales.

Las diferencias son profundas, pero quizá lo más interesante sea lo que ambos informes dejan fuera. Ni Adegi ni ELA dedican demasiada atención a una cuestión que probablemente constituye uno de los mayores problemas estructurales de Euskadi: la escasa generación de nuevas empresas de alto crecimiento.

Los dos documentos hablan extensamente de la industria existente. Analizan cómo hacer más competitivas las compañías actuales o cómo hacerlas más responsables socialmente. Pero apenas reflexionan sobre cómo conseguir que dentro de veinte años existan nuevos líderes empresariales capaces de sustituir a los actuales.

La cuestión no es menor. Euskadi dispone de una base industrial sólida, pero hace años que muestra dificultades para generar empresas comparables a las grandes referencias creadas durante la segunda mitad del siglo XX. La preocupación por el arraigo empresarial, tan presente en el debate público vasco, tiene mucho que ver con esa realidad.

Quizá por eso la principal conclusión que dejan ambos informes sea paradójica. Adegi y ELA discrepan sobre quién debe dirigir la economía, sobre el papel de la empresa, sobre el papel del sector público y sobre la distribución de la riqueza. Pero ninguno termina de responder a una pregunta fundamental: ¿quién creará las grandes empresas vascas de 2050? Y esa puede ser precisamente la cuestión más importante de todas.

Coinciden en…Adegi propone…ELA propone…
Reindustrializar EuskadiMás competitividadMás control social
Mantener empleo de calidadMás empresaMás intervención pública
Afrontar la transición energéticaInversión privadaPlanificación pública
Resolver el reto demográficoAtracción de talentoReparto de riqueza
Fortalecer la economía vascaProductividadParticipación de trabajadores

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