¿Han fracasado las subastas inversas?

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business to business search marketing presentation from ben hanna of business.com – _MG_0159 (Photo credit: sean dreilinger)

En pleno colapso de la burbuja de las puntocom, en España se puso de moda abrir empresas de subastas inversas, entonces erróneamente denominadas B2B (Business To Business). Se sucedieron los entonces denominados mercados verticales en diversos sectores y hoy en día queda muy poco de aquello. ¿Han fracasado?

Lo cierto es que creo que no queda ninguno de todos esos proyectos. Verticalia se extinguió con el fin de la burbuja y algo parecido le sucedió a Opciona (Endesa) o a Pymarket (Banco Central Hispano). El más potente de todos, Consumalia, centrado en la alimentación y sostenido por gitantes como Campofrío, Garavilla, Pescanova, Telepizza, Coren o Valor, desapareció en 2005, tras el desplante de la mayor parte de sus socios.

El testigo de esta última plataforma lo tomaron sus promotores, a través de la firma Fullstep Networks, que se ha dedicado básicamente a la consultoría informática. Es lo mismo que le ha sucedido a otra empresa creada en aquel entonces, B2B 2000, que hoy en día lo mismo hace un arreglo que un descosido con software.

Es cierto que todavía existe Obralia, una iniciativa de las principales constructoras españolas, pero hoy en día no deja de ser una web con información del sector y un directorio de compañías. Nada que ver, por tanto, con el intercambio comercial. Otras firmas que subsisten son las que gestionan bolsas de cargas y espacios en camiones y barcos, como Logistia; la plataforma de Corporación Mondragón, Ategi; la de Telefónica y BBVA, Adquira; o CaloryFrío, un mercado online para profesionales de instalaciones de aire acondicionado.

Sin olvidar casos tan curiosos como el de MQN, un portal en el que se intercambia maquinaria de todo tipo, incluidas excavadoras o tractores. En cualquier caso, su presencia es testimonial y apenas tienen movimiento. Por si fuera poco, tienen muy poco de subastas inversas, pues su modelo se parece más al de los anuncios clasificados.

¿Qué es lo que ha ocurrido? Este es mi diagnóstico:

– Las ventas entre empresas no son mercados equilibrados. Algunos compradores suelen tener la sartén por el mango. Es el caso, como es conocido, del sector de la distribución alimentaria, lo que explica el fracaso de Consumalia.

– Las ventas entre empresas se hacen mucho más cara a cara y se suelen negociar a largo plazo. Hay muy poco espacio para las subastas inversas y se suele tender a liquidar esas compras de la manera más rápida posible, evitando los sistemas más complejos.

– El complejo procedimiento administrativo y, en cierta medida, la corrupción, han impedido que las subastas inversas se trasladen a la compra pública, donde habría tenido todo el sentido del mundo.

– Los mercados verticales no han funcionado, pero sí que las grandes empresas han incorporado sistemas de subasta inversa en sus procesos de compra. Pero ha sido tan sencillo como comprar el módulo correspondiente para el ERP, cosa que ofrecen los principales fabricantes del software del mundo, incluyendo a IBM o a Capgemini. También los hay especializados en esta materia, como Ariba, que es de hecho el que da soporte a la plataforma Adquira.

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