gregorio_rojoAyer se supo que el presidente de la Caja Vital, Gregorio Rojo, tiene un sueldo de 175.000 euros brutos anuales. La verdad es que, si se compara con las retribuciones de otros máximos ejecutivos de banca privada, no me parece demasiado. Lo que sí me sorprende es que este tipo de información no sea pública.

Las cajas de ahorros pertenecen a toda la sociedad en la que se han creado y en la que operan. Es un modelo un tanto antiguo pero que ha pervivido, fundamentalmente porque eran entidades rentables. Como no hay accionistas que exijan una gestión transparente e impoluta, muchas veces tienen ciertas ineficiencias.

Una de ellas, la más conocida, como consecuencia de la quiebra de Caja Castilla La Mancha, es que invierten en proyectos no necesariamente rentables. Es lo que ocurrió con el aeropuerto de Ciudad Real, donde los intereses políticos fueron más fuertes que los puramente económicos.

Otra de ellas es el sueldo que cobran sus empleados. No es posible demostrarlo porque no es un dato público, pero es vox populi que un trabajador normal de una caja cobra más que uno de un banco.

¿Sucede lo mismo en el caso del máximo ejecutivo? Para saberlo, nada mejor que comparar la remuneración de Gregorio Rojo con la de un banquero, como por ejemplo Emilio Botín, presidente del Santander. Su sueldo anual es de 3,9 millones de euros, en una entidad que tiene 129.749 empleados y unos beneficios de 6.740 millones de euros en 2009.

En comparación, Rojo cobra 175.000 euros y la Caja Vital ganó 73 millones de euros el año pasado. Haciendo la proporción con lo que ocurre en el Santander, el presidente de la caja alavesa sólo debería recibir 42.240 euros anuales. Por tanto, en principio, sí se puede afirmar que gana demasiado para lo que la entidad genera en forma de resultados positivos.

(Foto: eitb)

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