onityOnity, la antigua Tesa Entry Systems (Talleres de Escauriaza, SA), es al igual que Salto Systems, una de esas empresas vascas que están en las puertas de los hoteles de todo el mundo y que te recuerdan que en Euskadi existe un enorme talento. Pero lamentablemente, hace años que está en manos de una multinacional a la que sólo le interesa su capacidad comercial y que ha decidido dejar de innovar.

Tesa nació en 1941 para fabricar cerraduras para maletas y artículos de viaje en la zona del Alto Deba, donde existe una gran tradición cerrajera. En 1947 empieza a producir cerraduras para puertas, un ámbito en el que pronto sería líder en el Estado e incluso se plantearía la salida al exterior. Exporta desde finales de los sesenta y desde 1990 es líder mundial en este ámbito.

En 2000 la empresa se parte en dos:
- La división mecánica pasa a manos del grupo sueco Assa Abloy, también propietario de Azbe, otro histórico fabricante de cerraduras de Aretxabaleta que ya decidió cerrar su fábrica a mediados de este año.
- Tesa Entry Systems, especializada en cerraduras electrónicas para hoteles y hospitales, se queda en manos del grupo británico Williams y con el tiempo pasa a la firma norteamericana UTC (United Technologies Corp), que también es propietaria de marcas como Carrier, los helicópteros Sikorsky o los ascensores Otis. En 2002 cambia su nombre de Tesa Entry Systems a Onity.

Onity es hoy un ejemplo de innovación y de enfoque en el negocio que verdaderamente proporciona valor a sus clientes. Su actividad, tradicionalmente asociada a la cerrajería, es en realidad la generación de soluciones tecnológicas para el sector hotelero. Y ese enfoque hacia el cliente ha sido un éxito total, como lo demuestran los 20.000 establecimientos de todo el mundo que utilizan sus productos: cerraduras electrónicas, cajas fuertes, sistemas de CCTV y equipos de gestión de energía.

Pero a día de hoy el verdadero centro de decisión mundial de Onity ya no está en Oiartzun sino en Duluth, en EE.UU., donde está la sede de la división de seguridad de UTC. Y las instalaciones guipuzcoanas no son más que una pieza de este conglomerado, con lo que lo único que importa es que cuesten poco. Es el reino de la ingeniería financiera. Sólo así se puede entender la decisión de la compañía de despedir a la mitad de su plantilla para convertirse en un simple distribuidor comercial.

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