Los grandes fracasos de la Web 2.0

La web 2.0 ha protagonizado varios éxitos, de los que no se para de hablar. Y no, no me refiero a Groupon, que es más una empresa offline que online. Pero también ha dejado unos cuantos cadáveres, de los que se habla poco pero cuyo análisis creo que es mucho más interesante para tratar de aprender de los errores. Veamos algunos de ellos, tanto mundiales como españoles.


– Blippy. Es probablemente el más reciente. Es una empresa que convirtió al «comercio electrónico social» en su estandarte. Como todo lo que tiene el apellido social parece tener el éxito asegurado, todo parecía muy halagüeño para Blippy. Sin embargo, la realidad parece haber demostrado que no hay nadie interesado en compartir lo que compra. La empresa recaudó 13 millones de euros entre ángeles y fondos y su valoración llegó a alcanzar los 46 millones de dólares. No ha cerrado, pero sí ha decidido reconvertirse a algo completamente distinto antes de agotar toda la pasta.

– Digg. Hubo un tiempo en que esta empresa fue la que mejores perspectivas tenía de todas las que surgieron tras la primera ola de la Web 2.0. Creo que mejores incluso que Facebook. Su fundador, Kevin Rose, se convirtió en el hombre de moda y apareció en la portada de revistas como BusinessWeek (el otro candidato era Mark Zuckerberg). Llegó a tener una oferta de compra de News Corp de 80 millones de dólares, que rechazó. Pero la empresa no respondió a las expectativas y hace un par de meses ha visto incluso cómo Rose dimitía. Está en medio de una profunda crisis, con una audiencia de apenas 6 millones de usuarios al mes.

– Bebo. Fue junto con MySpace, la red social más de moda en la primera ola de la Web 2.0. Afortunadamente para sus creadores, la vendieron rápidamente a AOL por 850 millones de dólares. Todavía existe pero ya no tiene nada que ver con lo que fue. MySpace, comprada por NewsCorp, va por el mismo camino.

– Delicious. En este caso, creo que se veía desde el principio que la web no iba a funcionar. Era más una característica (feature) que una web completa y Yahoo, su comprador, nunca supo integrarla en su cartera de servicios. Entre otras cosas, porque tenía otros problemas más graves. Sigue existiendo, pero con una audiencia bajísima. Yahoo se ha deshecho de ella y la han comprado los fundadores de Youtube.

– Los diversos experimentos de Google. Empezando por Buzz y terminando con Wave. Y eso sin mencionar a Orkut, que solo funciona con cierto éxito en Brasil e India. ¿Qué le está pasando a Google? Probablemente, que no se ha acabado de creer esto de las redes sociales y sus diversos experimentos han sido sumamente complejos… hasta la llegada de Google+, claro está. También habría que incluir aquí a algunos productos que Google ha comprado y a los que no ha sabido sacar fruto. El último de ellos es Slide, que compró por 200 millones de dólares hace exactamente un año a uno de los fundadores de Paypal, Max Levchin. Se trata de una plataforma de aplicaciones sociales, una estrategia que Google parece haber dejado aparcada con el lanzamiento de Google+.

– Second Life. Sin duda el caso más espectacular de empresa inflada por los medios y algún que otro gurú y que se desinfló tan rápido como subió al podio. Recuerdo que aparecieron incluso algunos especuladores que se dedicaron a comprar islas pensando que su valor se multiplicaría exponencialmente a medida que más gente quisiera entrar en este mundo virtual. Sigue existiendo pero centrado únicamente en dar servicios colaborativos a empresas. A mi juicio, es una de las mejores lecciones que hay de cómo no hay que fiarse del ruido que rodea a muchas empresas de Internet.

– Keteke. Esta red social creada por Telefónica y que contó con una multimillonaria campaña de lanzamiento, que incluyó incluso con la participación de Paris Hilton, es junto con el buscador Noxtrum, la demostración más palpable de que las grandes empresas tienen problemas muy serios para crear cosas desde cero, para innovar. Habrá que ver si Tuenti, que al menos ya tiene una base sólida, es otro cantar.

– Las micro-redes sociales que han desaparecido con la misma velocidad con que nacieron. Estoy pensando en Catódicos (para televidentes), en Nosuni (que iba a ser el Facebook español), en Linkara (hoy MySofa, que contaba con el habitualmente valioso aval de Intercom) o en Berggi (en este caso, con el respaldo de Jorge Mata, creador de MyAlert).

– Las redes de blogs que no han conseguido consolidarse por la fuerte competencia de los servicios americanos como Blogger (Google) y WordPress. Hay que admitir, en cualquier caso, que casi todas han sobrevivido y que mantienen un cierto volumen de tráfico, aunque muy por detrás de los Blogger o WordPress. Me refiero a Blogia, Nireblog (que acaba de anunciar su próximo cierre), Blogalia, Zoomblog y Lacoctelera.

– Los diversos servicios que incorporaban apellidos 2.0 y que luego, a la hora de la verdad, no han conseguido captar usuarios. Por ejemplo, Shoomo (comercio electrónico 2.0), Geoviviendas (clasificados 2.0), Strands.com (recomendaciones 2.0) o Yunu (dating 2.0). En el último caso me consta que los malos resultados han generado de todo menos aplausos.

– Los diversos proyectos inspirados en sistemas de agregación de favoritos o de feeds, como Indiza, iFavoritos, Sabrosus, Feedness o Feedmanía. Faltos de un modelo de negocio y ante la competencia de gigantes norteamericanos, todos ellos han ido desapareciendo.

– En EE.UU. Business Insider recogió recientemente varios casos relativamente recientes de «overhyped» startups: Cuil, Diaspora, Gowalla, Chatroulette, Color, Quora, Path, Pownce, Plurk y Digg.

– Zlio, una especie de «comercio electrónico» social, basado en agregar ofertas de otras tiendas para crear un nuevo escaparate. Se gastó 4 millones de dólares y no ha conseguido salir adelante.

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