Es un hecho que la cooperación empresarial es beneficiosa para todas las partes. También que es muy complicada, por la desconfianza que se suele generar entre las partes. Por eso hay que aplaudir todos los casos conocidos y más si son tan exitosos como el de la firma navarra Lakber, resultado de la cooperación entre las cooperativas Sakana y Soraluce.
Estas dos empresas vieron la posibilidad de colaborar en un nuevo sector como es el de la energía eólica. Sakana se dedica a la fundición de piezas y Soraluce fabrica maquinaria para mecanizado. Así que las dos se unieron y empezaron a montar piezas para molinos de viento, que deben ser entregadas ya mecanizadas y pintadas.
Podían haber colaborado sin crear una nueva estructura empresarial, pero ha constituido Lakber para dar consistencia y financiación a la nueva aventura. Han invertido 1,5 millones de euros, repartidos al 50%, y hoy son capaces de entregar un producto que, de manera separada, difícilmente podrían haber servido.
Foto: Anel


17/07/2011
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"Cooperación empresarial: el caso Lakber"
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