Otro buen ejemplo: Eider Mendoza, siempre cerca de sus empresas

Madrid ha acogido estos días una nueva edición de WindEurope 2026, el principal encuentro internacional de la industria eólica, con más de 15.000 profesionales, 600 expositores y cientos de ponentes debatiendo sobre el futuro energético del continente y haciendo relaciones comerciales. En Euskadi este sector es uno de los grandes motores económicos del territorio. Con alrededor de 150 empresas en su cadena de valor, genera más de 15.700 millones de euros y miles de empleos directos, además de un fuerte componente tecnológico e innovador.


En términos de peso económico, el sector representa en torno al 5% de la economía vasca, una cifra que refleja su impacto transversal en industria, energía, servicios avanzados e internacionalización. Euskadi ha sabido posicionarse como un hub global, con empresas presentes en toda la cadena: desde el diseño y fabricación hasta la operación y mantenimiento de parques eólicos.

La presencia vasca en WindEurope ha sido especialmente relevante. Decenas de empresas han acudido a Madrid para mostrar su capacidad tecnológica, establecer contactos y captar oportunidades en un mercado en plena expansión. Y hay un dato significativo: más de la mitad de las compañías vascas presentes proceden de Bizkaia, lo que confirma el peso industrial del territorio en esta industria, más allá del gigante global Siemens Gamesa.

Bizkaia cuenta con una base empresarial sólida, diversificada y altamente internacionalizada en el ámbito eólico. Desde fabricantes de componentes hasta ingenierías especializadas, su tejido productivo está plenamente integrado en las grandes cadenas de valor globales. Sin embargo, mientras el músculo empresarial vizcaíno ha estado claramente representado, no ha ocurrido lo mismo en el plano institucional.

Quien sí ha estado presente ha sido la diputada general de Gipuzkoa, Eider Mendoza, que ha acudido a la feria acompañada de su equipo económico para mantener reuniones directas con empresas del territorio. Durante su visita, Mendoza ha trasladado un mensaje claro: la industria es estratégica y las instituciones deben estar cerca de ella.

Ha escuchado de primera mano las preocupaciones del sector, ha contrastado previsiones en un contexto global complejo y ha reafirmado el compromiso de su gobierno con el desarrollo económico. No es solo una cuestión de presencia simbólica. Es una forma de hacer política económica: acompañar, escuchar y actuar.

Frente a ello, llama la atención la ausencia de representación institucional de la Diputación de Bizkaia en un evento donde su propio tejido empresarial tenía un papel protagonista. En un momento en el que la competencia entre territorios es global y en el que sectores como el eólico son clave para el futuro industrial, la cercanía institucional no es un detalle menor. Es una herramienta de competitividad.

La diferencia es evidente: mientras Gipuzkoa refuerza su posicionamiento acompañando a sus empresas en los grandes foros internacionales, Bizkaia corre el riesgo de desaprovechar oportunidades de visibilidad, influencia y conexión directa con su propio tejido productivo. La presencia de Eider Mendoza en WindEurope no es un gesto aislado. Es la expresión de un modelo: entender que el desarrollo económico es un pilar central del territorio y que las instituciones deben implicarse activamente.

Estar donde están las empresas, compartir sus retos y anticipar sus necesidades no solo genera confianza, sino que también fortalece el ecosistema industrial. Bizkaia tiene empresas líderes, talento y capacidad. Lo que está en juego no es eso. La cuestión es si su liderazgo institucional está a la misma altura. Porque, como demuestra este caso, en la economía global no basta con tener grandes empresas. También hay que estar cerca de ellas.

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