Anglet y Hendaya recurren a la gastronomía para atraer más turistas del otro lado de la muga

Las localidades de Anglet y Hendaya están reforzando la gastronomía como uno de sus argumentos para atraer visitantes del otro lado de la muga a Iparralde, aprovechando tanto la proximidad de la frontera como el creciente interés por los productos locales y los mercados tradicionales.
La estrategia resulta especialmente visible este mes en Hendaya. Entre el 7 y el 20 de septiembre, diferentes restaurantes de la localidad participarán en Le Chipiron dans tous ses états, una iniciativa en la que cada establecimiento ofrecerá su propia interpretación del chipirón. Apenas unas semanas después, del 12 al 18 de octubre, llegará la Semaine du Goût, en la que los restaurantes participantes ofrecerán una fórmula de plato y postre construida alrededor de alguna de sus especialidades.
La elección del chipirón no es casual. Hendaya está intentando reforzar una imagen gastronómica estrechamente relacionada con la bahía de Txingudi, su puerto y la pesca del Cantábrico. A este producto se suman otros clásicos de la cocina vasca como el ttoro —la sopa de pescado característica de Iparralde—, la txuleta, el ardi gasna o queso de oveja y los vinos de Irouléguy. También se promociona la utilización de merluza procedente de la lonja de Donibane Lohitzune junto con productos del interior como el pimiento de Espelette.
La gastronomía se convierte así en una forma de diferenciar la oferta turística de Hendaya de la de las localidades situadas inmediatamente al otro lado de la frontera. Aunque muchos de los productos y recetas resultan familiares para el visitante de Hegoalde, cambian las preparaciones, algunos ingredientes y, sobre todo, la manera de presentarlos.
Los mercados forman parte de esta estrategia. Hendaya mantiene dos citas semanales durante todo el año: los miércoles por la mañana en la Place de la République y los sábados frente al puerto deportivo de Sokoburu. Durante el verano se añaden encuentros gastronómicos y artesanales los martes y mercados nocturnos los jueves.
Algo más al norte, Anglet está explotando un posicionamiento ligeramente diferente. Pese a ser conocida fundamentalmente por sus playas y el surf, la localidad quiere asociar también su imagen turística con la agricultura de proximidad.
El producto más singular es el pimiento dulce de Anglet, integrado en la producción del Piment doux du Pays Basque et du Seignanx. Es un pimiento verde, alargado y suave que tradicionalmente se recoge a mano durante los meses cálidos y cuya producción consiguió en 2016 el Label Rouge francés.
Anglet cuenta además con uno de los mayores mercados al aire libre de Iparralde, el Marché de Quintaou, que se celebra los jueves y domingos por la mañana y reúne a más de 160 puestos de productores y comerciantes. A él se suman Les Halles Biltoki, con pescaderías, carnicerías, queserías, fruterías y establecimientos de restauración, y la posibilidad de comprar directamente frutas, verduras y aves en Jardins du Refuge, una explotación situada en el bosque de Pignada.
La oferta permite a Anglet explotar una característica relativamente singular de su territorio: la cercanía entre la producción agrícola y el litoral. En unos pocos kilómetros se puede pasar de las huertas y mercados a las playas del Atlántico.
En torno a estas últimas se han desarrollado además las cabanes, pequeños establecimientos junto al litoral especialmente asociados al aperitivo y a las puestas de sol y que se han convertido en otro de los elementos utilizados por la localidad para construir su imagen turística.
La cocina que promociona Anglet combina así productos procedentes de toda Iparralde, como el queso Ossau-Iraty, el jamón de Bayona, el cerdo Kintoa, la trucha de Banca o la merluza de anzuelo, con la txuleta y una creciente oferta de restaurantes de tipo bistronómico.
Anglet y Hendaya están utilizando, en definitiva, dos versiones distintas de una misma gastronomía vasca para posicionarse turísticamente: la primera pone más énfasis en las huertas, los mercados y la combinación de campo y playa; la segunda, en el puerto, el pescado y la tradición marinera.
Y ambas cuentan con una ventaja evidente a la hora de buscar clientes al sur del Bidasoa: para los turistas vascos y del resto de España ofrecen una gastronomía suficientemente conocida como para resultar atractiva pero con las suficientes diferencias como para justificar cruzar la frontera.
