El consejero Jauregi confunde la ronda de 500 millones de Multiverse con inversión realizada en Euskadi
El consejero vasco de Industria, Mikel Jauregi, ha anunciado que el Gobierno Vasco elaborará su propia estadística de inversión extranjera porque no comparte los criterios utilizados por el Ministerio de Economía. Para justificarlo ha utilizado como uno de sus principales ejemplos los 500 millones de euros de la última ronda de Multiverse Computing, que a su juicio no aparecen adecuadamente reflejados en las cifras oficiales. El problema es que una ronda de financiación de una empresa no equivale a una inversión por ese mismo importe en el territorio donde tiene su sede.
La polémica surge después de conocerse que la inversión extranjera registrada oficialmente en Euskadi cayó un 66% durante el primer semestre de 2026, hasta apenas 96 millones de euros. Jauregi considera que estas estadísticas no reflejan correctamente la realidad vasca y ha anunciado que su departamento publicará unas cifras propias simultáneamente a las del Estado.
El consejero cuestiona, por una parte, que el Ministerio considere inversión extranjera la compra de una empresa vasca por un inversor extranjero. «Un cambio de propiedad no es una inversión, es perder arraigo», ha señalado. Al mismo tiempo, sostiene que deberían incorporarse operaciones que, según él, quedan fuera de la estadística oficial.
Y ahí es donde ha citado a Multiverse Computing. Según la información publicada por Diario Vasco, Jauregi lamentó que «la ampliación de capital de la empresa de computación cuántica Multiverse, que ha alcanzado los 500 millones», no se contabilice según la metodología estatal.
La afirmación mezcla, sin embargo, dos magnitudes diferentes. Multiverse anunció en julio una ronda Serie C de hasta 500 millones de euros que valora la empresa donostiarra en 1.500 millones antes de la operación. El dinero aportado por los inversores pasa a financiar a Multiverse, pero eso no significa que Multiverse vaya a invertir 500 millones en Euskadi.
De hecho, la propia compañía explicó al anunciar la operación que utilizaría los fondos para ampliar su catálogo de modelos de inteligencia artificial, continuar su actividad de I+D, realizar inversiones estratégicas relacionadas con infraestructuras de IA y reforzar su presencia en mercados como Asia Oriental, Sudeste Asiático, Oriente Medio, Canadá y Estados Unidos. Es decir, una parte relevante de los recursos está destinada precisamente a la expansión internacional de la compañía.
Ya hay ejemplos concretos. Qatar Development Bank ha entrado en Multiverse dentro de esta ronda y la operación lleva asociada la decisión de la empresa vasca de establecer en Doha su sede regional para Oriente Medio. Difícilmente puede considerarse automáticamente todo ese capital como inversión realizada en Euskadi.
Además, los 500 millones tampoco son íntegramente inversión extranjera. Entre los participantes anunciados por Multiverse figuran inversores internacionales como Forgepoint Capital International, BNP Paribas Solar Impulse Venture Fund, Bullhound Capital, HP, Orange Ventures, Scania Invest, Tikehau Capital o Qatar Development Bank, pero también entidades españolas como Santander Alternative Investments, la pública SETT, el fondo Hazten Scale-Up del Gobierno Vasco y Kutxa Fundazioa.
Para saber qué parte de la ronda constituye realmente inversión extranjera habría que conocer cuánto ha aportado cada uno de los inversores y su residencia. Y para saber qué parte constituye inversión productiva extranjera realizada en Euskadi, que parece ser lo que Jauregi quiere medir con su nueva estadística, habría que ir todavía más lejos: conocer qué parte del dinero extranjero captado por Multiverse se destina efectivamente a instalaciones, empleo, equipamiento o actividad desarrollada en Euskadi.
Hay además otro problema con el argumento del consejero. La metodología del Ministerio sí contempla las aportaciones de capital realizadas por inversores extranjeros. DataInvex incluye, entre otras operaciones, la suscripción o adquisición de participaciones que alcancen determinados umbrales, aportaciones de socios al patrimonio neto y determinadas formas de financiación procedentes de empresas extranjeras vinculadas. Por tanto, no existe una exclusión general de las ampliaciones de capital como la realizada por Multiverse.
Otra cuestión diferente es qué parte concreta de la ronda cumple los requisitos estadísticos, cuándo se ha desembolsado y cómo debe territorializarse. Las estadísticas de DataInvex se elaboran a partir de las declaraciones realizadas al Registro de Inversiones Exteriores y son provisionales y objeto de actualización continua.
Jauregi sí plantea una crítica razonable a la estadística estatal cuando reclama que se reflejen mejor las inversiones productivas realizadas en Euskadi por multinacionales que ya están implantadas en el territorio. Una empresa extranjera puede destinar decenas de millones a ampliar una fábrica vasca sin que ese fenómeno quede reflejado de la misma manera que una adquisición empresarial. Pero eso demuestra precisamente la necesidad de distinguir entre inversión extranjera directa, inversión productiva y financiación empresarial, no de mezclarlas.
La distinción resulta especialmente relevante porque el propio consejero reconoce que el verdadero problema de Euskadi está en otro sitio: atraer inversiones greenfield, es decir, proyectos extranjeros que creen nuevas instalaciones y actividad desde cero. «No ha ocurrido en 50 años y tampoco lo hemos conseguido en esta legislatura», admitió Jauregi, que asegura que atraer este tipo de proyectos se ha convertido en una «obsesión» para el Gobierno Vasco.
El Ejecutivo autonómico deberá aclarar ahora qué criterios utilizará en la estadística alternativa que ha anunciado. Especialmente, si contabilizará como inversión extranjera realizada en Euskadi el dinero captado por empresas vascas aunque proceda parcialmente de inversores españoles o termine financiando su expansión fuera de Euskadi.
El caso de Multiverse será una buena prueba. La empresa ha conseguido atraer cientos de millones de inversores de numerosos países, lo que constituye un importante éxito de financiación empresarial. Pero captar 500 millones teniendo la sede en Donostia no significa haber invertido 500 millones en Euskadi.
