Los otros electrodomésticos vascos: Alfa, Orbegozo, Otsein, Ufesa, Jata, Solac

Fagor era en 2013, junto con Otsein, el único fabricante vasco de electrodomésticos que todavía mantenía plantas en Euskadi. Pero no era, ni mucho menos, la única marca de origen vasco que seguía operativa. Muchas habían atravesado antes crisis iguales o similares a la de la cooperativa de Arrasate y habían sobrevivido, aunque fuera únicamente como enseñas comerciales y con los aparatos fabricados en Asia.
La tradición vasca en este sector venía además de mucho antes de Fagor. Gruber Hermanos diseñó la denominada «cocina Bilbao», una cocina económica que incorporaba un fogón de ladrillos refractarios, un horno de hierro dulce y un depósito para disponer de agua caliente. Aurrera también fabricó aparatos relacionados con la calefacción doméstica antes de especializarse en calderas.
En los años cuarenta, Beltrán y Casado fabricaba en sus talleres de la Ribera de Deusto algunos de los primeros frigoríficos. Su modelo Frisan, construido con una patente americana, costaba unas 5.000 pesetas, por lo que en la España de la posguerra era un lujo reservado a muy pocos. Buena parte de sus compradores estaban en Cataluña.
Con la electrificación y el aumento del nivel de vida, Euskadi acabaría desarrollando una potente industria de electrodomésticos. Estas son algunas de las marcas que dejó.
Alfa. Una empresa que nació en 1920 como fabricante de armas y después se convirtió en productora de máquinas de coser. En los ochenta atravesó una fuerte crisis de la que salió encogida y reconvertida en un holding dedicado a los componentes de automóvil y aeronáutica, la fundición de bronce para estatuas y una división de hogar que ha diseñado pequeños electrodomésticos como envasadoras al vacío, aspiradoras, planchas, batidoras, robots de cocina o cafeteras. Esta última división había ido incorporando pequeños electrodomésticos como envasadoras al vacío, aspiradoras, planchas, batidoras, robots de cocina o cafeteras. Algunos de estos productos se distribuían incluso a través de las tiendas Imaginarium. Sin embargo, las cosas no iban demasiado bien y Alfa atravesaba nuevamente dificultades financieras.
Solac. Una empresa que también nació en Eibar en 1916 para fabricar cafeteras y que terminó convirtiéndose en especialista en planchas. Suspendió pagos en 1998 y fue después adquirida por un grupo ligado a Juan Celaya, el dueño de Cegasa. Hoy en día fabrica en Asia, salvo algunas cafeteras.
Edesa. Electrificación Doméstica Española SA había nacido en 1933 de la mano de Barrenchea, Pedro López y Muguruza. Saltos del Duero la refundó en 1941 con una finalidad muy relacionada con su propio negocio: impulsar el consumo doméstico de electricidad. Inicialmente produjo aparatos como marmitas, termos y braseros eléctricos. Después llegarían las planchas, cocinas y frigoríficos y, más adelante, las lavadoras y las cocinas de gas. En 1952 presentó una lavadora de agitador y carga superior. En los años sesenta la multinacional estadounidense General Electric llegó a hacerse con un 10% de la compañía. La historia industrial de Edesa terminaría entrelazándose con la de otros fabricantes vascos. Fabrelec nació en 1969 junto con Frimotor, de Lutxana, y fabricó, entre otros productos, cocinas. Westinghouse tomó una participación mayoritaria en 1972. Las inundaciones de 1983 supusieron un duro golpe para la producción y la posterior reconversión del sector provocaría sucesivas concentraciones en las que participaron compañías como Sagarduy, Garsa-Kelvinator, Ulgor, Fagor Clima y Otsein. Finalmente, Edesa terminó integrada en Fagor en 1990. Era precisamente una de las marcas que la cooperativa mantenía cuando estalló su crisis.
Mayc (Otsein). Esta empresa nace en Bergara en 1941 para fabricar taladros, brocas, transformadores y alternadores, aunque después empieza también a producir pequeños electrodomésticos como máquinas de afeitar, batidoras y molinillos de café. E incluso una lavadora automática a partir de 1951, antes que Fagor, a la que pone la marca Otsein (criado en euskera). Con la crisis de los ochenta, pasa a manos italianas (Grupo Candy) en 1992 y finalmente a las de la firma americana Hoover, especializada en aspiradoras, lavavajillas, secadoras, frigoríficos y congeladores. Mantiene una fábrica en Bergara, aunque toda la comercialización está centrada en Barcelona. Actualmente está controlada por una firma con sede en Luxemburgo (Cin) en un 62,7% y por la francesa Candy France (37,3%). Su fuerte son las lavadoras de carga superior (precisamente, lo que fabrica en Bergara) y los lavavajillas.
Westinghouse. La multinacional americana llegó a tener una fábrica en Erandio, hoy completamente cerrada desde los años ochenta. En esa época fenecieron otros fabricantes, como Fabrelec de Basauri, que empleaba la marca Edesa y fue absorbido junto con su personal por Fagor dentro de una restructuración del sector.
Ufesa. La antigua Unión de Fabricantes de Electrodomésticos nació en Vitoria en 1963 de la mano de 13 empresarios del sector que unieron fuerzas para reforzar una marca común. Tras la crisis de los ochenta pasó a manos de BSH (Bosch-Siemens), el líder del sector, aunque mantiene su sede de Vitoria-Gasteiz, desde donde sigue gestionando la comercialización e I+D.
Jata. Firma fundada por Jacinto Alcorta (la marca coincide con las dos primeras y las dos últimas letras de su nombre y apellido) en Eibar en 1943 y que, tras la jubilación del dueño, acabó primero en manos de los trabajadores y finalmente, tras una interrupción total en 1989, de unos inversores catalanes. Mantiene la sede de Abadiño y un almacén en Tudela. Está intentando recuperar cierto liderazgo en el pequeño electrodoméstico, aunque compite en este segmento con muchas otras marcas, incluida la catalana Taurus.
Orbegozo. Fue una marca potentísima de electrodomésticos, ligada al fabricante guipuzcoano de aceros Esteban Orbegozo. En 1977, a raíz de la muerte del entonces propietario, Faustino Orbegozo Eizaguirre, la entonces llamada «Sociedad General Española de Electrodomésticos» deja todo el negocio, incluida la fábrica de Valdemoro (Madrid), en manos de una fundación. Las cosas no fueron bien y la empresa acabó con un cierre patronal y un jaleo importante que incluyó cortes de luz para que los trabajadores no pudieran permanecer en la factoría. Posteriormente la marca la compró la firma murciana Sonifer, que es la que hoy vende ventiladores y calefacciones hechos en Asia pero en los que pone «Orbegozo». Hay indicios de que no les va muy bien: no tiene web y este año ha hecho varias reducciones de capital.
Super Ser. La familia navarra Orbaiceta crea en 1958 una fábrica de estufas eléctricas y frigoríficos que terminará después produciendo todo tipo de aparatos de gama blanca cerca de Pamplona. Posteriormente integraría a la estellesa Industrias del hogar (marca Agni), a la santanderina Corcho y a las catalanas Newpol y Crolls. Tras quebrar, la empresa pasó a manos del Gobierno de Navarra, que finalmente la vendería a BSH (Bosch-Siemens) por la friolera de 5.000 millones de pesetas. También pujaron Eletrolux, Ariston, Thomson y Merloni.
Daewoo. En 1998 abrió fábrica cerca de Vitoria-Gasteiz pero decidió cerrarla en 2011. La planta está en venta desde 2012. Curiosamente, Fagor figura entre las compañías que promovieron una demanda contra el Gobierno Vasco por apoyar financieramente esta factoría.
Un sector dominado por multinacionales
Para entonces, la práctica totalidad de aquella industria vasca había desaparecido, se había integrado en multinacionales o había quedado reducida a marcas comerciales que importaban sus productos. En 2012, el mercado español de gama blanca —los grandes electrodomésticos— estaba liderado por BSH, con una cuota del 22,3%. Fagor todavía ocupaba el segundo puesto, con un 16,7%, seguido de Teka, con el 6,6%, y Candy-Hoover, con el 3,1%.
A escala europea, los cuatro grandes eran BSH, Electrolux, Merloni y Whirlpool. Fagor era, por tanto, la gran excepción que quedaba de aquella potente industria vasca. Conservaba marca, propiedad y fabricación en Euskadi. Precisamente por eso su crisis no suponía únicamente la caída de una empresa: amenazaba con cerrar definitivamente una historia industrial que había comenzado muchas décadas antes de que la primera lavadora saliera de Arrasate.


La fabrica que habia de westinghouse en Erandio se dedicaba a motores electricos para usos industriales pero electrodomesticos no se hacian
Por otro lado la plata de otsein en Bergara sigue funcionando, eso si con ERE y no muy a tope
Hola J.A. Me gustaría que hablases algún día sobre Westinghouse. Era una fábrica muy grande y «muy nuestra» como Euskalduna, Echévarri, Echebarría, etc., por estar en Bilbao. Las instalaciones de Westinghouse las veo desde mi casa. Recuerdo un anuncio hace muchos años que decía White-Westinghouse, no sé si era lo mismo. Un saludo.
Después de su cierre, y en base al impacto de la marca, Fagor fabricó electrodomésticos bajo esa marca dentro de un acuerdo con los dueños de la marca, que tenía recorrido en España y en algunos otros mercados internacionales.