Las meteduras de pata de Emiliano

La Diputación Foral de Bizkaia organizó ayer en Madrid la primera edición de Invest in Bizkaia, una iniciativa destinada a convencer a empresas e inversores de las ventajas de instalarse en el territorio. Para ello reunió a representantes institucionales y a algunos de los principales directivos empresariales vinculados a Euskadi. Entre ellos destacó Emiliano López Atxurra, presidente de Petronor, entrevistado sobre el escenario por la diputada foral de Hacienda, Itxaso Berrojalbiz.
Lo llamativo es que, pese a tratarse de un acto cuidadosamente preparado y destinado precisamente a vender las fortalezas de Bizkaia, López Atxurra protagonizó dos sorprendentes meteduras de pata que dejaron en evidencia algunas de las contradicciones del discurso institucional. La primera llegó prácticamente nada más comenzar la conversación. El presidente de Petronor elogió una reciente medida anunciada por el Gobierno británico consistente en establecer deducciones fiscales del 15% para las inversiones en I+D realizadas por pequeñas y medianas empresas.
«Lo estudiaremos», respondió Berrojalbiz. El problema es que ni el entrevistado ni la entrevistadora parecían recordar que Bizkaia ya dispone desde hace años de incentivos bastante más generosos para este tipo de inversiones. Dependiendo de los casos, las deducciones fiscales por actividades de investigación y desarrollo pueden situarse entre el 20% y el 30%, muy por encima de la cifra británica que ambos presentaban como una referencia inspiradora.
Resulta difícil imaginar una mejor demostración de uno de los problemas que arrastra la fiscalidad vasca: ni siquiera quienes tienen la responsabilidad de defenderla parecen conocerla suficientemente bien. La segunda metedura de pata llegó cuando Berrojalbiz preguntó a López Atxurra cuál consideraba el principal atributo competitivo de Bizkaia. «La conectividad», respondió sin dudar.
La afirmación habría resultado razonable en cualquier otra gran área metropolitana europea. Sin embargo, referida a Bilbao resulta difícil de sostener. La capital vizcaína continúa siendo la única gran metrópoli española a la que todavía no llega el tren de alta velocidad, una carencia que se arrastra desde hace décadas y que sigue condicionando las conexiones ferroviarias con el resto del continente.
Lejos de matizar su respuesta, López Atxurra reforzó el argumento. «Tenemos Burdeos a tres horas», afirmó. La frase tampoco resistía un análisis mínimamente riguroso. Desde Bilbao se puede llegar a Burdeos por carretera en unas tres horas, pero eso no convierte a Bizkaia en un referente europeo de conectividad. De hecho, Málaga se encuentra a menos de dos horas en avión de la ciudad francesa y numerosas regiones españolas disfrutan además de conexiones ferroviarias de alta velocidad tanto nacionales como internacionales.
Lo más llamativo es que la apelación a la conectividad fue uno de los recursos más repetidos durante toda la jornada. Una idea atractiva para el relato institucional, pero difícilmente compatible con la realidad de unas infraestructuras ferroviarias que siguen pendientes de culminar la llegada de la alta velocidad.
Afortunadamente, hubo intervenciones más pegadas a los hechos. Entre ellas destacó la de Peio Belausteguigoitia, country manager de BBVA en España, que optó por explicar proyectos concretos en lugar de recurrir a grandes conceptos abstractos. Belausteguigoitia citó varias inversiones relevantes que está financiando la entidad, desde infraestructuras hasta producciones audiovisuales. Entre ellas mencionó los centros de datos promovidos por ADI y la planta de hidrógeno verde de Zierbena, desarrollada a través de una sociedad independiente.
Además, aportó un dato especialmente significativo para medir la evolución económica de Bilbao. Según explicó, BBVA ha incrementado su plantilla en la ciudad desde aproximadamente 1.000 hasta 1.300 empleados, incorporando principalmente perfiles tecnológicos e ingenieros de datos. Fue probablemente la información más esperanzadora de toda la jornada. Porque mientras buena parte del evento giró alrededor de conceptos difusos como la conectividad o las ventajas competitivas genéricas, Belausteguigoitia puso sobre la mesa algo mucho más tangible: empleo cualificado y proyectos reales.
Quizá por eso también fue quien formuló una de las conclusiones más acertadas del encuentro. «Bizkaia tiene que explicar mejor su fiscalidad». Después de escuchar cómo algunos de los principales protagonistas del acto parecían desconocer las deducciones existentes, resulta difícil no darle la razón.
