Las ikastolas anticiparon el fracaso educativo que ahora revela PISA

Los pésimos resultados obtenidos por Euskadi en el último informe PISA han generado una oleada de análisis sobre qué está fallando en el sistema educativo vasco. Pero al menos una parte de ese sistema llevaba tiempo viendo venir el problema. Las ikastolas habían iniciado ya una revisión de su modelo educativo y, en el caso de Arizmendi, una de las mayores de Euskadi, habían llegado a realizar una “profunda autocrítica” de su proceso de digitalización y a reducir el uso de pantallas en las aulas. El deterioro de la comprensión lectora que ahora refleja PISA, aseguran sus responsables, “no ha sido una sorpresa”.


“Lo que dice PISA sobre la comprensión lectora es una preocupación que se ha compartido en más de una ocasión en la Ikastola”, reconocen Mireia Muruamendiaraz e Illart Azkarate, directores de Arizmendi Ikastola, en una entrevista publicada por TU Lankide. Su diagnóstico apunta especialmente hacia la tecnología: “El uso excesivo de dispositivos digitales (pantallas, redes sociales, inteligencia artificial…) es una realidad”. A su juicio, este cambio de hábitos ha reducido el tiempo dedicado a las lecturas pausadas y a la reflexión profunda.

La importancia de estas declaraciones está en que Arizmendi no ha llegado a esta conclusión después de conocer PISA. En enero de 2025, más de un año y medio antes de hacerse públicos los resultados ahora conocidos, Beñat Irazabal, responsable TIC de la ikastola, explicaba públicamente que el centro había decidido revisar el proceso de digitalización iniciado más de una década antes. “Esto nos ha llevado a realizar una profunda autocrítica sobre el recorrido realizado”, escribió entonces.

Arizmendi había sido precisamente una ikastola intensamente digitalizada. Un documento del propio centro correspondiente al curso 2023-2024 explica que, a partir de quinto de Primaria, los alumnos compraban a través de la ikastola su propio ordenador personal, mientras que el centro proporcionaba el dispositivo a quienes no podían permitírselo. Pero el mismo documento ya advertía de que quedaba pendiente definir mejor el papel de esos recursos y establecía como prioridad estratégica la creación de un “marco tecnopedagógico”, insistiendo en que la tecnología debía ser una herramienta al servicio de la pedagogía y utilizarse de manera “adecuada y saludable”.

La reflexión se aceleró después de la pandemia. La dirección de Arizmendi explica ahora que en los últimos años había tomado conciencia de un “uso abusivo de los recursos digitales” y que precisamente por ello desarrolló su Marco Tecnopedagógico. El documento pretende fijar, basándose en evidencias científicas, cuándo y cómo deben emplearse los dispositivos durante el aprendizaje. La consecuencia práctica ha sido especialmente significativa: durante los últimos meses la ikastola ha decidido “retrasar y ajustar el uso de los dispositivos digitales”.

Las preguntas que Arizmendi se hacía en enero de 2025 resultan especialmente reveladoras vistas desde los resultados actuales de PISA. ¿Cuánto tiempo deben utilizarse las pantallas? ¿Qué dispositivos tienen sentido pedagógico? ¿Cómo debe cambiar su utilización dependiendo de la edad? ¿Cómo garantizar la salud de los alumnos? El centro reconocía que existían cada vez más investigaciones sobre los efectos de la tecnología en las aulas y planteaba explícitamente la necesidad de encontrar modelos de digitalización “más ética y responsable”.

El problema que ahora identifica Arizmendi va más allá de las propias aulas. Sus directores consideran que la sociedad vasca y particularmente sus jóvenes leen menos y relacionan esta reducción de la lectura con la pérdida de comprensión de los textos. Y advierten de un efecto multiplicador: las dificultades de comprensión lectora terminan afectando a buena parte del resto de competencias académicas. Es decir, un alumno que comprende peor lo que lee tendrá también más dificultades para resolver un problema matemático o entender un texto científico.

Las ikastolas estaban revisando al mismo tiempo cuestiones mucho más amplias que la tecnología. El Marco General de Educación elaborado por Ikastolen Elkartea intenta redefinir el modelo educativo compartido por la red: desde los principios psicopedagógicos y las metodologías hasta el currículo, la evaluación o el modelo de persona que se pretende formar. La propia organización presenta el documento como el suelo común desde el que cada ikastola puede desarrollar después su propio modelo.

Arizmendi ha ido especialmente lejos en esa transformación. El centro trabaja con proyectos interdisciplinares, sesiones de desarrollo personal, tutorías individualizadas, codocencia y espacios educativos flexibles. Los profesores dejan de ser exclusivamente transmisores de contenidos para acompañar itinerarios más personalizados de aprendizaje. Arizmendi, junto con Anoeta, Axular, Laskorain, Orio y Txantxiku, participa además en las denominadas “Laborategi Ikastolak”, que experimentan con la aplicación práctica del nuevo Marco General para posteriormente trasladar las experiencias al conjunto de la red.

Aquí aparece, sin embargo, una de las grandes preguntas que deja abierta PISA. El modelo de las ikastolas pretende explícitamente ir “más allá de las competencias” académicas tradicionales. Arizmendi sostiene que el éxito de una sociedad no puede medirse exclusivamente por su nivel cognitivo y concede un peso mucho mayor al desarrollo personal, los valores, la cooperación o la capacidad de transformación. Es una concepción educativa mucho más amplia que aquello que mide PISA.

Eso explica que sus responsables relativicen parcialmente la evaluación internacional. Recuerdan que PISA mide solo determinadas competencias, que sus alumnos no preparan específicamente estas pruebas y que la motivación para realizarlas puede ser escasa. Su propio sistema de evaluación, dicen, es “más integral”. Pero la dirección de Arizmendi no utiliza estas objeciones para negar el problema: admite que los resultados generales “son malos” y, sobre todo, reconoce que el deterioro de la comprensión lectora coincide con algo que ellos mismos habían observado previamente.

El factor tecnológico convierte el caso de Arizmendi en una advertencia especialmente interesante para el conjunto del sistema educativo vasco. Durante años, la incorporación de ordenadores, tabletas, plataformas digitales y posteriormente inteligencia artificial a las aulas se presentó fundamentalmente como modernización educativa. Una ikastola que lleva más de una década recorriendo ese camino está haciendo ahora el movimiento contrario: no renuncia a la tecnología, pero cuestiona cuánto, cuándo y para qué debe utilizarse.

Y no parece una rectificación improvisada ante PISA. Primero llegaron las dudas, después la autocrítica, posteriormente el Marco Tecnopedagógico y finalmente la decisión de retrasar y limitar determinados usos digitales. PISA ha llegado después.

Hay además otros factores que las propias ikastolas creen que deben estudiarse. Arizmendi apunta al idioma: en determinadas localidades hay alumnos que no dominan suficientemente ni el euskera ni, en algunos casos, el castellano, circunstancia que puede afectar directamente a su capacidad para comprender los enunciados de una evaluación. La dirección reclama por ello cruzar los datos de PISA con sus evaluaciones internas y con otras pruebas externas antes de establecer conclusiones definitivas.

Pero su conclusión general es considerablemente menos prudente. “El sistema educativo actual no responde a todas las necesidades de los jóvenes de hoy”, afirman Muruamendiaraz y Azkarate. La frase resulta relevante porque no procede de un crítico externo del sistema, sino de los responsables de una de las principales instituciones educativas vascas.

PISA ha puesto ahora números al fracaso. Lo inquietante es que algunas de las señales estaban encendidas desde bastante antes. Y al menos una parte de las ikastolas ya las había visto.

Arizmendi no es una ikastola cualquiera. Con unos 3.000 alumnos repartidos en doce centros, figura entre las diez mayores organizaciones privadas y concertadas de enseñanza de Euskadi y es probablemente la mayor organización de ikastolas bajo una única gestión.

Las 25 mayores organizaciones de educación privada/concertada de Euskadi

PuestoOrganizaciónAlumnos 0-18 aprox.Principales centros en Euskadi
1La Salle≈8.900Bilbao, Begoñako Andra Mari-Sestao, Berrozpe-Andoain, Beasain, Donostia, San Luis, Eibar, Irun, Legazpi-Zumarraga, Zarautz
2Jesuitas / FEJE Norte≈4.760Jesuitak Indautxu, Jesuitak Donostia, Jesuitak Durango
3COAS (Opus Dei)≈3.700-4.000Ayalde-Munabe, Umedi, Haurkabi, Erain-Eskibel, Erain Txiki
4Marianistas≈3.730Summa Aldapeta (Donostia), Santa María (Vitoria)
5Salesianos≈3.500-3.700*Deusto, Barakaldo, Cruces, Urnieta, Floreaga-Azkoitia
6Itaka-Escolapios≈3.350Calasancio Bilbao, Calasanz Vitoria, Herrikide Tolosa
7Arizmendi Ikastola≈3.000-3.20012 sedes en Arrasate y Debagoiena
8La Mennais (Menesianos)≈3.000Berrio-Otxoa Bilbao, Santa María Portugalete, San José Nanclares
9Vedruna≈2.900-3.000Carmelitas Sagrado Corazón y Niño Jesús (Vitoria), Ntra. Sra. del Carmen (Bilbao), Zumaiena
10Corazonistas2.828Corazonistas Vitoria, Mundaiz Donostia, Telleri-Alde Errenteria
11Maristak Euskadi≈2.500Bilbao, Durango, Zalla
12Claret Askartza≈2.300Askartza Claret, Leioa
13Agustinos2.135P. Andrés de Urdaneta, Loiu
14Colegio Vizcaya1.810Zamudio
15Begoñazpi Ikastola1.672Bilbao
16Asti Leku Ikastola1.443Portugalete
17Lauaxeta Ikastola1.425Amorebieta-Etxano
18Olabide Ikastola>1.400Vitoria-Gasteiz
19San Viator1.304Vitoria-Gasteiz
20Gaztelueta (Opus Dei)1.264Leioa
21Fundación Educativa Mary Ward (Irlandesas)≈1.225-1.258Irlandesas Leioa
22Pureza de María≈1.110Bilbao
23Fundación Educativa Francisco Coll (Dominicas)1.055Ntra. Sra. Rosario Barakaldo, La Anunciata Donostia
24Urkide1.142Vitoria-Gasteiz
25Presentación de María / Fundación María Rivier≈1.000-1.100*Vitoria, Donostia
25SEI≈1.000*SEI Europa (Getxo)

*Cifra estimada después de descontar FP.

Fuente: elaboración propia de Gananzia a partir de los datos publicados por los propios centros y organizaciones educativas, Kristau Eskola, Gobierno Vasco y otras fuentes públicas. El ranking incluye exclusivamente alumnado de Infantil, Primaria, ESO y Bachillerato de centros privados y concertados de Euskadi. Se excluyen Formación Profesional, universidad, formación para el empleo y otras enseñanzas no escolares. Cuando varios centros pertenecen a una misma organización educativa, sus alumnos se han agregado. Las cifras son las últimas disponibles y, cuando no existe un dato desglosado para las etapas consideradas, se presentan como estimaciones.

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