La Torre del Emprendimiento BAT se llenará de… funcionarios

La Torre del Emprendimiento de Bilbao acaba de encontrar un nuevo e importante inquilino, aunque no es precisamente una startup. La Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA) ha inaugurado sus nuevas oficinas en BAT, la B Accelerator Tower de la Gran Vía bilbaína. La agencia ocupará la planta 16 del edificio, según la dirección que ya publica oficialmente EU-OSHA.


La operación tiene una peculiaridad: EU-OSHA no viene a Bilbao atraída por BAT. La agencia europea está instalada en la capital vizcaína desde 1996. Lo que ha hecho ahora es simplemente trasladar sus oficinas dentro de la misma ciudad. Por tanto, BAT no ha conseguido atraer una nueva institución, ni generar nuevos puestos de trabajo para Bilbao, ni mucho menos captar una startup internacional. Ha conseguido un inquilino.

Hasta ahora EU-OSHA pagaba por ocupar unas oficinas en otro edificio en Miribilla y a partir de ahora lo hará en la Torre BAT. Desde el punto de vista económico, el resultado del traslado es fundamentalmente inmobiliario: unos trabajadores que ya estaban en Bilbao pasan de ocupar unos metros cuadrados a ocupar otros. La propia agencia presenta la operación como un traslado a unas instalaciones «modernas y céntricas», que además permitirán reducir su huella medioambiental.

Nada de esto supone cuestionar que EU-OSHA deba buscar las mejores oficinas posibles. Es perfectamente lógico que una agencia europea compare alternativas y se instale donde encuentre las condiciones que considere más adecuadas. Lo significativo es que el destino elegido sea precisamente el edificio que las instituciones vascas han convertido en emblema de su política de emprendimiento.

Porque BAT se presentó con una ambición muy diferente a la de convertirse en un buen edificio de oficinas. Su objetivo era crear en Bilbao un gran centro internacional de emprendimiento capaz de atraer startups, inversores, aceleradoras y grandes empresas, conectarlos entre sí y favorecer la creación y crecimiento de nuevas compañías.

La llegada de EU-OSHA vuelve a poner de manifiesto la confusión entre dos indicadores completamente distintos: llenar la torre y fomentar el emprendimiento. Una oficina ocupada por funcionarios europeos mejora la ocupación inmobiliaria del edificio, pero no debería computar como un éxito de la política de startups de Bizkaia.

De hecho, los funcionarios son desde un punto de vista inmobiliario unos inquilinos magníficos. Una agencia de la Unión Europea ofrece una estabilidad difícilmente comparable con la de una startup, que puede quedarse sin financiación, reducir plantilla, cambiar de ciudad o desaparecer. Para quien gestione comercialmente los espacios de BAT, incorporar a EU-OSHA tiene todo el sentido del mundo.

La cuestión es que cada operación de este tipo hace más difícil saber dónde termina el proyecto inmobiliario y dónde empieza realmente el proyecto de emprendimiento. BAT combina oficinas, espacios de coworking, grandes corporaciones, instituciones, eventos, programas de aceleración y startups. Y esa mezcla permite presentar la ocupación y actividad del edificio como prueba del éxito del ecosistema aunque una parte de esa actividad existiría igualmente fuera de la torre.

El caso de EU-OSHA es especialmente ilustrativo. Antes del traslado había funcionarios europeos trabajando en Bilbao y pagando por unas oficinas. Después del traslado seguirá habiendo esencialmente los mismos funcionarios europeos trabajando en Bilbao y pagando por unas oficinas. Lo que cambia es el inmueble que recibe el alquiler.

Esto no significa que BAT no desarrolle actividades de emprendimiento. Organiza programas de aceleración, encuentros entre startups e inversores y eventos internacionales. En junio, por ejemplo, la Diputación anunció que su B Acceleration Week reuniría a más de 100 startups de una veintena de países. El problema está en determinar qué parte de toda esa actividad acaba traduciéndose en empresas creadas, capital privado captado, compañías internacionales instaladas permanentemente en Bizkaia y nuevos empleos.

Esas deberían ser las métricas fundamentales para juzgar BAT. Número de startups creadas o aceleradas, supervivencia de esas compañías, inversión captada, facturación, empleo generado, empresas extranjeras que han trasladado realmente actividad a Bizkaia y retornos obtenidos por inversores. El número de plantas ocupadas o de personas que diariamente entran en el edificio dice bastante sobre el éxito inmobiliario de la torre, pero mucho menos sobre su éxito como política de emprendimiento.

Y ahí aparece PwC, responsable de la gestión de BAT. Para una consultora tiene sentido desarrollar alrededor de un edificio una combinación de espacios de trabajo, corporaciones, instituciones, aceleración, eventos y servicios profesionales. El resultado puede ser incluso un excelente negocio y contribuir a revitalizar la actividad económica del centro de Bilbao. Pero eso no lo convierte necesariamente en una fábrica de startups.

El traslado de EU-OSHA ofrece una buena oportunidad para empezar a separar ambos conceptos. Si una agencia europea que lleva treinta años en Bilbao cambia de oficinas y se instala en BAT, la torre habrá ganado un magnífico inquilino. Bilbao, en cambio, no habrá ganado ni una empresa ni una institución que no tuviera ya.

BAT puede terminar siendo un éxito inmobiliario sin ser necesariamente un éxito emprendedor. La llegada de los funcionarios de EU-OSHA ayuda indudablemente a lo primero. Para demostrar lo segundo harán falta cifras bastante diferentes a los metros cuadrados ocupados.

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