La Diputación de Gipuzkoa y Avanza limitarán la compra de ‘billetes fantasma’ en la línea que une el aeropuerto de Loiu y Donostia tras la denuncia de una influencer

La Diputación de Gipuzkoa prepara cambios en el sistema de venta anticipada de billetes de la línea de Lurraldebus que conecta el aeropuerto de Loiu con Donostia para evitar los denominados «billetes fantasma»: plazas que aparecen como ocupadas porque alguien las ha comprado pero que finalmente viajan vacías. Una de las medidas previstas será impedir que con una misma tarjeta bancaria se puedan reservar billetes para horarios consecutivos.

El problema ha adquirido visibilidad a raíz de la denuncia realizada en Instagram por Maialan Majarena, influencer que trabaja en recursos humanos en ABB Niessen, en Oiartzun, y que utiliza con frecuencia el aeropuerto de Bilbao. Majarena relató en un reel lo que le sucedió al regresar de uno de sus viajes acompañada de su familia. Llegaron a tiempo para tomar el autobús de las 23.15 horas, pero no pudieron subir porque, según el sistema de reservas, ya no quedaban plazas.

El autobús, sin embargo, no salió necesariamente con todos sus asientos ocupados. Parte de las personas que habían comprado billete para ese horario no se presentaron. La explicación está relacionada con una peculiaridad de la conexión con un aeropuerto. Como los viajeros desconocen si su vuelo llegará puntualmente, cuánto tardarán en desembarcar o cuándo podrán recoger sus maletas, algunos optan por comprar anticipadamente billetes para dos o más autobuses consecutivos.

El coste adicional, de apenas 4 euros con la tarjeta Mugi, puede compensarles. De esta manera, si pierden el primer autobús disponen de plaza en el siguiente. El problema es que los billetes que finalmente no utilizan continúan bloqueando plazas que podrían ocupar otros pasajeros.

Eso es precisamente lo que Majarena sospecha que sucedió aquella noche. Ella y su familia tuvieron que esperar hasta el servicio de las 00.00 horas. Y la situación volvió a repetirse. También había pasajeros que no pudieron conseguir plaza en el último autobús y, al no existir ya más servicios, tuvieron que buscar una alternativa por su cuenta. A esas horas, un taxi entre Loiu y Donostia puede costar alrededor de 250 euros.

La paradoja es que puede haber viajeros obligados a contratar un taxi mientras algunos asientos del autobús que necesitaban utilizar viajan vacíos. Una portavoz de la Diputación de Gipuzkoa consultada por Gananzia reconoce que este tipo de situaciones puede estar produciéndose puntualmente, aunque la institución foral duda de que se trate de un fenómeno generalizado.

En cualquier caso, ya se están estudiando modificaciones del sistema para dificultar las reservas múltiples. Una de las medidas que se prevé introducir consiste en impedir que una misma tarjeta bancaria pueda utilizarse para reservar plazas en expediciones contiguas. De esta forma, un pasajero no podría comprar fácilmente billetes para varios autobuses consecutivos simplemente para protegerse frente a un posible retraso de su avión.

La medida trata de atacar una peculiar modalidad de no show. En los sistemas de transporte con reserva es habitual que determinados pasajeros no se presenten pese a disponer de billete. En este caso existe además un incentivo para hacerlo deliberadamente: comprar varias opciones y decidir cuál utilizar una vez que se conoce la hora real de llegada.

El fenómeno tiene consecuencias especialmente importantes en los últimos servicios del día. Perder una plaza durante la tarde puede significar esperar al siguiente autobús. Quedarse fuera del último obliga, en cambio, a buscar transporte privado para recorrer los aproximadamente 100 kilómetros que separan el aeropuerto de Bilbao de Donostia.

Desde el punto de vista individual, además, comprar varios billetes puede resultar racional. El pasajero paga una cantidad relativamente pequeña para asegurarse el regreso frente al riesgo de tener que desembolsar unos 250 euros en un taxi. Pero esa decisión traslada el riesgo a los demás viajeros: cada reserva que finalmente no se utiliza impide temporalmente que otra persona pueda adquirir esa plaza.

El episodio protagonizado por Maialan Majarena muestra así que el problema no es necesariamente la falta de autobuses o de asientos, sino un sistema de reservas que permite ocupar virtualmente varias plazas para realizar un único viaje. Gananzia ha intentado recabar la versión de Avanza, compañía responsable del servicio tras comprar la antigua Pesa, pero no ha podido contactar con la empresa.

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