La Audiencia confirma que Iñaki Badiola estaba detrás de ‘Gipuzkoa Confidencial’ y rebaja su condena por las dilaciones judiciales
La Audiencia Provincial de Gipuzkoa ha confirmado que Iñaki Badiola, expresidente de la Real Sociedad, era la persona que estaba detrás de la cuenta anónima de Twitter ‘Gipuzkoa Confidencial’, desde la que entre 2017 y 2018 se lanzaron graves acusaciones contra magistrados, funcionarios de Hacienda, periodistas, empresarios y el entonces diputado general Markel Olano. La sentencia de apelación mantiene el núcleo de la condena de 2023, aunque reduce sustancialmente las penas y las indemnizaciones por el extraordinario tiempo empleado por la Justicia en resolver el procedimiento.
La historia tiene además un componente llamativo: Badiola consiguió mantener durante bastante tiempo el anonimato de la cuenta, pero una fotografía tomada a una funcionaria de Hacienda terminó convirtiéndose en una de las principales pruebas contra él. El empresario siempre negó ser el autor de los mensajes, pero el Juzgado de lo Penal nº 3 de Donostia concluyó en 2023 que la cuenta era suya y la Audiencia acaba de considerar que existen indicios suficientes para sostener esa conclusión. La sentencia inicial ya había sido muy contundente en este punto y la investigación informática de la Ertzaintza relacionó las cuentas con Badiola con una probabilidad del 99,9%.
Los tuits permiten entender mejor la dimensión del caso. No se trataba simplemente de insultos o críticas. ‘Gipuzkoa Confidencial’ atribuía directamente delitos a personas concretas. Por ejemplo, sobre dos responsables de la Hacienda Foral publicó que se enfrentaban a una petición de doce años de inhabilitación por “prevaricación y omisión del deber de perseguir el delito” y acusó a una de ellas de ser “una de las principales responsables” de la ocultación de los Papeles de Panamá y de un supuesto informe delictivo sobre la Real Sociedad.
La cuenta cargó especialmente contra varios jueces que habían intervenido directa o indirectamente en asuntos relacionados con Badiola. Sobre una magistrada publicó:
“Premio a la Corrupta del Año 2017”
y la calificó de “prevaricadora”. En otro mensaje anunció:
“Destapada una Trama de Corrupción Judicial de Gipuzkoa”.
Los mensajes mezclaban a magistrados con el caso del fotógrafo Kote Cabezudo y llegaron a hablar de una supuesta “trama” en la que aparecían “jueces, comisiones y pederastia”.
El mismo mecanismo se utilizó contra Markel Olano, entonces diputado general de Gipuzkoa. Los mensajes le vinculaban con corrupción, prevaricación, evasión fiscal y el caso Cabezudo. Uno de ellos hablaba de:
“Políticos, Empresarios, Jueces, 1 Notario, Juezas, Involucrados, Pacto PP-PNV para silenciar el Caso de Pederastia”.
En otros aparecía la fotografía de Olano como único político entre los supuestos participantes. El juzgado concluyó que las acusaciones eran “infundadas y falsas” y que no podían ampararse en el mayor margen de crítica que debe soportar un cargo público.
El Diario Vasco fue otro de los grandes objetivos. Uno de los textos más llamativos fue una extensa historia publicada en Twitter en abril de 2018 en la que se afirmaba que una letrada de la Administración de Justicia filtraba sistemáticamente expedientes judiciales a su marido, periodista del periódico:
“Todos y cada uno de los casos, querellas, detenciones, etc… estén o no bajo secreto de Sumario son filtrados, fotocopiados y dados de manera ilegal”.
La publicación continuaba acusando a responsables del periódico de consentirlo. Al entonces director se le describía como:
“el corrupto que dirige los hilos del Diario Vasco”,
Mientras que a otro directivo se le calificaba como su “títere” y se le acusaba de ocultar un caso de pederastia relacionado con un trabajador de Teledonosti.
La propia sentencia de primera instancia hizo constar expresamente, tras el fallecimiento de uno de los periodistas aludidos, que las acusaciones que le vinculaban con el caso Cabezudo eran “completamente falsas” y que una certificación judicial acreditaba que nunca había figurado como investigado en ese sumario.
¿Por qué hacía todo esto Badiola? La explicación que ofrece la sentencia es prácticamente una reconstrucción de sus conflictos durante los años anteriores. Badiola presidió la Real Sociedad entre enero y diciembre de 2008. Después fue declarado culpable en el concurso del club, tuvo enfrentamientos con El Diario Vasco y sus profesionales, litigó en los juzgados donostiarras y fue objeto de expedientes de la Hacienda Foral. El juzgado consideró probado que abrió la cuenta anónima para “desahogarse por todo lo que le había y le estaba pasando” y fue incorporando a ella a personas con las que había tenido conflictos.
El propio juez utilizó una expresión especialmente gráfica para describir la evolución de la actividad de la cuenta: “como una metástasis de su malestar”, los ataques se fueron extendiendo desde las funcionarias de Hacienda hasta Olano, jueces, periodistas y otros perjudicados, a los que terminó presentando como integrantes de una gigantesca trama de “corrupción política, judicial, tributaria y periodística”.
La foto que ayudó a descubrir al autor. Una de las responsables de Hacienda había mantenido una reunión con Badiola en las dependencias forales. Poco después, ‘Gipuzkoa Confidencial’ publicó una fotografía suya tomada precisamente allí y sin su consentimiento. El juzgado consideró poco creíble que pudiera haberla hecho un tercero y convirtió esta circunstancia en una pieza importante para identificar al autor de la cuenta.
La Audiencia comparte ahora la conclusión esencial del juez. Considera que existe un soporte indiciario suficiente y que resulta “imposible elaborar una hipótesis verosímil alternativa que ofrezca explicación al conjunto de hechos”. También rechaza que las publicaciones pudieran quedar protegidas por la libertad de expresión o información: no eran simples opiniones, sino atribuciones concretas de delitos realizadas sin una mínima comprobación.
La gran novedad de la sentencia está, por tanto, en las penas. En 2023 Badiola había sido condenado a un total de diez años y ocho meses de prisión, además de multas que sumaban 180.000 euros y 195.000 euros en indemnizaciones. La Audiencia mantiene las condenas esenciales pero aprecia una atenuante muy cualificada de dilaciones indebidas. El procedimiento comenzó en mayo de 2017 y, todavía más llamativo, han transcurrido más de tres años entre la sentencia de primera instancia y la resolución de la apelación y más de dos años desde que los recursos fueron deliberados.
Eso deja, por ejemplo, varias condenas por calumnias continuadas en cuatro meses y medio de prisión y reduce algunas indemnizaciones a 12.000 euros. Las injurias pueden quedar en diez meses de multa a razón de 20 euros diarios.
La Audiencia introduce además una corrección jurídica relevante: absuelve a Badiola del delito de injurias contra la Sociedad Vascongada de Publicaciones, editora de El Diario Vasco, al considerar que una persona jurídica no puede ser sujeto pasivo de ese delito, aunque sí pueda acudir a la vía civil para defender su reputación.
La paradoja final es que la propia lentitud de la Justicia que Badiola atacaba en sus mensajes ha terminado beneficiándole decisivamente en la condena. La Audiencia reconoce expresamente las dilaciones indebidas y reduce las penas hasta una horquilla que va de los cuatro meses y medio de cárcel a multas de 3.600 euros. La resolución todavía no es firme y puede ser recurrida en casación ante el Tribunal Supremo.
