El fondo soberano de Navarra invierte en Azkoyen en plena ofensiva vasca
La sociedad de inversión público-privada creada por el Gobierno de Navarra, Fundación Caja Navarra y Caja Rural de Navarra ha adquirido el 1% de Azkoyen, precisamente cuando un consorcio de inversores vascos liderado por José Antonio Jainaga intenta hacerse con el control de la compañía. La operación introduce un nuevo actor en la opa de 244 millones de euros promovida desde Euskadi y refleja el interés de ambas comunidades por mantener el arraigo de una empresa industrial con sede en Peralta.
Cenit Navarra, el vehículo inversor constituido por el Instituto Navarro de Inversiones (INI), Fundación Caja Navarra y Caja Rural de Navarra, ha comunicado la adquisición de una participación del 1% en Azkoyen. Se trata de una de las primeras actuaciones conocidas de este instrumento financiero, anunciado en abril con una capacidad de inversión prevista de hasta 45 millones de euros.
La operación tiene una particularidad: se produce mientras está en tramitación la oferta pública de adquisición lanzada por Ohmnia Electronics, el grupo industrial presidido por José Antonio Jainaga y respaldado por el Gobierno vasco, las fundaciones BBK y Vital y Kutxabank, a través de Indar Kartera.
Cenit Navarra ha confirmado que la compra de acciones ha sido comunicada a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), debido a las obligaciones de información aplicables durante una opa. Sin embargo, no ha facilitado el precio pagado, las fechas de adquisición ni sus intenciones respecto a la oferta vasca.
Tomando como referencia los 244 millones de euros con los que Ohmnia valora Azkoyen, el 1% adquirido por Cenit Navarra tendría un valor aproximado de 2,44 millones de euros. Se trata de una estimación, no del desembolso efectivamente realizado, que no ha sido publicado.
La entrada del fondo navarro resulta especialmente significativa por el momento elegido. El pasado 24 de julio, Ohmnia anunció una opa a 10 euros por acción para hacerse con más del 50% de Azkoyen. La operación pretende integrar la compañía navarra en un grupo industrial de mayor dimensión, aprovechando las complementariedades entre sus actividades electrónicas y las de las empresas controladas por Jainaga.
El consorcio comprador reúne a varios de los principales instrumentos financieros de Euskadi. El Instituto Vasco de Finanzas, la Fundación Vital y Carmen Lequerica Holding ya participaban en Ohmnia, mientras que la Fundación BBK e Indar Kartera se incorporarían para financiar la adquisición. A estas aportaciones se sumaría financiación bancaria de CaixaBank y Banco Sabadell.
La opa recibió en septiembre la autorización de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), pero todavía necesita la aprobación del folleto por parte de la CNMV y la posterior aceptación de los accionistas. El principal accionista de Azkoyen es Berkelium, sociedad vinculada a la familia Ruiz Lafita, que controla cerca del 30% del capital.
En este contexto, la compra del 1% por Cenit Navarra no permite bloquear la oferta vasca ni alterar por sí sola el control de Azkoyen. Sin embargo, sitúa al Gobierno foral, aunque sea indirectamente, entre los accionistas que deberán decidir si aceptan la opa de Jainaga.
El movimiento tiene también una dimensión política e industrial. El Gobierno navarro había manifestado su preocupación por las consecuencias que pudiera tener la adquisición de Azkoyen sobre el empleo y la actividad productiva de la comunidad. El consejero de Industria, Mikel Irujo, aseguró a principios de octubre que exigiría el mantenimiento del empleo, aunque entonces precisó que el Ejecutivo foral no participaba en la opa.
La inversión de Cenit Navarra supone una implicación accionarial que no existía cuando se realizaron aquellas declaraciones. No obstante, la sociedad ha evitado presentar la compra como una respuesta a la ofensiva vasca. En su comunicación oficial justifica la operación por la importancia de Azkoyen para el tejido industrial navarro y su contribución al empleo, la tecnología y la innovación.
Cenit Navarra fue anunciada en abril como la primera sociedad mixta de inversión de estas características en la comunidad foral. Sus tres promotores prevén aportar hasta 15 millones de euros cada uno, con el objetivo de participar en empresas industriales y financiar proyectos de crecimiento. El instrumento contempla inversiones a largo plazo, con criterios de rentabilidad y mantenimiento de la actividad económica en Navarra.
Su estreno en Azkoyen representa, por tanto, una utilización de capital público y privado navarro para adquirir una posición minoritaria en una empresa cotizada, en lugar de financiar directamente una ampliación de capital o un nuevo proyecto industrial. Al tratarse de una compra de acciones existentes, el dinero no entra en la tesorería de Azkoyen, sino que se destina a quienes han vendido los títulos.
La coincidencia de ambas iniciativas revela también el creciente protagonismo de los instrumentos financieros territoriales en las operaciones empresariales. El Gobierno vasco y las fundaciones bancarias han participado recientemente en adquisiciones como Talgo y Ayesa Digital, mientras Navarra comienza a desplegar su propio vehículo de inversión industrial.
Queda por conocer si Cenit Navarra mantendrá su participación con independencia del resultado de la opa, si venderá sus acciones al consorcio vasco o si pretende utilizar su posición para participar en las decisiones sobre el futuro de Azkoyen. Por ahora, la sociedad ha anunciado que no facilitará más información sobre la operación.
