El Casino de Bilbao acumula una larga historia de conflictos laborales con sus croupiers

El Casino de Bilbao vuelve a aparecer en los tribunales por un conflicto con uno de sus croupiers. La última sentencia, dictada el 28 de julio de 2026 por el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, ha terminado favorablemente para la empresa: la Sala de lo Social ha revocado una condena que obligaba a Gran Casino Nervión a pagar más de 60.000 euros a una croupier con problemas cervicales. Pero el caso no es aislado. La documentación judicial de las últimas décadas muestra una relación especialmente conflictiva entre el casino y quienes trabajan en sus mesas de juego.


La última disputa comenzó con una croupier de primera que llevaba trabajando en Gran Casino Nervión desde mayo de 2000. La empleada sufrió una larga baja por cervicalgia entre noviembre de 2023 y junio de 2025. Cuando llegó el momento de reincorporarse, el servicio de prevención la consideró apta con restricciones y se abrió un proceso para adaptar su puesto. La trabajadora pidió ser trasladada a recepción, pero la empresa alegó que no había vacantes; también se planteó hostelería, opción que ella descartó.

El casino optó finalmente por mantenerla en las mesas con ciertas adaptaciones: descansos de quince minutos por cada media hora de trabajo, eliminación del manejo de fichas y asignación a mesas con menos clientes. La trabajadora volvió el 19 de septiembre de 2025 y permaneció en la sala durante apenas una hora y 53 minutos. En ese tiempo repartió 29 manos. Ese mismo día acudió a urgencias y al siguiente causó una nueva baja por cervicalgia.

El Juzgado de lo Social nº 8 de Bilbao consideró inicialmente que la adaptación había sido insuficiente y que la actuación empresarial había vulnerado el derecho fundamental de la trabajadora a la integridad física. La sentencia reconoció 51.461,26 euros por la extinción indemnizada de su contrato y otros 9.830 euros adicionales.

El TSJ vasco ha dado ahora la vuelta completa al caso. La Sala reconoce que la nueva baja podría indicar que las medidas adoptadas por el casino fueran insuficientes, pero considera que la empresa no permaneció pasiva: mantuvo reuniones con la trabajadora, redujo su carga física y aplicó medidas preventivas antes de la reincorporación. Por ello concluye que no hubo un incumplimiento «grave o grosero» de sus obligaciones y absuelve a Gran Casino Nervión de todas las pretensiones.

La polémica recuerda inevitablemente al gran conflicto laboral que protagonizaron 14 croupiers en plena pandemia. Gran Casino Nervión había utilizado con ellos contratos temporales por obra o servicio cuyo objeto formal era la asistencia a torneos de póker. Sin embargo, los hechos probados muestran que el casino celebraba torneos todos los días de la semana salvo los domingos y que estos trabajadores también daban relevos a los croupiers de plantilla e incluso trabajaban ocasionalmente en mesas electrónicas.

En marzo de 2020, 13 de esos croupiers fueron dados de baja en la Seguridad Social y quedaron fuera del ERTE que la empresa presentó durante el cierre por la covid. LAB recurrió a los tribunales y, en diciembre de 2020, el TSJ vasco declaró nulo el despido colectivo. La resolución obligaba al casino a reponer a los afectados —salvo uno— como indefinidos a tiempo parcial y a pagarles los salarios dejados de percibir.

La empresa consiguió posteriormente que el Tribunal Supremo anulara aquella sentencia, aunque no porque validara el fondo de los despidos. El Supremo consideró que LAB había presentado la demanda colectiva fuera de plazo: 26 días hábiles después de conocer los hechos cuando el máximo era de 20. La acción quedó caducada y Gran Casino Nervión fue absuelto por esa razón procesal.

El conflicto, sin embargo, no terminó ahí. Uno de los croupiers afectados volvió a demandar individualmente. En mayo de 2022 el TSJ vasco revocó la sentencia que había considerado caducada su acción y declaró nulo su despido. El casino tuvo que readmitirlo en las mismas condiciones laborales y abonarle los salarios de tramitación desde abril de 2020 hasta su reincorporación, a razón de 29,10 euros brutos diarios.

Los problemas entre el casino y sus croupiers se remontan mucho más atrás. En 1998 Gran Casino Nervión despidió disciplinariamente a un jefe de sector que durante un periodo de reincorporación había sido destinado a dar clases en su Escuela de Croupier. La empresa le acusaba, entre otras cuestiones, de tratar con desprecio a alumnos, abusar de su poder, divulgar que el curso era «un montaje» y comenzar las clases con retraso.

Los tribunales tampoco dieron entonces la razón al casino. El juzgado declaró improcedente el despido y el TSJ vasco confirmó esa decisión porque consideró que la empresa no había acreditado suficientemente las faltas imputadas. Gran Casino Nervión perdió además el depósito y las consignaciones efectuadas para recurrir y fue condenado en costas.

La sucesión de casos no permite afirmar por sí sola que el Casino de Bilbao tenga más conflictividad laboral que otros casinos, pero sí revela una pauta difícil de ignorar. Croupiers despedidos, contratos temporales cuestionados, un despido colectivo inicialmente declarado nulo, readmisiones ordenadas judicialmente y, ahora, una disputa por la adaptación del puesto de una empleada con problemas de salud. La última batalla la ha ganado el casino, pero se suma a una larga historia de conflictos laborales concentrados precisamente entre quienes manejan las cartas y las fichas de sus mesas.

Nota: la imagen ha sido generada por IA y no se corresponde con ninguna persona real.

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