Condenado a 21 meses de cárcel el encargado de un restaurante de Lezo por estafar 85.000 euros al restaurante y sus trabajadores

La Audiencia Provincial de Gipuzkoa ha condenado a 21 meses de prisión al que fuera encargado de un restaurante Il Capo de Lezo (Gipuzkoa) especializado en el delivery de comida a domicilio, por apropiarse mediante un elaborado sistema de fraude de más de 85.000 euros pertenecientes a la empresa y a varios de sus trabajadores. La sentencia, dictada el pasado 30 de junio, es firme.


Il Capo está gestionado desde su fundación por los empresarios Antonio Medina y Agurtzane Oiarzabal y los hechos juzgados se produjeron en el establecimiento situado en Lezo. La sentencia identifica como propietario del negocio en aquel momento a Egolife SL y señala que el condenado ejercía como encargado del local.

El fraude se prolongó durante más de dos años. Según los hechos que el propio acusado aceptó y que la Audiencia considera probados, entre 2021 y septiembre de 2023 aprovechó su posición como encargado y el acceso que ésta le proporcionaba a los procesos administrativos del restaurante para quedarse con dinero tanto de la empresa como de sus empleados.

Una de las fórmulas resulta especialmente llamativa: inventaba anticipos salariales. Entre las funciones del encargado estaba comunicar mensualmente por correo electrónico a la asesoría Gayca los datos necesarios para preparar las nóminas, incluidos los anticipos que supuestamente hubieran solicitado los trabajadores. El condenado empezó a comunicar anticipos que en realidad nunca habían existido. La asesoría los incorporaba a las nóminas y, en consecuencia, descontaba esas cantidades del salario que finalmente recibían los empleados.

Además, ocultaba las nóminas a los trabajadores. La sentencia señala que el encargado se negaba «sistemáticamente» a facilitarles las nóminas en papel. De esta forma dificultaba que pudieran comprobar las partidas que componían sus salarios y descubrir que estaban cobrando menos dinero del que realmente les correspondía.

El mecanismo permitió detraer 5.197 euros de las nóminas de cinco trabajadores: 1.757 euros de uno de ellos, 900 de otro, 710 de un tercero, 350 de un cuarto y 1.480 euros del quinto. Las sustracciones no fueron puntuales: en algunos casos se repitieron durante numerosos meses entre 2021 y 2023. El dinero correspondiente a esos salarios era retirado de la caja del establecimiento por el encargado.

Pero el grueso del fraude se produjo directamente contra la empresa. La Audiencia considera probado que el encargado manipuló también el programa informático de contabilidad de Il Capo para detraer dinero e incorporarlo a su propio patrimonio. Por esta segunda vía consiguió apropiarse de otros 80.000 euros.

En total, por tanto, el perjuicio reconocido judicialmente asciende a 85.197 euros, de los que 80.000 corresponden a la sociedad propietaria del restaurante y 5.197 a los cinco empleados.

El acusado terminó reconociendo los hechos. Inicialmente, su defensa había solicitado la libre absolución, mientras que la acusación particular llegó a pedir penas por apropiación indebida, estafa y descubrimiento y revelación de secretos. Sin embargo, durante la audiencia preliminar el Ministerio Fiscal modificó sus conclusiones y el acusado aceptó tanto los hechos como su calificación como delito continuado de estafa y la pena solicitada.

La Audiencia Provincial le ha condenado finalmente por un delito continuado de estafa a 21 meses de prisión, además de nueve meses de multa con una cuota diaria de tres euros. También deberá devolver los 5.197 euros a los trabajadores perjudicados e indemnizar con 80.000 euros a la sociedad, además de los correspondientes intereses.

El condenado no entrará inicialmente en prisión. La Audiencia ha suspendido la ejecución de los 21 meses de cárcel durante cinco años, con dos condiciones fundamentales: que no vuelva a delinquir durante ese periodo y que pague la responsabilidad civil. El tribunal le permite devolver los 85.197 euros a razón de 450 euros mensuales, más intereses, y establece expresamente que el dinero que vaya abonando se destine primero a resarcir a los trabajadores por el carácter preferente de los salarios.

La sentencia permite además reconstruir un caso poco habitual de fraude interno en una pequeña empresa: el encargado disponía simultáneamente de acceso a la información utilizada para confeccionar las nóminas, a la caja y al programa de contabilidad. Esa combinación de atribuciones le permitió mantener durante más de dos años dos mecanismos diferentes de sustracción de dinero sin ser detectado. La experiencia de Il Capo muestra así el riesgo que supone para cualquier pyme concentrar en una misma persona funciones de gestión de personal, tesorería y contabilidad sin suficientes controles cruzados.

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