El de Roberto Vázquez (Portugalete, 1978) y Sandra Arteaga (Cádiz, 1982) es un ejemplo de libro de cómo están surgiendo nuevos negocios en Internet. En su caso, en
Azucena Hernández (Madrid, 1969) es una antigua periodista del motor reconvertida en emprendedora. Su proyecto, Eurocybcar, audita la ciberseguridad de un vehículo con diversas pruebas que recuerdan a
Sergio Chalbaud (Bilbao, 1971) trabajó en banca de inversión antes de cofundar Fintonic, una de las startups del sector fintech con mayor proyección en España. Por su conocimiento
Pedro Muñoz Baroja (Donostia, 1973) dirigía una empresa de automoción hasta que su interés por las startups le llevó a montar la primera aceleradora de Gipuzkoa, BerriUp. Y
Hella Meresz (Budapest, 1992) y Lara Aldalur (Elorrio, 1993) son dos de las fundadoras de Boxsr, una startup vizcaína que vende por Internet productos exclusivos de cosmética para
Asier Pereda (Donostia, 1981) aprendió, leyendo tutoriales online, a alquilar pisos a turistas por Internet antes de que existieran Airbnb o Booking. Y como la cosa funcionó bien,
Aletxu Echevarría (Bilbao, 1971) se curtió en la televisión, pero siempre desde la óptica digital. De ahí que un día decidiera crear su propia empresa en ambos ámbitos,
Eduardo Elorriaga (Getxo, 1977) creo hace diez años Hermeneus World, una empresa dedicada a poner en marcha mercados online. Su primer objetivo fue poner en contacto a consumidores
Ibon Arechalde (Bilbao, 1975) y Estibaliz Barañano (Bilbao, 1974) dirigen actualmente Asimob, una startup capaz de recorrer las calles y carreteras para, utilizando visión artificial, identificar todas las