Tubos Reunidos ocultó a sus accionistas minoritarios la mala situación financiera de Guay Internet, pese a que a finales del año pasado era evidente que el portal y sus filiales no tenían otra opción que el cierre. Era octubre de 2002, los números no cuadraban y fue precisamente la empresa de Llodio, que había participado en una ampliación de capital algunos meses antes, la que dio el golpe sobre la mesa y provocó la marcha del anterior equipo gestor, entonces comandado por Patxi Arbonies.

Sin embargo, los accionistas de Tubos Reunidos, que había invertido 2,7 millones de euros para entrar en un negocio con más futuro que el de los tubos soldados, no tuvieron acceso a esta información hasta principios de 2003. La firma controlada por las familias Ybarra, Zorrilla de Lequerica y Barandiaran, utilizó un truco financiero para ocultar a los mercados los datos negativos de Guay y evitar así que la cotización pudiera resentirse.

Al colocar esta inversión bajo el paraguas de una filial creada prácticamente ex profeso, Almesa Internet, las memorias que Tubos Reunidos debe entregar a la Comisión del Mercado de Valores, no incluían directamente los números de su inversión en el portal alavés. Sólo el informe de resultados del segundo semestre de 2002 menciona por primera vez la necesidad de provisionar 3,4 millones de euros para cubrir inversiones en Bolsa y “en negocios de nuevas tecnologías”.

Y es que Guay castigó los beneficios de Tubos Reunidos durante el año pasado. Aunque la actividad ordinaria se ha mantenido similar e incluso el Ebitda (resultados sin incluir provisiones ni impuestos) ha crecido un 4,5%, la empresa alavesa ganó en 2002 cuatro millones de euros menos que en 2001. Se da además la circunstancia de que en los primeros meses del año, la compañía había reconocido que sus beneficios iban viento en popa.

Tubos Reunidos, que por su reducido tamaño se ve muy afectada en Bolsa por cualquier rumor negativo, trató hasta el último momento de encontrar una salida para Guay Internet. Grupo Correo, con quien comparte varios consejeros y en su momento negoció la adquisición del portal, era una de las opciones barajadas, aunque la firma editorial está desinvirtiendo en todo lo relacionado con Internet.

Una vez tomada la decisión final de desmantelar la empresa, Tubos Reunidos se cuidó bien de advertir a los medios amigos del hecho para tratar de “amarrar” la noticia y evitar una estampida bursátil. La compañía alavesa consiguió que El Correo y Cinco Días publicaran un artículo en el que todos los males se achacaban a la crisis del sector, un mensaje que se ha visto reforzado por el hecho de que Telefónica anunciara unos días antes su intención de absorber Terra.

A la hora de referirse a Tubos Reunidos y Banco Guipuzcoano, los dos periódicos aseguraban que sus inversiones en Guay ya habían sido provisionadas, una operación financiera que se suele realizar para cubrir riesgos. Se da la la circunstancia de que Tubos Reunidos ha participado en apenas meses en una ampliación de capital de 1,2 millones de euros y en la casi inmediata consignación de este dinero y el que ya había aportado dos años antes.

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