patxiEl pacto PSE-PP para gobernar la CAV, al margen de sus evidentes objetivos de integración nacional (en el sentido de española), persigue un fin fundamental: hacer daño al PNV. Hay que preguntarse, por tanto, qué ha hecho este último partido para ganarse la enemistad de derechas e izquierdas. Intentaremos hacerlo en este artículo.

¿Por qué el PP y el PSE se alían en Euskadi y se pelean en el resto de España?
Aintzane Ezenarro lo expresó el otro día a la perfección: “Es la prueba de que Euskadi es otro país”. Dicho de otra forma: Euskadi is different”. Pero no sólo la CAV. El primer episodio de la alianza entre los dos grandes partidos estatales se produjo hace un año en Navarra, donde el PSN apoyó a UPN en lugar de pactar con Nafarroa Bai.

¿Por qué Euskadi is different?
Al margen de las explicaciones culturales y nacionales, en Madrid existe ahora mismo una gran preocupación por la posible desintegración del Estado. Especialmente en Cataluña y País Vasco. Seguro que no andan muy desencaminados los que apuntan a una intervención real a favor de un pacto de PP y PSOE en estas dos zonas. Así que esta alianza nace con todos los avales, incluidos los de los principales grupos mediáticos (y de presión). No se puede entender de otra forma que El Mundo y El País, además de Vocento, coincidan en sus alabanzas al acuerdo PSE-PP.

¿Y qué pinta la izquierda abertzale en todo esto?
La izquierda abertzale o el MLNV, expresión que ayer reutilizaba Jaime Mayor Oreja en El Mundo, ha terminado odiando a muerte al PNV, al que acusa de mercenario. Es cierto que Ibarretxe actuaba de intermediario, pero la izquierda abertzale le tenía muchas ganas a su partido. Así que se frotan las manos ante la evidencia de que muchos políticos nacionalistas van a perder el pesebre.

¿Y EA y Aralar?
Ibarretxe ha fagocitado a EA, que durante años ha hecho un absurdo ejercicio de pragmatismo compartiendo cama con su principal enemigo, el PNV. EA sabe que su futuro pasa por marcar distancias con el PNV. El caso de Aralar es similar. Debería mantener principios de radicalidad para mantener a su electorado contento e incluso aumentarlo. Lo mejor que le podía haber pasado es precisamente que el PSE pueda gobernar. Además, ahora tiene la oportunidad de apoyar al PSE en ciertas políticas progresistas, manteniendo sus distancias respecto a un gobierno no nacionalista. Obviamente, a Aralar le tira más su lado nacionalista que su lado izquierdista. Lo contrario sucede con Ezker Batua, a la que ha fagocitado Patxi López.

¿Quién más apoya el cambio?
El principal apoyo del PSE no es el PP, sino los medios de comunicación. Y especialmente, Vocento y su lobby, el Círculo de Empresarios Vascos. Por eso el tema de EITB ha cobrado tanto interés. No excluiría incluso una privatización de ETB-2 para que pueda ser engullida por Vocento, que ha fracasado con sus canales de televisión local.

¿Por qué los medios de comunicación odian al PNV?
Odiar es una palabra muy fuerte. Pero sí es cierto que el PNV, con contadas excepciones como Iñaki Azkuna o Josu Jon Imaz, ha menospreciado durante años a los medios. El extremo fueron las campañas contra El Correo lideradas por Arzalluz y sus acólitos, que no hicieron sino reforzar a este periódico. Sea como fuere, el PNV está hoy completamente aislado a nivel mediático. Sólo los periódicos del Grupo Noticias, con índices de lectura bajos y con problemas financieros, le apoyan. Tampoco ha sabido extender sus redes en Internet. A mi juicio, porque los 30 años de gobierno han dormido a sus afiliados y a sus responsables de comunicación.

¿Por qué un sector del empresariado odia al PNV?
Otro de los errores del PNV que lideró Arzalluz fue la política del “conmigo o contra mí”. Esta actuación semi-mafiosa ha derivado en la creación de toda una red clientelar, con muchos beneficiados pero también muchos excluidos. El PNV ha sido muy generoso con sus amigos y muy desagradecido con los que ha considerado enemigos, incluyendo a periodistas, artistas o empresarios. Insisto en que Imaz y Urkullu intentaron cambiar las cosas, creando un partido más abierto, aunque me temo que no han tenido tiempo. Perder el gobierno es, paradójicamente, algo bueno para ellos, pues ahora van a tener tiempo (y argumentos) para hacerlo bien.

¿Qué pinta el Círculo de Empresarios en todo esto?
Sabido es que Confebask casi siempre, con la excepción de la etapa de Román Knörr, ha girado en torno al PNV. Criticar “al partido” era inviable, ante el riesgo que podría suponer empresarialmente para el que se atreviera a dar ese paso. De ahí que los grandes empresarios que tienen sus principales mercados fuera de Euskadi conformaran un lobby alternativo.

Eso es precisamente el Círculo de Empresarios Vascos, que mantiene vinculaciones muy estrechas con Vocento y con lo que se denomina comúnmente “Neguri”, es decir los poderes económicos y tradicionales de Euskadi. No en vano, su presidente, José Domingo Ampuero, es nieto de uno de los fundadores del Banco de Bilbao y él mismo ha sido vicepresidente del BBV y de Iberdrola.

A mi juicio, este lobby va a ser uno de los grandes sostenes del pacto PSE-PP, especialmente en su lado económico. Pero también puede ser el origen de sus mayores tensiones, dado que Patxi López no deja de ser un hijo de sindicalista oriundo de Portugalete. Es decir, la margen izquierda contra la derecha. Más o menos el mensaje que le ha dado el Círculo a López es el siguiente: “Tú déjanos manejar la economía y el resto gestiónalo tú”. El dinero debe estar a buen recaudo, claro está.

¿Qué debería hacer ahora Patxi López?
Yo creo que gobernar en estas condiciones es lo peor que le podía haber pasado al PSE. Por eso, opino que, por mucho triunfalismo que hayamos visto, sus resultados electorales no fueron buenos. Tendrá que hacer lo que diga la margen derecha en economía y dejar que los socialistas guipuzcoanos comanden el resto de cosas, para que el PSE dé imagen de partido integrador.

Tiene una oportunidad de hacer bien las cosas para que en las próximas elecciones los resultados le sean más propicios. En el terreno económico lo va a tener muy difícil, pues el PNV lo ha hecho bastante bien. En otros campos, no hay demasiado espacio para destacar, salvo quizás en el de la sanidad. Su única baza es reforzar a la izquierda abertzale, dándole oportunidades de salir de su círculo vicioso, y sacar trapos sucios del PNV. Es decir, mirar debajo de las alfombras. Pero esto es muy complejo, pues el entramado de empresas públicas lo impide en la práctica. No hay más que recordar lo que sucedió en las primeras contrataciones de personal del Guggenheim: cuando el Tribunal de Cuentas fue a fiscalizar el tema, toda la documentación había desaparecido.

Donde sí tiene una enorme oportunidad es en la transparencia que permite Internet. Creo que el futuro Gobierno Vasco debería ser muy abierto y participativo y eso pasa por incrementar sustancialmente el uso de herramientas de Política 2.0. Aceptar la crítica y empezar a generar sistemas de participación permanente son las claves. Algo que, por cierto, ya intentó Ibarretxe, aunque de manera pésima.

¿Tiene los días contados el gobierno de Patxi López?
Esa es la idea que intenta transmitir el PNV. Sin embargo, hay un caso que conviene recordar: el de Odón Elorza y el Ayuntamiento de Donostia. Elorza ascendió a la alcaldía con el apoyo del entonces emergente líder popular Gregorio Ordóñez, después asesinado por ETA. Han pasado casi 20 años desde entonces y ahí sigue.

¿Qué me gusta del pacto PSE-PP?
Al margen de la ideología de cada uno, los cambios siempre tienen un punto de ilusión. El pacto que han firmado PSE y PP recoge, además, algunos principios que parecen interesantes: la voluntad de “hablar con todos”, la reducción de altos cargos en la Administración, el fomento del aprendizaje del inglés, la transferencia del Inem, la apuesta por la vivienda social de alquiler o la aceleración de la construcción del tren de alta velocidad.

Foto: PSOE

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