habidite-dfbEn este artículo, tratamos de responder a todas las dudas que existen en torno al caso Habidite y especulamos en torno a lo que hay detrás de la ruptura de relaciones entre José Luis Bilbao y Jabyer Fernández. En lo que al futuro se refiere, lo vemos muy negro.

¿Qué es Habidite?
Es un conjunto de empresas que se dedicarán a la fabricación y comercialización de viviendas montadas a base de módulos. Estos módulos se producen en fábricas y después se transportan hasta el terreno definitivo, donde se “cosen”. Ver vídeo:

¿Quién es el dueño de Habidite?
Jabyer Fernández, a través del Grupo Afer. En la fábrica que estaba previsto enclavar en Alonsotegi (Bizkaia) también participaban la promotora Iurbentia (Josu Olazaran, Emilio Prieto, Emilio Merino, Fernando García Macua, Iñaki Calvo, Enrique Guzmán y Manuel Rodríguez Emaldi) y el Grupo Bost (Miguel Aguirre).

¿Cuántas fábricas tenía previsto crear Habidite?
Se ha hablado de cinco en los siguientes puntos: Alonsotegi y Burtzeña-Barakaldo (Bizkaia), Magallón (Aragón), Azkoitia (Gipuzkoa) y Cádiz. Las únicas que parecían estar más avanzadas son las de Magallón y Alonsotegi.

¿Por qué es un proyecto tan relevante?
En primer lugar, porque la creación de empleo que suponía era muy importante. Sólo en Alonsotegi se habló de un mínimo de 1.100 puestos de trabajo. En segundo lugar, porque exige un desarrollo tecnológico importante. De hecho, Habidite asegura haber invertido más de 10 millones de euros en I+D.

¿Por qué ha saltado al ruedo político?
Los políticos entraron en el ruedo de Habidite hace dos años y medio. En ese momento, el diputado general de Bizkaia, José Luis Bilbao, y la consejera de Industria, Ana Aguirre, dan a conocer, junto a Jabyer Fernández, la inversión en Alonsotegi. Entonces, las Encartaciones estaban sumidas en una fuerte depresión económica, tras el anuncio por parte de la multinacional Reckitt de que abandonaría su fábrica de Güeñes.

El apoyo político al proyecto fue enorme. A cambio de instalar la fábrica y crear 1.100 empleos, la Diputación de Bizkaia se comprometía a poner los terrenos completamente urbanizados y a comprar parte de la producción. En concreto, 1.500 viviendas, que podrían suponer entre 250 y 300 millones de euros. Estos compromisos están firmados por José Luis Bilbao en tres convenios.

¿Ha desaparecido este apoyo político?
Está claro que sí. Por una parte, los terrenos de Alonsotegi no sólo no están urbanizados sino que ni tan siquiera han sido adquiridos en su totalidad. Por otra parte, la Diputación ha cancelado tres contratos de obras que tenía con Fonorte, la constructora del grupo Afer, por incumplimiento de los plazos de entrega. Además, Jabyer Fernández asegura que el ente foral no le adjudica nada más desde hace meses y que incluso ha ordenado varias inspecciones fiscales al mismo tiempo.

¿Por qué la Diputación de Bizkaia ha dejado de apoyar el proyecto?
Todavía no está claro, pero hay ciertos indicios. Además de un problema personal de confianza en Jabyer Fernández, El Mundo dejó caer este domingo que la Hacienda de Bizkaia ha encontrado algún delito fiscal relacionado con el Grupo Afer. “El diputado general cuenta con datos obtenidos por sus servicios de Hacienda blindados por la confidencialidad que no hará públicos”, escribió Josean Izarra en este periódico. Por si fuera poco, sobre Jabyer Fernández existen acusaciones de cohecho y tráfico de influencias en relación a una empresa de su propiedad que regaló bicicletas estáticas a sendos políticos del PNV y EA.

De hecho, aunque el diputado general José Luis Bilbao va a comparecer públicamente en Juntas Generales para explicar el caso, previamente ha estado con representantes de todos los partidos. ¿Por qué lo ha hecho en privado y secreto? Seguramente, porque hay algo realmente grave.

Otro de los indicios es que, de la noche a la mañana, los principales socios de Jabyer Fernández han abandonado el barco e incluso le han denunciado. Y entre ellos destacan dos nombres, Emilio Prieto y Fernando García Macua, sus abogados. ¿Por qué le han dejado? Todo parece indicar que en este caso hay algún asunto oscuro que no se puede contar en público y que está relacionado con un incumplimiento grave de la ley. Y no se trata precisamente del pago del IVA de la futura urbanización Puerta Bilbao de Lutxana.

¿Cómo ha reaccionado Jabyer Fernández?
Para empezar, ha buscado apoyos en el PSE, el partido que ahora comanda el Gobierno Vasco y que podría ayudarle comprando la producción de Habidite que ahora no quiere la Diputación y subvencionando a la empresa por su inversión en innovación. Además, ha entrado abiertamente en una guerra mediática, enviando a la prensa el plan de negocio y los convenios firmados con la Diputación. Se trata de claras advertencias a José Luis Bilbao de que, si sigue el desencuentro, llevará el asunto a los tribunales, lo que a la larga podría salpicar al actual diputado general.

¿Y la Diputación?
La Diputación, además de los recursos legales que obran en sus manos, también ha entrado en una guerra mediática. Cada una de sus actuaciones ha sido convenientemente filtrada a la prensa. Sorprende, en este sentido, la postura de El Correo, que en su momento puso en un altar a Jabyer Fernández y ahora está haciendo todo lo contrario.

En lo que a los terrenos se refiere, la Diputación de Bizkaia empezó a filtrar a la prensa que había propietarios que no querían vender, pero finalmente se ha sabido que lo que realmente ocurre es que ha desaparecido la voluntad de comprarlos. El Correo aseguraba este domingo que el problema es que la urbanización de los terrenos supondría una inversión de 40 millones de euros, pese a que sólo podrá vendérselos a Habidite por 5 millones. Una vez más, suena a simple excusa cara a la opinión pública.

Pero lo más curioso es lo de los socios de Jabyer Fernández que ahora le han denunciado. Se trata de una querella por algo que nada tiene que ver con ellos (el retraso en el pago del IVA afecta a Hacienda, no a los socios del proyecto) y de la que supo antes la prensa que el juez. Por si fuera poco, salió en los medios (en concreto, en El Correo y Deia) al día siguiente de que la Diputación diera a conocer que había rescindido tres contratos de obras con Fonorte. Obviamente, desde un punto de vista comunicacional, todo está perfectamente calculado.

¿Cómo podría salpicar el tema a José Luis Bilbao?
Fundamentalmente, por el incumplimiento que puede existir de los tres convenios que firmó con Jabyer Fernández. Nosotros los hemos visto y efectivamente tienen la firma de ambos (ver foto que ilustra este artículo). Establecen la obligación de comprar y urbanizar los terrenos, de financiar la formación del personal y de aquirir 1.500 viviendas. La mayor parte de estos convenios ya han sido incumplidos, al haber transcurrido el plazo previsto para su puesta en marcha.

Es obvio que, de no llegar a un acuerdo, Jabyer Fernández llevará el tema a los tribunales. Y la indemnización, dado el lucro cesante que puede suponer el no haber podido poner en marcha la empresa, puede ser multimillonaria. De las de quitar el hipo. Eso obviamente, salpicaría a los responsables del ente foral que suscribieron los convenios.

Por si fuera poco, sobre estos acuerdos se cierne el riesgo de su anulación por ilegales. El Tribunal Vasco de Cuentas pidió en su momento analizar los convenios ante los indicios de que contravinieron los principios de publicidad y concurrencia. Dicho de otra forma: la Diputación no puede acordar comprar la producción de una empresa sin ofrecer esta misma posibilidad a otras compañías.

¿Qué va a ocurrir ahora con Habidite?
A mi juicio, el proyecto ha muerto. Lleva un año parado, apenas tiene personal desarrollando la tecnología y la crisis inmobiliaria lo hace inviable comercialmente. Por si fuera poco, Tecnalia está investigando en este campo y ha constituido una empresa, Nobatek, que se va a dedicar precisamente a ofrecer soluciones de producción modular de viviendas.

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