clusterUna de las supuestas virtudes de Euskadi es su red de clusters. Se trata de una especie de patronales sectoriales que tratan de fomentar la colaboración entre las empresas, especialmente en lo que a la investigación se refiere. Tienen un fuerte apoyo de la Administración y una cierta estructura propia.

Sus fines son loables (y fundamentales) y estoy convencido de que algunos funcionan bastante bien. Pero creo que también hay muchos argumentos en su contra:

- Se corresponden con una época en que imperaba la planificación económica. Es decir, responden a una decisión superior y no tanto a que sus miembros promuevan su creación. Aunque hay excepciones en sectores en los que antes del clúster ya existía una asociación de empresas.

- Su ámbito de actuación, la CAV, no es necesariamente el más lógico. Sin ir más lejos, muchas empresas de Bilbao tienen más relación con Cantabria que con Gipuzkoa. En Donostia sucede otro tanto con Navarra.

- Hay sectores en los que no había clúster que han prosperado mucho. Es el caso de las energías renovables o del ferrocarril.

- Experiencias internacionales demuestran que el mejor clúster es el que no existe formalmente pero sí informalmente. Es lo que ocurre en el Silicon Valley, donde está localizada la mayor concentración internacional de empresas tecnológicas sin que haya clusters. Al parecer, las iniciativas empresariales en esta zona del mundo nacen de la mezcla constante entre universitarios, inversores y emprendedores consagrados.

- En muchos clústers vascos falta la figura de la empresa tractora, un gigante que por su volumen de contratación es capaz de empujar al resto de empresas.

Foto: Competitiveness Team