El espectáculo que están dando estos días Diputación de Bizkaia y Metro de Bilbao (Gobierno Vasco) en torno a las lanzaderas Galdakao-Bilbao es digno de sonrojo. Demuestra, una vez más, que muchas decisiones políticas se toman solo cara a la galería, para ganar votos, sin pensar realmente en la ciudadanía y sin la menor colaboración inter-institucional.

No es lógico que, antes de mover un dedo, no se hayan sentado en una mesa para solventar sus diferencias. No tiene ningún sentido que ambas administraciones traten de ganarse a los ciudadanos a base de declaraciones públicas, cuando su trabajo consiste precisamente en evitar este tipo de batallitas infantiles. Es una guerra que nunca debió haberse producido.

Y aunque creo que las dos instituciones son culpables, la Consejería de Transportes del Gobierno Vasco es la que peor lo ha hecho. Porque es la que ha intentado actuar para ganar votos en Galdakao, saltándose a la torera regulaciones y concesiones previas. Eso sí, la agresiva reacción de la Diputación de Bizkaia tampoco venía a cuento con un tema de una importancia tan menor y que al final a quien ha hecho daño es a toda la clase política.

Más aún si tenemos en cuenta que detrás hay electoralismo pero también defensa numantina de intereses empresariales. No hay que olvidar que el servicio de Bizkaibus entre Galdakao y Bilbao lo ofrecen dos empresas, Alsa y Pesa, y el que había adjudicado el Metro de Bilbao para la misma ruta había recaído en la firma alavesa Cuadra. Es lógico pensar que las lanzaderas gratuitas podían arruinar el negocio de los buses de pago.

De hecho, Alsa y Pesa se retiraron del concurso del Metro junto al otro licitante, Veolia, dejando en solitario a la compañía que finalmente recibió el encargo. ¿Hubo presiones de la Diputación de Bizkaia? Esto último es lo que parece dar a entender El País con datos facilitados por el PSE.

Lo cierto es que Alsa, Pesa y Veolia tienen contratos de varios años con Bizkaibus y Bilbobus, dos sociedades públicas controladas actualmente por el PNV. Cuadra, sin embargo, es propiedad de una familia muy vinculada a EA, hasta el punto de que su gerente es concejal de Zuia y ha sido parlamentaria por este partido. Las relaciones entre PNV y EA no pasan por su mejor momento.

Sea como fuere, parece que las cosas se van a arreglar después de todas las escenificaciones de esta semana. La Diputación de Bizkaia creará una línea específica de Bizkaibus para unir Galdakao con el metro que será gratuita para los usuarios de este último transporte. El servicio lo prestarán las compañías adjudicatarias de Bizkaibus.

Por cierto, es muy positivo que el diputado general de Bizkaia, José Luis Bilbao haya entonado el mea culpa: “Uno de nuestros errores de estos días ha sido no advertir con anterioridad a la opinión pública de que la lanzadera no debía salir y que impediríamos su puesta en marcha por ser ilegal”.

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