El nuevo Gobierno Vasco ha decidido dejar de emitir tarjetas ONA, que en el fondo no dejaban de ser una especie de DNI vasco. Más allá de las razones políticas que se esconden detrás de esta decisión, lo cierto es que procede una reflexión seria sobre la autoridad de certificación Izenpe y sobre este tipo de gastos.
Primero los hechos:
- En 2007 el Gobierno Vasco empezó a emitir tarjetas llamadas ONA, que en principio tenían sólo usos sanitarios y municipales, aunque posteriormente se iban a ir extendiendo para todo tipo de usos. La iniciativa fue incluso aplaudida por Alberto Ortiz de Zarate e Iñaki Ortiz, actuales altos cargos de la Consejería de Justicia del Gobierno Vasco, y recibió un premio en Cataluña.
- El proyecto comenzó en Basauri y se fue extendiendo a otros municipios de la CAV. En total, a lo largo de estos tres años, ha supuesto una inversión de 11 millones de euros para llegar al 10% de la población.
- Ahora el Gobierno Vasco, en manos ya del PSE, estima que el proyecto no es operativo, pues tiene un bajo uso. Esto último doy fe de que es cierto, pues los problemas técnicos no han sido pocos, llegando hasta el extremo de que no se ha podido utilizar con navegadores Firefox hasta el año pasado. Y no tanto porque los técnicos de Izenpe no hicieran todos los esfuerzos necesarios para su validación, como porque al ser una autoridad de certificación no estatal se ha encontrado con cierta incompresión por parte de las multinacionales dedicadas a esta labor.
La pregunta es si era previsible que ocurriera esto. Me temo mucho que sí, que el bajo uso era algo lógico, por todas estas razones:
- Los servicios que ofrece son muy pequeños. Para ir al ambulatorio, vale la tarjeta de toda la vida de Osakidetza. Para hacer la declaración de la renta, algunas diputaciones tenían su propio sistema. Y apenas servía para hacer algunos trámites relativamente complejos, como la consulta de los catálogos de las bibliotecas. Dicho de otra forma: incluso un friki puede vivir perfectamente sin ONA.
- Como ya dijimos en cyberEuskadi una y otra vez, es hora de recortar el número de tarjetas y no de añadir otra más. Lo que la Administración debe hacer es buscar sinergias para unificar txartelas y no crear nuevas. Lo lógico habría sido negociar con el Gobierno central o con la Comisión Europea, para que el DNI electrónico o un posible documento de ámbito UE incorporaran servicios online vascos.
- Los problemas técnicos que plantean las tarjetas que exigen un lector son innumerables: incompatibilidad de hardware, drivers, navegadores y sistemas operativos. Al primer fallo, cualquier ser mortal abandona la tarjeta. La ONA probablemente sólo era apta para informáticos.
- Nunca he entendido muy bien para qué se creó Izenpe, la entidad emisora de certificados digitales. En su momento ya existían la FNMT en Madrid y Camerfirma, de las cámaras de comercio. Si lo que se pretendía era generar tecnología vasca en este ámbito, lo lógico habría sido fomentar su desarrollo por parte del sector privado. Porque uno de los retos que se plantean ahora es ¿para qué vamos a mantener Izenpe? ¿Sólo para declaraciones de la renta de las haciendas forales (que se oponen a aceptar los certificados de la FNMT) y para la contratación pública?
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Sinceramente, obtuve la tarjeta ONA hace más de año y medio, porque sentía curiosidad y cuando me llegó el aviso a mi domicilio fui a por ella. No la he utilizado nunca, para nada. Sigo utilizando la de osakidetza, y el dni de toda la vida. Me parece que ha sido un error lo de esta tarjeta.
Además, con el chip es poco práctica para meterse coca…
JAJAJA. Es sencillo si el GV hubiera querido que la tarjeta funcionara correctamente le tenia que haber dado una gran utilidad, entonces todo el mundo la tendríamos. Pero, la realidad es que poca gente va a pagar 30 euros por un pedazo de plástico inservible.
Seré breve, claro, conciso y vehemente.
Esta tarjeta ONA (casualmente, de acrónimo muy similar a ENA y EHNA) no fue nada más que uno más de los justificadísimos gastos del gobierno Ibarretxe encaminados a la nada nacional, esto es, a la construcción nacional. Lo cual incluía una red de “embajadas” políticas allende nuestras fronteras, una enorme sede de EITB en Bayona, el proyecto de creación de una nacionalidad vasca de mentirijillas, las ganas de tener representación en todos los estamentos de la ONU, desde UNICEF hasta la OMI, LANBIDE paralelo al INEM…
Lo cierto es que esta cantidad obscena de dinero tirado a la basura no es nada más que el intento de sufragar con dinero público el fracaso privado de la iniciativa EHNA, impulsada por elementos de la izquierda abertzale con la connivencia de sectores radicales del nacionalismo institucional, después de que esta tal EHNA no surtiera ningún efecto, por costar 10 euros por cabeza. Recuerdo la txapa que dieron desde el diario Gara: “Hoy, el EHNA en Llodio” “Hoy, en Portugalete” “Mañana, en Tudela”. Todo ello, ilustrado con fotos de colas de patriotas frente a la mesa emisora del dichoso carné.
Los autofracasos del nacionalismo nunca se publicitan. Es mejor recordar la batalla de Amaiur. Si lo piensas bien, es bastante patético….
Todos somos patriotas, hasta que nos tocan el bolsillo (lo cual es, por cierto, muy español)
Espero que haya un uso universal, gratuito y de calidad del eDNI y que no haya gastos estúpidos para crear DNIs autonómicos de muy limitada utilidad, sólo para satisfacer las ansias patrióticas de una élite pensante.
El objetivo de la tarjeta ONA era la de ser un DNI vasco, y punto. Trascendía de largo los requerimientos de un servicio de salud, para ser el documento de identificación y firma para los vascos garantizado por un organismo de control de firma electrónica vasco ante una administración vasca.
Por desgracia para sus partidarios (vascos), a la ciudadanía digital todavía le queda un largo trecho tecnológico. El sistema de claves públicas y privadas debería ser mucho más intuitivo, la compatibilidad estar asegurada (no sólo de Microsoft vive el hombre) y ser tan fácil de usar como un bonobus o una tarjeta de crédito.
Iñigo, haztelo mirar… Debe ser que la con goma del tricornio no no te llega sangre al cerebro… Si es que lo tienes…
Pero el caso es que las tarjetas de identificación no tienen ningún futuro. Todos los proyectos que sobre este tema he visto avanzan hacia una identificación sin medios físicos, basada en el reconocimineto del iris, de la cara, de las huellas digitales, etc. No tiene sentido ni siquiera la existencia de tarjetas de crédito. Los bancos se gastan una pasta en los formatos actuales, siendo relativamente sencillo su uso fraudulento.
Sin embargo, un reconocimiento por los medios que he citado y otros que se están desarrollando eliminan la necesidad de que el identificado porte nada o se acuerde de nada. Ese es el camino que se está avanzando en los países desarrollados. España, como siempre, a la cola del mundo.
El DNI es, no lo olvidemos, un invento de los regímenes totalitarios para tener identificado y clasificado a tod el mundo.
Pregunta: ¿quién y cómo inventó el documento de identificación personal? ¿Cuáles fueron los motivos de su uso?
¿30 euros por un pedazo de plástico inservible? precisamente por la gratuidad es por lo que mucha gente la cogió. El DNI a pesar de pagarlo al ser obligatorio la mayoría de la gente lo tendrá. Y asi con todo lo que no tiene una utilidad práctica.