Kaiku es una compañía láctea de capital vasco-suizo que está haciendo cosas muy interesantes en el campo de la innovación de producto y marketing. Históricamente ha apostado por la leche fresca bajo la marcas Gurea y Llet Nostra (en Cataluña). En 2003 empezó a comercializar los precocinados Gran Cocina Kaiku. En 2005 puso en el mercado Benecol y Vita, sendos yogures líquidos que reducen el colesterol y la tensión arterial. El año pasado lanzó toda su gama de productos probióticos. Y ahora le toca el turno a los yogures, leche y quesos sin lactosa. ¡No paran!
Este último desarrollo lo ha llevado a cabo junto con la finlandesa Valio y aspira a conseguir productos que mantienen todas sus características nutricionales y pueden ser consumidos por las personas que no toleran la lactosa. Se completa de esta forma el impulso dado el año pasado con la puesta en marcha de una planta de alimentos probióticos en Pamplona.
Allí se fabrican productos como yogures bebibles y leche fermentada que utilizan Post 25 con colágeno y que se venden en toda España. De hecho, Kaiku es a día de hoy la segunda empresa del Estado con mayor cuota de mercado en este campo, sólo por detrás de Danone. Y no sólo eso. La firma vasca es ya una multinacional con importante presencia en Argentina (Ruiz y Temblay), Chile (Surlat) y México.
Kaiku nació en 2004 al segregar Iparlat sus actividades comerciales. Iparlat se había constituido en 1992 a partir de la fusión de las cooperativas Gurelesa, Beyena y Copeleche y contó con fuerte respaldo público cántabro y vasco. A día de hoy, Iparlat se dedica únicamente a la producción lechera, que después vende a diversas empresas y entre ellas a Kaiku.
Su capital está repartido de la siguiente forma:
- Emmi (Suiza): 22,69%
- Iparlat (ganaderos, cajas de ahorros y administraciones públicas de Euskadi y Cantabria): 18,58%
- Caja Rural de Navarra: 18,15%
- Gurelesa (cooperativa de ganaderos): 8,14%
- Gobierno Vasco: 15%
- Ipar Kutxa: 5%
- Cooperativas ganaderas: resto


Pues una marca a la que voy a vetar… solamente porque Caja Rural de Navarra tiene capital en ella. Caja Rural nos engañó para solicitar una Cobertura de intereses sin coste alguno, por ser buenos clientes, detrás de la cual había un producto de derivados financieros (realmente era un SWAP). Ahora para cancelarla debemos pagar 20.000€ o liquidaciones anuales de unos 7.000€. Si a tú también te sientes engañado por caja Rural de Navarra, nos estamos agrupando para una demanda colectiva, contacta con nosotros en http://www.noclip.es.