Como es sabido, Euskaltel decidió prescindir de Orange y pasar a emplear la red de Vodafone para su servicio de telefonía móvil. Esta dependencia de otro operador generó el viernes una avería de diez horas y un profundo malestar en la compañía vasca.

Según Euskaltel, el origen de “la incidencia” está en una intervención realizada “unilateralmente” por Vodafone sobre la central de conmutación que conecta su red con la de la firma de Zamudio. El operador vasco no recibió comunicación alguna y tampoco fue capaz de responder técnicamente cuando se generaron los primeros problemas, a partir de las 15 horas del viernes, en plena jornada de verano y por tanto con escaso personal técnico disponible. Al parecer, el servicio no se restableció hasta las 23 horas.

Probablemente Euskaltel demandará a Vodafone por daños y perjuicios. Como su evaluación es muy compleja, una de sus primeras medidas ha consistido en regalar a todos sus clientes las llamadas que realicen a otros móviles del operador vasco todos los fines de semana de julio.

No soy cliente de Euskaltel, pero la compensación me parece un tanto pobre. La telefonía móvil se ha convertido en un bien tan preciado que dejar a un cliente sin servicio durante 10 horas es algo muy grave. Aunque tampoco es la primera vez que ocurre y de hecho Vodafone parece tener una dilatada experiencia con este tipo de averías.

Creo que habría sido más justo regalar el consumo de diez días (a día por hora de desconexión). Y en cualquier caso, no entiendo por qué la penalización por este tipo de incidencias no está regulada por el Gobierno para evitar que cada operador haga lo que le parece más conveniente. Y hay que reconocer que, cuando menos, Euskaltel se ha dado prisa en buscar una compensación.

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