Me he quedado un poco sorprendido con la entrevista que en Gara le hacen al director general de Euskaltel, Alberto García Erauskin, aprovechando su décimo aniversario. El máximo responsable de la compañía que preside Ardanza habla, en plan bilbaíno, de “ser un operador de referencia a nivel europeo entre 2015 y 2020 y a ser posible multinacional”.

Sinceramente, Euskaltel es una compañía muy pequeña y sus expectativas de crecimiento son ahora mismo muy bajas. Para empezar, su nombre no es el adecuado para salir fuera de Euskadi. Es el mismo problema que tienen todas las empresas que se llaman “France” o “Deutsche”. Por eso Telefónica hace tiempo que se quitó el apellido “de España” y en otros países europeos se llama O2, mientras France Telecom se ha rebautizado como “Orange”.

La siguiente limitación de Euskaltel son las infraestructuras. Las telecomunicaciones son un servicio que hasta ahora ha estado muy regulado y que exige ingentes inversiones en redes, sean fijas o móviles. En Euskadi lo ha hecho bastante bien y hoy tiene unas infraestructuras bastante decentes y una imagen bastante buena, ligada a inteligentes campañas de marketing.

Pero convertirse hoy en día en multinacional exigiría o bien comprar una compañía grande (imposible sin muchísimo dinero) o bien lanzar operadores virtuales con estrategias locales bien definidas. Y hay pocos sitios en los que esto se pueda hacer utilizando el know-how de Euskaltel. En Bretaña ya existe un OMV regional y en Flandes también tienen una compañía propia. No hay muchos más sitios. Quizás Cataluña, pero allí existe una marca local de Orange.

A mi juicio, es absurdo que Euskaltel aspire a convertirse en multinacional. Puede valer para el titular periodístico pero poco más. En realidad creo que su única opción es aliarse con un gran operador mundial y ofrecerle una buena cobertura en Euskadi y en alguna otra zona en la que pueda ser capaz de crear una compañía con su correspondiente txapela.

Temas: ,