Parece que las cosas van para largo en la ofensiva de EDF y ACS por Iberdrola. La eléctrica vasca ha pasado al ataque y pedido a la Comisión Nacional de la Energía que reduzca al 3% del capital los derechos políticos de ACS, ya que la constructora está en conversaciones con EDF. Otras posibilidades que se especulan son la compra de Gamesa y la fusión con Gas Natural.

La solicitud a la CNE tiene la siguiente explicación: en tiempos de Rodrigo Rato como ministro de economía, se promulgó una ley que permitía reducir al 3% la participación de cualquier accionista extranjero en un sector estratégico si el accionista era una empresa pública y en su país de origen no hay reciprocidad a la libertad de mercado en España. Precisamente fue en tiempos del asalto de EdF (mediante la alemana enBW) a Hidrocantábrico. Esa restricción se podía haber aplicado a Enel (y Acciona) en la OPA por Endesa, pero Enel sólo es un 30% pública, en Italia el mercado no es un monopolio y la operación estaba bien vista por el Gobierno español, no se llegó a aplicar. Precisamente por ese precedente, la posibilidad de que regulador la aplique ahora no es muy alta. Todo dependerá de la opinión del Gobierno.

Sobre Gamesa, aunque aquí apuntábamos a que pudiera ser una pieza a vender en un proceso de adelgazamiento para generar rápidamente dividendo, también puede ser lo contrario: una compra mediante una ampliación de capital engordaría Iberdrola dificultando más su adquisición o control. La compra vía deuda no valdría para desalentar a EDF o ACS, ya que siempre podrían vender o repartirse Gamesa más tarde. El importe de la ampliación debiera ser de como mínimo 5.000 millones, ya que de los 6.300 millones de capitalización de Gamesa, Iberdrola ya posee 1.800, lo que implica 4.500 millones de capital restantes. Con un prima de como mínimo un 10%, se calculan los 5.000 millones. La cuestión es si Iberdrola efectuaría una rápida ampliación de capital para financiar una OPA en metálico sobre Gamesa o si la OPA sobre Gamesa sería con cargo a acciones de una ampliación.

La de Gamesa sería una compra defensiva, al igual que en su día fueron la de Scottish Power y la de East Energy. La compra de la empresa estadounidense estaba prácticamente hecha antes de la de Scottish Power, pero surgió la superior oportunidad escocesa y quedó rota. Cuando la operación británica fue digerida la jugada americana se retomó. Todo ello por las ganas de escapar del abrazo de ACS-Fenosa y alcanzar una dimensión europea que le permitiera no tener que depender sólo del regulador español. Que más le gustaría a Iberdrola repetir ahora la jugada, pero su deuda ya no permite esas operaciones corporativas tan grandes.

Otra estrategia de defensa, que sería definitiva, es la de una fusión para formar un campeón nacional al gusto de Gobierno. Descartando Fenosa por todo lo ocurrido, Hidrocantábrico y Viesgo por estar en manos de EdP y E.on, la solución ideal es Gas Natural. Serían bastante complementarios, al ser GN una compañía gasística más que eléctrica. La parte eléctrica se podría quedar en Bilbao y la de gas en Barcelona, así tanto BBK (segundo máximo accionista de Iberdrola) como Caixa (principal accionista de GN) estarían contentos. No tanto Bancaja (tercer accionista de Iberdrola) porque la sede de Iberdrola Gas está en Valencia, comunidad con un pique importante con Cataluña. Precisamente galán he realizado hoy unas declaraciones en las que dice que “Iberdrola se siente orgullosa de ser valenciana”.

BBK es consciente de que Iberdrola sola es una perita en dulce en un bosque de gigantes, que debe fusionarse y que la caja no puede incrementar su participación. Por lo tanto sabe que no puede aspirar a liderar el proceso y su objetivo es que la eléctrica vasca sea quien lidere el proceso para que su sede siga en Bilbao. Las obligadas desinversiones producto de la fusión bien pudieran servir a Fenosa, Eon o EDF.

Otro aspecto que encajaría en esa fusión Iberdrola-GN es que se activaría esa alianza empresarial vasco-catalana por la que abogaba el retirado Josu Jon Imaz, que precisamente ha escrito un artículo sobre la importancia de que Iberdrola permanezca en Euskadi. Y ACS-Fenosa se quedaría de nuevo plantado. Por eso no sería de extrañar que se produjera una carrera entre ambas eléctricas para seducir a Gas Natural como novia para una fusión, ya que el primero que lo consiga tendrá muchas oportunidades para ser intocable. ACS cuenta con la ventaja de que es socio de referencia de la Caixa, por ejemplo en Abertis.

Por último, el obstáculo de la presencia de Suez en Gas Natural, podría resolverse mediante el intercambio con acciones de Agbar, de tal manera que Agbar para Suez y GN para la Caixa. Incluso ese arreglo ha sido uno de los rumoreados sobre las posibles compensaciones de Francia a España por la entrada de EDF.

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