Siempre me ha interesado mucho lo que dice Otegi. No es ni el mejor líder del mundo ni tampoco creo que sea el Gerry Adams de la política vasca. Pero sí es verdad que es, con diferencia, el mejor informado. Por eso he devorado su entrevista de hoy en Gara.

Aunque también es verdad que lo que dice es lo que conviene que escuchen sus parroquianos, viene a explicar que el “método de Anoeta” (el de la tregua) sigue en vigor y que no hay alternativa al “proceso” de paz. Hay frases muy clarificadoras sobre su optimismo: “Se puede afirmar que hemos avanzado, pero no hemos alcanzado un acuerdo resolutivo final” o “no hay que desistir, hay que seguir hablando, trabajando sobre lo ya avanzado”.

Después echa las culpas al Gobierno español y calla sobre sus posibles errores (“los he transmitido dentro de nuestras reflexiones internas”). Y como receta para el futuro recomienda mantener abiertas las puertas, ya que “el principio de diálogo y negociación debe ser permanente, cualquiera que sea el contexto o la coyuntura política”.

Otegi sigue firme en los principios de Anoeta, que básicamente son:
- El MLNV sacará el conflicto de la calle, lo que no se llegó nunca a cumplir al 100%.
- La autodeterminación no es imprescindible para lograr la paz.
- El MLNV se puede conformar (lo denomina “alternativa de carácter táctico) con un “marco de autonomía” vasco-navarro, de lo que se habló mucho pero tampoco se llegó a ver nada.

Dicho esto, alguien podría llegar a interpretar que ETA todavía no ha matado a nadie de forma voluntaria desde que terminó la última tregua. Y que la banda cree que sólo estamos en un “momento malo” dentro de un proceso muy largo. Esta teoría se vería avalada por algunas expresiones de Otegi como “negociación resolutiva” (como si la que se ha llevado hasta ahora no lo hubiera sido) o “acuerdo resolutivo” o cuando se refiere a “construir desde lo ya construido”, dando por hecho que en el último año algo se ha avanzado.