Xabier Garmendia, viceconsejero de Industria y Energía del Gobierno Vasco, ha reconocido en el Parlamento que Euskadi no cumple los objetivos marcados en sus propios planes en generación de energía renovable. Según sus datos, las plantas hidráulicas, eólicas, solares y de biomasa solo producen el 6,7% del total, casi la mitad de lo previsto para 2010.
Sea como fuere, el sector energético es muy importante en la CAV: se compone de 350 empresas que dan empleo a 24.400 personas y facturan 15.459 millones de euros. Exclusivamente en el terreno de la investigación, las empresas del sector energético cuentan en Euskadi con 1.905 empleados.
En este sentido, el sector cuenta con un centro de investigación cooperativa, el CIC energiGUNE, 10 centros corporativos de i+D especializados en energía, 5 centros de competencia de multinacionales, así como varios centros universitarios de calidad y las dos grandes alianzas tecnológicas vascas, IK4 y Tecnalia con unidades dedicadas a esta materia.
Creo que hay que, ante todo, hay que reconocer la sinceridad de Garmendia, una virtud relativamente escasa en el mundo político. Es cierto que los planes están para cumplirlos, pero también hay que admitir que el enorme incumplimiento está parcialmente justificado por la enorme oposición que han encontrado en Alava los nuevos parques eólicos. De hecho, desde 2000 solo se han construido cuatro en toda Euskadi.
Los datos hablan por sí solos: el año pasado había instalados 153 MW de energía eólica, frente a los 624 MW que se fijó como objetivo el Gobierno Vasco en 2001. Solo la energía fotovoltaíca ha satisfecho las expectivas, al llegarse a 20 MW instalados, por encima de los 11 MW previstos. La mayor diferencia se produce en solar térmica: 20 MW instalados frente a los 152 MW previstos.
Es cierto que, aunque no se han cumplido los objetivos en cuanto a generación de renovables, sí que se ha satisfecho otra necesidad: la de incrementar la capacidad de producción eléctrica mediante gas natural en centrales de ciclo combinado. Esto es muy importante en la medida en que actúa como backup de los molinos cuando deja de soplar el viento.
Hay que recordar, en este sentido, el espectacular dato que aportó recientemente Luis Atienza, presidente de Red Eléctrica Española: hay ocasiones en que los molinos solo se producen 150 megavatios (frente a los 15.000 generados si hay borrasca). Su capacidad es tan variable que es necesario disponer de un soporte que los sustituya cuando las condiciones climáticas hacen que no sople el viento. Y eso es lo que hacen las centrales de ciclo combinado.
Además, aunque no generemos toda la electricidad a la que nos habíamos comprometido, lo que no ha parado es la inversión en tecnología. De hecho, el presidente de Gamesa, Jorge Calvet, confirmaba esta pasada semana que Euskadi es hoy en día líder en esta materia en plantas offshore (en el mar). De ahí que su empresa quiera impulsar en nuestra costa plataformas marítimas de generación eólica.


En los últimos 15 años los proyectos energéticos más importantes en Euskadi han sido Bahía Bizkaia, Boroa, Ciclo combinado Santurtzi y Zabalgarbi, no creo que me dejo ninguno, todos en Bizkaia y ninguno “limpio”.
¡¡¡Como no vamos a estar lejos de cumplir con lo acordado!!!!!! Súmale que cada vez que hay un parque eólico de por medio, hay lio.
Peras al olmo no, por favor.
Salu2
Me parece vergonzoso que Alemania con mucho menos sol que nosotros se vuelque en la fotovoltaica y nosotros ademas con toda la costa y el viento que tenemos hagamos cosas para cumplir en lugar de dedicar los recursos que son necesarios.
Las energías renovables son un filón de trabajo cualificado tremendo. Liderar a nivel mundial ese mercado es MUCHO MAS IMPORTANTE que liderar el de petroleo.