Las formalidades que se están siguiendo desde el Gobierno Vasco para gestionar los patrocinios deportivos son ridículas. Se convocan concursos públicos que solo puede ganar una entidad, con lo que el procedimiento pierde todo el sentido del mundo. Lo que habría que plantearse de una vez es si tiene sentido que las administraciones subvencionen de esta manera a clubes privados.

El último “favorecido” es el Baskonia. El Gobierno Vasco convocó, a través de la Consejería de Agricultura, un concurso público “negociado sin publicidad” para patrocinar al conjunto alavés. La licitación hablaba de “un equipo profesional de baloncesto que participa en competiciones nacionales y europeas” con “significativa participación internacional”.

Solo la Fundación Baskonia podía ganarlo. Es así como José Antonio Querejeta consigue llevarse 216.000 euros a cambio de que se equipo promocione la marca “Rioja Alavesa” durante esta temporada en los partidos de la ACB y de la Euroliga. Me alegro por ellos, ¿pero realmente tenemos tanto dinero como para dedicarlo a financiar a grupos deportivos que luego se lo gastan en contratar jugadores internacionales? ¿Se paga por la promoción o por echar un capote a un amiguete?

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