Me gusta mucho el Plan Mugarri, que pretende desarrollar las energías renovables en Alava. Sobre todo porque últimamente no se oían más que declaraciones contra la energía nuclear, sin que se aportaran alternativas a la sustitución de Garoña que no supusieran nuevas plantas de combustión de petróleo o gas natural, que presuntamente están provocando un cambio climático.

El plan de la Diputación parte de la base de que Alava debe convertirse en una especie de “ejemplo de buena práctica” en este terreno, lo que es claramente un paso adelante hacia la innovación. No sólo habla de generar mayor energía de fuentes renovables sino también de fomentar el autoconsumo y, sobre todo, una cultura del reciclaje y del bajo consumo.

Su principal aportación es probablemente que proporciona mucha seguridad al determinar cuáles son las zonas en las que pueden implantarse molinos y recomienda que en otras se sustituyan los aerogeneradores por otros de más potencia. Además, declara el 60% del territorio como “zona de exclusión” en la que no podrán implantarse parques eólicos ni solares, por razones fundamentalmente paisajísticas y de protección de aves.

Todo ello a largo plazo, con el horizonte de 2020 y con objetivos cuantificables, como el de que el 35% de la energía provenga de fuentes renovables. Lo único que cabe preguntarse es si éste no será el enésimo plan que luego está sujeto a que los habitantes de cada zona protesten con mayor o menor contundencia.

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