No sé si es una noticia positiva para las empresas vascas, puesto que el protagonista no es de aquí, aunque su nombre sea traducible al euskera. Lo cierto es que a Ikea y a su agencia de comunicación (qué bien se mueve, por cierto) le va muy bien en Barakaldo y ha superado sus previsiones.

Si las cosas le van bien, eso significa que probablemente gane más dinero que después se emplea para abrir nuevos centros. Uno de ellos estará probablemente en Donostia y otro en Pamplona. Además, se supone que se generará más empleo, ya que Ikea tiene compromisos de atención al cliente, al menos en caja.

No sé qué pensarán las empresas vascas que se dedican a comercializar y fabricar muebles desde hace años. La mayoría de ellas están situadas en las Encartaciones, una comarca que no lo está pasando especialmente bien en los últimos tiempos. Para ellas, el éxito de Ikea significa probablemente una reducción de clientes.

Pero lo cierto es que el mundo de la distribución es muy dinámico y Euskadi no podía quedarse al margen de estos cambios. La irrupción de Ikea ha introducido mayores opciones para el consumidor vasco y probablemente haya llevado a muchas empresas tradicionales a replantearse las cosas de otra forma. Renovarse o morir.

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