Sobre el cachondeo de los impuestos a las multinacionales tecnológicas

Pepsi-truckYa hemos comentado aquí en otras ocasiones que la imposición a las multinacionales, y sobre todo a las tecnológicas, es un auténtico cachondeo. La falta de concertación internacional hace que empresas como Amazon, Google o Apple pasen de los sistemas fiscales nacionales y declaren donde más les conviene, haciendo un mix de paraísos fiscales, Irlanda, Luxemburgo e incluso el País Vasco.


Gracias al trabajo del Consorcio Internacional de Periodista de Investigación (ICIJ), ha llegado a conocimiento público el acuerdo entre el Gobierno de Luxemburgo y 340 multinacionales para pagar solo el 1% del impuesto sobre los beneficios, conocido en España como el Impuesto de Sociedades. Entre los beneficiados figuran la española Mercapital y otras como Ikea y Pepsico, que declaran en España solo lo que les interesa.

Es interesante el caso de la compañía embotelladora de bebidas, también propietaria de los aperitivos Matutano y Lay’s, en cuanto canaliza una parte importante de sus actividades a través de un holding situado en Alava. Pepsico se instaló en los noventa en Vitoria a raíz de la compra de Kas, empresa fundada por la familia vasca de origen alemán Knörr.

Una vez en Euskadi, las autoridades fiscales vascas convencieron a sus gestores para que crearan allí una sociedad holding que les permitía canalizar toda su actividad en España con importantes ventajas fiscales. Pero no se quedaron aquí. A través de Onbiso Inversiones SL, Pepsico deriva a Luxemburgo parte de sus beneficios en forma de “prima de emisión”.

Las autoridades vascas también hicieron algo parecido con PwC, la misma consultora que había asesorado a las multinacionales y al Gobierno de Luxemburgo y que en esta zona dirige el que fuera director de las haciendas forales de Bizkaia y Alava, Javier Urizarbarrena. En concreto, en Euskadi, las sociedades holding no tienen que pagar impuestos por los beneficios (fundamentalmente en forma de dividendos) que reciben de sus participadas en todo el mundo y se pueden deducir los costes financieros derivados de la compra de acciones.

“Los ingresos están exentos y los gastos son deducibles, lo que constituye un evidente paraíso”, explica Daniel Armesto, de Garrigues, en una revista internacional de temas fiscales. También hay importantes ventajas en el pago de impuestos por el fondo de comercio adquirido, una opción de la que se beneficiaron en su día el BBVA e Iberdrola al comprar bancos extranjeros o Scottish Power y que ha despertado los recelos de la Comisión Europea. De todas formas, esta deducción, que representa el 12,5% de la cuota a pagar, sigue vigente.

Al fin y al cabo, el sistema diseñado en el País Vasco es muy similar al que se emplea en Luxemburgo, hasta el punto de que en su momento también se negociaron en Euskadi planes a la medida de ciertos impositores como Rafa Nadal, a través de la figura conocida como “Sociedad de Promoción de Empresas” (SPE). El tipo final, el 1%, es muy similar al aplicado en Luxemburgo. La gran diferencia es el IVA, que por razones regulatorias no se puede modificar en Euskadi respecto al resto del Estado.

Sin embargo, en Luxemburgo se aplica a día de hoy el tipo más bajo de la UE, lo que explica por qué muchas empresas de comercio electrónico, y fundamentalmente Amazon, se han establecido allí. El gigante fundado por Jeff Bezos ha llegado incluso a trasladar a este país, una vez adquirida, la sede de la startup española BuyVip solo para pagar menos impuestos.

¿Qué se puede hacer para poner orden en este carajal? Lo más asequible es uniformizar el IVA, cosa que ya ha empezado a hacer la UE. A partir del próximo 1 de enero de 2015, se aplicará el tipo del país del cliente para todos los servicios de telecomunicaciones, radiodifusión y servicios electrónicos. Por ahora no afecta a Amazon, pero sí por ejemplo a Skype.

En lo que al Impuesto de Sociedades respecta, lo lógico sería hacer algo parecido para uniformizar tasas. Creo que no tardaremos mucho en disponer de un sistema que obligue a las empresas a pagar impuestos por las ventas online en el país donde residen sus clientes y no allí donde está situada su sede fiscal.

Más o menos como ha hecho Inditex, aunque de manera voluntaria. Cuando le llovieron críticas por haber registrado una sociedad en Irlanda, ITX Fashion, para facturar desde allí todas sus ventas online, la firma fundada por Amancio Ortega decidió crear una empresa paralela en España para lo que vende a españoles.

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