Otras formas de financiar una startup

Seed Money
Seed Money (Photo credit: teamjenkins)

Hablábamos ayer de business angels, la vía más utilizada para financiar una startup en sus primeros momentos. Pero hay otros instrumentos: subvenciones, créditos públicos, capital-riesgo, seed-capital, grandes corporaciones, crowdfounding… Veámoslos.


Las subvenciones son una vía clásica. Además de la capitalización del paro, que se puede entender como ayuda pública, existen comunidades autónomas que entregan fondos a fondo perdido para invertir en innovación. Prácticamente todas las comunidades autónomas tienen algún instrumento de este tipo. El papeleo es el lado malo de estas ayudas. Para enterarte de lo que tienes disponible, visita el CEI (Centro de Empresas e Innovación) de tu zona.

Los créditos públicos son a día de hoy la mejor vía para financiar startups. Existen fundamentalmente dos instrumentos, Enisa y CDTI, y básicamente entregan un euro por cada euro de inversión privada. Es decir, tú pones un euro y ellos ponen otro. Estos créditos tienen dos ventajas: tienen periodos de carencia (unos 3 años, durante los que no es preciso devolver el préstamo) y no exigen aval si no superan los 300.000 euros. Exigen bastante papeleo, eso sí.

Punto y aparete se merece el ICO, que año tras año emite líneas de crédito para pymes, normalmente en convenio con entidades financieras privadas. Generalmente se dirigen a empresas que ya están en marcha, con especial atención hacia las que van a internacionalizarse. En el País Vasco, en esta misma línea, existe Luzaro, que normalmente concede créditos participativos.

Capital-riesgo. En España empieza a haber algunos fondos de calibre, aunque es prácticamente imposible que financien startups recién nacidas. Normalmente exigen ya un cierto nivel de ingresos y un proyecto ambicioso (internacional) y de cierto calibre. Para entendernos: si esperas ingresar menos de un par de millones de euros al año, olvídate del capital-riesgo. Los fondos más activos en España son:
La Caixa
Nauta
Cabiedes
VitaminaK
Ysios: solo invierte en biotecnología
Kibo.

Seed-capital. A diferencia del capital-riesgo, el capital semilla se supone que puede entrar en empresas de reciente creación con pocos ingresos. Quizás eso explica por qué suele ser de carácter público (o ligado a cajas de ahorros). Es el caso de Startup Capital Navarra, de Seed Capital Bizkaia o de Madrid Emprende Seed Capital. Se parecen mucho a Enisa y CDTI en la medida en que suelen aportar un euro por cada euro captado en mercados privados. Hay alguna empresa privada de capital-semilla pero no está claro si en realidad es de capital riesgo. Es el caso de Sitka Capital Partners, creada por Carlos Guerrero para invertir en startups tecnológicas.

Grandes corporaciones. En este capítulo hay que incluir a algunas empresas que financian proyectos de startups que operan en su área. Las más activas en España son Gamesa e Iberdrola (cleantech), CAF (tecnología ferroviaria), Everis (TICs) y Grupo Mondragón (e-salud). Es una pena que hayan desaparecido herramientas otrora muy potentes como IBV (Iberdrola + BBVA).

Crowdfunding. Ultimamente se habla mucho del potencial de la financiación “popular” de startups. Es decir, que todos podamos ser inversores con pequeñas cantidades que permiten impulsar una startup. Hay varias plataformas que pretenden atender esta posibilidad, pero a mi juicio son muy idealistas y poco realistas. El único caso que conozco que ha funcionado es el de ElDiario.es, un periódico online financiado por 3.000 suscriptores, pero donde influye más la sintonía ideológica que la financiera. Consejo personal: salvo que seas un periodista o un político famoso, mejor olvídate de esta posibilidad.

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