Multiverse perdió 2,2 euros por cada euro que facturó en 2025, más que OpenAI y Anthropic
Multiverse Computing perdió casi 24 millones de euros en 2025 pese a facturar solamente 11,1 millones. Esto significa que la startup tecnológica de Donostia registró 2,16 euros de pérdidas por cada euro de ventas, una proporción extraordinariamente elevada incluso si se compara con otras grandes startups independientes de inteligencia artificial como OpenAI y Anthropic. La comparación también ayuda, sin embargo, a relativizar los números rojos: perder enormes cantidades de dinero para financiar un crecimiento acelerado se ha convertido prácticamente en el modelo económico de los principales desarrolladores independientes de IA.
Las pérdidas de Multiverse se dispararon un 241% respecto a los siete millones de euros de 2024, mientras que la facturación prácticamente se cuadruplicó, desde 2,8 hasta 11,1 millones. Es decir, la empresa está creciendo a una velocidad extraordinaria, pero sus gastos siguen estando todavía muy por encima de lo que obtiene de sus clientes.
| Empresa | Facturación 2025 | Pérdidas 2025 | Pérdidas / facturación | ARR |
|---|---|---|---|---|
| Multiverse Computing | 11,1 M€ | 24 M€ | 2,16x | 100 M€ |
| OpenAI | ≈13.100 M$ | ≈20.900 M$ operativas | ≈1,60x | >20.000 M$ |
| Anthropic | ≈5.000 M$* | ≈5.200 M$ EBITDA negativo* | ≈1,04x | ≈9.000 M$ |
| Mistral | ≈100 M€* | No publicadas | — | ≈300 M€ |
* En Anthropic y Mistral se trata de estimaciones o proyecciones conocidas públicamente, ya que ninguna publica unas cuentas con un nivel de detalle comparable al disponible para Multiverse.
OpenAI demuestra hasta qué punto perder dinero se ha normalizado en la carrera de la inteligencia artificial. La compañía alcanzó aproximadamente 13.100 millones de dólares de ingresos en 2025, pero sus pérdidas operativas rondaron los 20.900 millones. Es decir, perdió aproximadamente 1,6 dólares por cada dólar facturado, una proporción enorme pero todavía inferior a los 2,16 euros que perdió Multiverse.
La pérdida neta de OpenAI fue incluso mayor, de alrededor de 38.500 millones de dólares, pero esa cifra está distorsionada por efectos contables derivados de su reestructuración societaria y de instrumentos financieros convertibles. Para comparar el funcionamiento del negocio con Multiverse resulta por ello más razonable utilizar la pérdida operativa. El enorme agujero procede principalmente de la inversión necesaria para desarrollar sus modelos: investigación y desarrollo absorbieron alrededor de 19.000 millones de dólares, una cantidad superior a toda su facturación.
Anthropic parece tener una relación algo menos desequilibrada entre ingresos y gastos. Las estimaciones disponibles sitúan sus ingresos de 2025 alrededor de los 5.000 millones de dólares y su EBITDA negativo aproximadamente en 5.200 millones. Esto supondría perder en torno a un dólar por cada dólar ingresado, aunque la comparación debe tomarse con cautela porque no estamos enfrentando exactamente las mismas magnitudes contables.
La compañía creada por antiguos empleados de OpenAI también está quemando miles de millones para crecer, contratar investigadores y pagar capacidad de computación. La diferencia es que sus ingresos están creciendo a una velocidad suficiente como para que sus inversores esperen que pueda alcanzar el equilibrio antes que OpenAI.
Mistral es el caso europeo más interesante para comparar con Multiverse, pero también el más opaco. La compañía francesa no publica sus cuentas anuales detalladas y no existe una cifra suficientemente fiable de pérdidas de 2025 que permita calcular el mismo ratio. Las previsiones conocidas situaban su facturación del ejercicio alrededor de los 100 millones de euros, frente a unos 30 millones de dólares estimados para 2024.
Mistral ha seguido, en cualquier caso, exactamente la misma estrategia financiera: captar enormes cantidades de capital para gastar mucho más de lo que ingresa mientras aumenta rápidamente su escala. La compañía levantó 1.700 millones de euros en 2025 y acaba de captar otros 3.000 millones en una ronda liderada por Samsung que la ha valorado en más de 21.000 millones.
La fotografía cambia considerablemente cuando en lugar de mirar la facturación histórica se observa el ARR (Annual Recurring Revenue), los ingresos recurrentes anualizados. Es una de las magnitudes más utilizadas por los inversores para valorar empresas tecnológicas de rápido crecimiento porque intenta mostrar cuánto facturaría una compañía durante los siguientes doce meses si mantuviera el ritmo de ingresos recurrentes alcanzado en ese momento.
Y ahí Multiverse presenta una imagen completamente diferente. Su ARR alcanzaba ya los 100 millones de euros, casi nueve veces los 11,1 millones contabilizados como cifra de negocios durante 2025. OpenAI terminó el ejercicio por encima de los 20.000 millones de dólares de ARR; Anthropic rondaba los 9.000 millones; y Mistral había alcanzado aproximadamente 300 millones de euros.
La enorme distancia entre los 11,1 millones de facturación y los 100 millones de ARR de Multiverse se explica fundamentalmente por la velocidad de crecimiento. Las cuentas de 2025 suman los ingresos que la empresa fue reconociendo desde enero hasta diciembre, incluidos los meses en los que su negocio era todavía mucho menor. El ARR, en cambio, toma como referencia el nivel alcanzado cuando la compañía ya había acelerado fuertemente sus ventas y lo proyecta durante doce meses.
Esto explica mejor que ninguna otra cifra por qué los inversores pueden estar dispuestos a financiar una compañía que perdió 24 millones facturando solamente 11. No están valorando Multiverse principalmente por lo que vendió durante 2025, sino por lo que podría vender en 2026 y años posteriores si mantiene su ritmo de crecimiento.
También permite entender las aparentemente desorbitadas valoraciones de las compañías de inteligencia artificial. Si Multiverse tiene 100 millones de euros de ARR y aspira a una valoración previa a su próxima ronda de unos 1.500 millones, estaría siendo valorada aproximadamente a 15 veces sus ingresos recurrentes anualizados.
No resulta especialmente extravagante dentro del sector. La reciente ronda de Mistral, que ha elevado su valoración por encima de 21.000 millones de euros, se ha realizado cuando la compañía espera aproximarse a los 1.000 millones de euros de ARR. Los múltiplos manejados en las últimas operaciones de Anthropic y OpenAI también se sitúan en varias decenas de veces sus ingresos anualizados.
El ARR tampoco debe confundirse con dinero que ya está en la caja. La métrica nació en las empresas SaaS, donde los clientes pagan suscripciones recurrentes relativamente previsibles, pero su utilización resulta más problemática en inteligencia artificial. Puede incluir contratos empresariales, suscripciones y consumo de API cuya evolución futura no está garantizada, y cada compañía puede utilizar metodologías distintas para anualizar los ingresos.
Por eso, los 100 millones de ARR de Multiverse no significan necesariamente que la empresa vaya a facturar 100 millones en 2026. Sí indican, en cambio, que al terminar 2025 su negocio funcionaba a una escala muy superior a la que reflejan los 11,1 millones de ventas acumuladas durante el ejercicio. Las cuentas de 2026 permitirán comprobar hasta qué punto esos ingresos anualizados se convierten finalmente en ventas reales.
Multiverse dispone además de dinero suficiente para seguir financiando esta carrera. Cerró 2025 con un fondo de maniobra positivo de 43,3 millones de euros, frente a 16,6 millones un año antes, y durante 2025 y 2026 está recibiendo una inyección total de 150 millones. Sus administradores consideran por ello que no existen problemas para mantener la empresa en funcionamiento.
La comparación con OpenAI, Anthropic y Mistral permite, por tanto, interpretar de dos maneras los resultados de Multiverse. Vista como una empresa convencional, perder 24 millones facturando 11 millones sería una situación difícilmente sostenible. Vista como una startup de IA financiada con capital riesgo, la situación resulta mucho menos excepcional.
La cuestión decisiva será otra: si Multiverse consigue convertir esos 100 millones de ARR en facturación real y continuar multiplicando sus ingresos hasta que estos crezcan más deprisa que sus gastos. En 2025 todavía ocurrió lo contrario: sus ventas se multiplicaron por cuatro, pero sus pérdidas aumentaron desde siete hasta 24 millones. El dinero de los inversores le permite comprar tiempo. Ahora tiene que demostrar que ese tiempo sirve para construir un negocio capaz algún día de financiarse con sus propios clientes.
