La gran brecha de la IA en Euskadi: la mitad de las grandes empresas ya la usa, pero solo el 9% de las pequeñas
Euskadi puede presumir de disponer de unas de las mejores infraestructuras digitales de Europa, de una población relativamente bien preparada para utilizarlas y de un elevado grado de digitalización de sus empresas. Pero toda esa ventaja parece diluirse cuando se llega a la tecnología que probablemente más va a determinar la productividad empresarial durante los próximos años: la inteligencia artificial.
El último informe DESI elaborado por Orkestra-Instituto Vasco de Competitividad revela, sobre todo, una enorme brecha en función del tamaño de las compañías. En 2024 utilizaba inteligencia artificial el 47,5% de las grandes empresas vascas, pero solamente el 8,7% de las pequeñas. Entre las medianas, la penetración alcanzaba el 23,7%. Dicho de otra manera, una gran compañía vasca tenía cinco veces más probabilidades de utilizar IA que una pequeña.
La diferencia resulta especialmente relevante porque las grandes y medianas empresas vascas no parecen tener ningún problema para seguir el ritmo europeo. El 47,5% de adopción de las primeras superaba ampliamente el 41,2% de la UE y el 23,7% de las medianas también estaba por encima del 21% comunitario. El problema se concentraba en las empresas de entre 10 y 49 trabajadores: su 8,7% quedaba por debajo del 11,2% europeo.
| Empresas por tamaño | Euskadi 2021 | Euskadi 2023 | Euskadi 2024 | UE 2024 |
|---|---|---|---|---|
| 10-49 empleados | 7,0% | 10,1% | 8,7% | 11,2% |
| 50-249 empleados | 13,0% | 23,8% | 23,7% | 21,0% |
| 250 o más | 29,8% | 40,9% | 47,5% | 41,2% |
| Total | 8,5% | 12,9% | 12,3% | 13,5% |
Fuente: Orkestra, DESI 2025.
Lo más preocupante no era solo la diferencia, sino la dirección en la que se estaba moviendo cada grupo. Entre 2023 y 2024, la utilización de IA entre las grandes compañías vascas aumentó casi siete puntos, desde el 40,9% hasta el 47,5%. Entre las pequeñas ocurrió justamente lo contrario: bajó desde el 10,1% hasta el 8,7%.
Como consecuencia, el conjunto de Euskadi también perdió terreno. La penetración de la IA descendió ligeramente del 12,9% al 12,3%, mientras en la UE se producía una aceleración espectacular, desde el 8,1% hasta el 13,5%. Euskadi pasó así en apenas un año de estar claramente por encima de la media europea a situarse por debajo.
El dato tiene especial importancia porque no parece que el problema de las pymes vascas sea que no crean en la inteligencia artificial. Orkestra pregunta a las empresas que han considerado utilizarla pero finalmente no lo hacen por las razones que explican su decisión. Y la respuesta es extraordinariamente contundente: el 94,7% señala la falta de conocimientos especializados, frente al 70,9% en el conjunto de la UE.
El segundo obstáculo es el coste, mencionado por el 54,6% de las empresas vascas frente al 33,3% de las europeas. Teniendo en cuenta que las opciones gratuitas son bastante sofisticadas, esta excusa resulta poco creíble. También pesan la insuficiencia o mala calidad de los datos, señalada por el 53%, y la incertidumbre sobre las consecuencias legales, con un 53,7%.
Hay, sin embargo, un dato que descarta una explicación bastante habitual. Solo el 5% de las empresas vascas que han considerado adoptar IA pero no lo han hecho considera que esta tecnología no resulta útil para su negocio. En Europa lo piensa el 20,7%. Es decir, las compañías vascas parecen tener bastante claro que la IA puede servirles; lo que les falta son principalmente personas capaces de implantarla y recursos para hacerlo.
La situación resulta paradójica teniendo en cuenta el enorme esfuerzo realizado durante años para digitalizar Euskadi. Según Orkestra, aproximadamente el 80% de los indicadores que analiza el DESI vasco están por encima de la media comunitaria. Euskadi ocupa posiciones de cabeza en fibra y redes fijas de muy alta capacidad y el 79,1% de sus pymes alcanza al menos un nivel básico de intensidad digital.
Euskadi ha construido las autopistas digitales, pero muchas de sus pequeñas empresas todavía no disponen de vehículos para circular por ellas. Esa puede ser una de las conclusiones más incómodas del informe. La disponibilidad de fibra, ordenadores, páginas web o servicios públicos digitales no garantiza por sí sola que las empresas sean capaces de incorporar las tecnologías que permiten aumentar su productividad.
Algo parecido sucede con el cloud, una tecnología mucho más madura que la IA. Euskadi obtiene buenos resultados en numerosos indicadores empresariales convencionales, pero se queda rezagada en utilización de servicios avanzados o intermedios en la nube. Es otra señal de que el problema puede estar desplazándose desde la disponibilidad de infraestructura hacia la capacidad real de las empresas para explotar tecnologías más complejas.
También hay una particularidad llamativa en el tipo de inteligencia artificial que están utilizando las empresas vascas. Euskadi supera a Europa cuando la IA se aplica a los procesos de producción o prestación de servicios, con un 4,3% frente al 3,2%, y también en logística, con un 1,3% frente al 0,8%. Pero ocurre exactamente lo contrario en las funciones administrativas y comerciales.
Solo el 1,5% de las empresas vascas empleaba IA en marketing y ventas, frente al 4,6% europeo. En administración y gestión la diferencia era del 2,6% frente al 6,2%, y en contabilidad y finanzas, del 2,2% frente al 4,6%.
| Finalidad de la IA | Euskadi | UE |
|---|---|---|
| Producción o servicios | 4,3% | 3,2% |
| Logística | 1,3% | 0,8% |
| Marketing y ventas | 1,5% | 4,6% |
| Administración y gestión | 2,6% | 6,2% |
| Contabilidad y finanzas | 2,2% | 4,6% |
| I+D e innovación | 2,8% | 3,8% |
Fuente: Orkestra, DESI 2025.
La IA vasca parece, por tanto, mucho más industrial que administrativa o comercial. La especialización productiva de Euskadi puede explicar parte de esta diferencia: las empresas están utilizando proporcionalmente más la tecnología en fábricas, procesos y logística, pero menos para automatizar documentos, atención al cliente, marketing, administración o gestión financiera, precisamente algunos de los ámbitos en los que la irrupción de la IA generativa está permitiendo utilizar estas herramientas sin necesidad de realizar grandes inversiones tecnológicas.
Hay además un dato posterior que obliga a matizar la fotografía. Eustat calculó que en 2025 el 17,4% de las empresas vascas de diez o más trabajadores ya utilizaba sistemas de inteligencia artificial, lo que supone una importante aceleración respecto al ejercicio anterior. Entre sus principales aplicaciones figuraban la automatización de flujos de trabajo o ayuda a la toma de decisiones (13,9%), el análisis de lenguaje escrito (10,1%) y el aprendizaje automático aplicado al análisis de datos (9,7%).
También cambió sustancialmente la utilización práctica: en 2025 el 12,6% de los establecimientos de diez o más trabajadores utilizaba ya IA en procesos de producción o prestación de servicios, el 9,1% en ciberseguridad y el 8,2% tanto en gestión empresarial como en I+D e innovación.
Por tanto, la IA está penetrando rápidamente en Euskadi, pero eso no elimina necesariamente la brecha entre empresas. De hecho, los datos de Orkestra apuntan a que la cuestión relevante ya no es tanto determinar si las compañías vascas van a adoptar la inteligencia artificial como quiénes tienen los conocimientos, trabajadores y recursos necesarios para hacerlo antes.
Y ahí aparece una cuestión particularmente importante para la política económica vasca. Durante los últimos años, Gobierno Vasco, SPRI, diputaciones y otras instituciones han dedicado importantes recursos a digitalización, Industria 4.0, innovación y transformación tecnológica de las empresas. El propio informe DESI ha sido elaborado por Orkestra con financiación de SPRI.
Si las grandes compañías, que cuentan con departamentos informáticos, ingenieros, proveedores tecnológicos y capacidad financiera propia, están adoptando la IA incluso más rápidamente que sus equivalentes europeas mientras las pequeñas se quedan atrás, quizás el siguiente desafío de la política de digitalización no consista en subvencionar más tecnología, sino en conseguir que llegue a las empresas que carecen de personal para implantarla.
La dimensión del problema puede resumirse en dos cifras: 47,5% frente a 8,7%. La inteligencia artificial no está creando únicamente una nueva brecha entre empresas que la utilizan y las que no. En Euskadi amenaza con agrandar una diferencia mucho más antigua: la que separa a las compañías que disponen de tamaño, capital y talento suficientes para adoptar rápidamente cada nueva tecnología de las miles de pequeñas empresas que conforman la mayor parte del tejido empresarial vasco.
