La cooperativa I-Ener capta un millón de euros para construir el primer gran parque solar de Iparralde

La cooperativa energética I-Ener, creada en 2014 para impulsar la producción de electricidad renovable en Iparralde, ha captado un millón de euros de ciudadanos, empresas y administraciones públicas. La operación, cerrada antes del verano, coincide con el inicio de las obras de Zaluaga, el primer gran parque fotovoltaico sobre suelo del País Vasco francés.
El proyecto se desarrolla en Senpere (Saint-Pée-sur-Nivelle), sobre los terrenos de un antiguo vertedero, y está previsto que entre en funcionamiento en abril de 2027. Según sus promotores, producirá electricidad equivalente al consumo de unos 1.000 hogares. La iniciativa cuenta con la participación de I-Ener, la comercializadora Enargia y el sindicato público de gestión de residuos Bil Ta Garbi, propietario de los terrenos.
La particularidad de I-Ener es su modelo de financiación y propiedad. En lugar de depender de una gran compañía eléctrica, la sociedad reúne las aportaciones de ciudadanos y entidades locales para desarrollar instalaciones renovables. Su objetivo es que una parte de la electricidad consumida en Iparralde se produzca y comercialice en el propio territorio.
La cooperativa ya dispone de instalaciones fotovoltaicas de menor tamaño, principalmente sobre cubiertas de edificios. Sin embargo, Zaluaga supone un cambio de escala. Según las previsiones comunicadas por I-Ener y Enargia, la producción anual de la primera pasará de 1,5 a 7 GWh en 2027, gracias principalmente a la incorporación de este parque solar.
La elección del emplazamiento también resulta significativa. El proyecto aprovecha un terreno anteriormente dedicado al depósito de residuos, evitando ocupar suelo agrícola o urbanizable. Bil Ta Garbi seleccionó a I-Ener en marzo de 2020 mediante un procedimiento de manifestación de interés, por lo que la instalación lleva más de seis años en preparación.
La operación no se limita a la construcción de Zaluaga. Según la documentación de la campaña de financiación, el millón de euros también está destinado a impulsar otras 15 instalaciones fotovoltaicas sobre cubiertas durante 2026. Además, las aportaciones pueden adoptar dos fórmulas distintas: adquisición de participaciones sociales o préstamos de los socios. Estos últimos se han ofrecido con una remuneración del 3% anual y plazos de diez o quince años. Por tanto, no todo el millón captado debe interpretarse necesariamente como una ampliación de capital.
La inversión prevista para Zaluaga asciende a unos 2,4 millones de euros, de los que aproximadamente 600.000 proceden de la captación realizada. El parque ocupará unas tres hectáreas y las obras han sido encargadas a Etchart Énergies, en colaboración con el distribuidor de paneles CegeClim. La instalación presenta una dificultad técnica adicional: los paneles no pueden anclarse mediante pilotes convencionales porque perforarían la membrana que aísla los residuos enterrados.
La electricidad se venderá íntegramente a Enargia, con un acuerdo de suministro a largo plazo de 30 años. Esta comercializadora, también de carácter cooperativo, gestionaba en 2025 unos 6.000 puntos de suministro, con un consumo de aproximadamente 40 GWh anuales. La producción prevista de Zaluaga, de 3,1 GWh al año, cubriría una parte de esa demanda y permitiría reducir las compras de electricidad a productores externos.
I-Ener también ha modificado recientemente su estructura societaria. En marzo de 2026 se transformó en una sociedad cooperativa de interés colectivo (SCIC), una figura del derecho francés que permite integrar a ciudadanos, trabajadores y administraciones en su gobernanza. Los ciudadanos disponen del 40% de los derechos de voto, mientras que los trabajadores y las administraciones cuentan con un 20% cada uno. La sociedad participó asimismo en la creación de Hegoki, una empresa dedicada a instalaciones fotovoltaicas, junto con Alkar y Etxindar.
El proyecto de Zaluaga podría tener continuidad en otros antiguos vertederos de Iparralde. I-Ener estudia instalaciones similares en Baiona, Urruña, Maule, Béhasque-Lapiste y Hazparne, aunque con diferentes grados de desarrollo. La iniciativa se enmarca en el objetivo de aumentar la producción renovable en un territorio que todavía depende mayoritariamente de energía generada fuera de sus límites.
