El sufrimiento del emprendedor

Por más que se venda la imagen del emprendedor millonario y libre para hacer lo que quiere, lo cierto es que montar un negocio propio es tremendamente duro. La realidad está sustancialmente alejada de la ficción que nos están transmitiendo últimamente. Este no es un camino de rosas. Por eso me he puesto a recopilar los casos más espectaculares que conozco de emprendedores que han entrado en depresiones, enfermedades y periodos muy oscuros. Excluyo, por pura discreción, a los dos que me consta que terminaron una noche en los calabozos. Mi conclusión es que lo más importante es saber aguantar.


Juan Luis Polo. El fundador de Territorio Creativo es el que ha inspirado este artículo, gracias al post que escribió hace un par de meses agradeciendo a su mujer haber estado ahí especialmente en los momentos malos. Hubo uno que me llamó especialmente la atención y que data de tan solo hace cinco años, cuando Territorio Creativo no iba precisamente bien. Parece demostrar que detrás de todo/a emprendedor/a hay una gran pareja:

Cada mañana de mayo de 2009, cuando me levantaba llorando gracias a una depresión diagnosticada, María Jesús era la que me decía “tú puedes”, sin mirar atrás, sin pedir nada a cambio. Siempre a mi lado, inmune a mi dolor y desesperación.

Emilio Márquez. Hubo un tiempo en que este sevillano era uno de los emprendedores más prósperos de España, de la mano fundamentalmente de su web porno Marqueze.net, hasta el punto de que organizaba eventos de networking a los que asistían más de 100 personas en restaurantes de cierta categoría. Pero un buen día todo se nubló. Sus relatos y fotos sexuales dejaron de atraer internautas y su salud empezó a flaquear seriamente. Uno de sus socios, Carlos Blanco, reconoce públicamente que el fracaso de la startup de contactos personales Yunu.com tuvo mucho que ver con el cáncer del promotor, Emilio Márquez, que también lo terminó reconociendo en su blog:

Creo que ha llegado el momento de publicar una de las anotaciones más trascendentes que haya escrito sobre mi vida personal hasta ahora. Tengo un linfoma. De hecho he reducido mis actividades profesionales en los últimos tiempos (…) Durante este año no me he sentido con fuerzas para liderar ningún proyecto, de Marqueze cedí la gestión hace tiempo, de Yunu.com a principios de año nombramos a una gestora en Barcelona, en verano cedí el testigo de Networking Activo (…)

Carlos Blanco. Este emprendedor en serie, organizador de eventos, bloguero infatigable y algunas cosas más ha sufrido todo tipo de peripecias. Los que le seguimos por Facebook sabemos de sus problemas conyugales y él se ha hartado de compartir, incluso a través de un libro, los numerosos errores que ha cometido como emprendedor y de los que ha recibido todo tipo de enseñanzas. Sirva este testimonio como ejemplo:

Yo me he arruinado dos veces. La primera, en 2001, tuve que vender el piso para pagar deudas e irme un año a vivir a casa de mis padres con mi mujer y mis dos hijos, y empezar de cero. Dos veces he vivido el tema y sé lo que es, y lo que puedo decir es que de los errores se aprende. No tienen porqué estar mal vistos los errores cuando forman parte de nuestra formación como emprendedores.

Angel María Herrera. El fundador de Bubok, Influenzia y Medios y Redes pasó un mal 2012 y también 2011. No lo ha reconocido en su blog con toda claridad pero sí que todo su círculo íntimo (y empleados) conocen los problemas financieros que padecieron sus startups en ese periodo, hasta obligarle a abandonar sus responsabilidades en las mismas. El misticismo que reflejan los últimos posts de su blog creo que se explica por la crisis padecida. Sirva éste como ejemplo:

Tal día como hoy hace 6 años estaba en el notario firmando la constitución de Bubok. Por aquel entonces hacía un montón de cosas, asistía a casi todos los eventos que podía y pertenecía a todas las organizaciones del sector. Ha sido una etapa muy bonita y de mucho aprendizaje y tengo la certeza de que era lo que tocaba hacer en ese momento. Pero ahora estoy en una nueva etapa, la de dejar de hacer, por eso he dedicado este 2013 a ir saliendo de todo o casi (…) Todo es no es solo para dedicarme únicamente a Samastah, sino por un proceso general de simplificación de mi vida.

Agustín Cuenca. Este gran tipo comanda hoy ASPgems, una consultora informática donde trabajan una treintena de técnicos especializados en soluciones ágiles. Pero le ha llegado a ir muchísimo mejor y también muchísimo peor. El fue, de hecho, el promotor en 1997 de Qarana (anteriormente conocida como Gran Vía Internet), la firma que desarrolló una gran parte de las webs de las puntocom españolas. En 2000 llegó a tener 450 empleados y preparó su salida a Bolsa, hasta que todo explotó. Después atravesó un largo desierto que incluía desde noches en vela hasta tener que despedir a toda la plantilla para cerrar la compañía y volver a trabajar por cuenta ajena para poder sobrevivir. Lo contó, con la sinceridad que le caracteriza, en esta entrevista con Jaime Estévez:

Ramón Puchades. El ex CTO de Barrabés y ex director de Redes Sociales de Unidad Editorial ha pasado por situaciones bien diversas, como se corresponde con un alpinista. La más grave, como emprendedor, le ocurrió en 2008, poco tiempo después de crear la consultora SonoraTec, una compañía que facturaba bien pero que era incapaz de pagar a tiempo sus deudas con Hacienda. Terminó cerrando con importantes compromisos crediticios que todavía hoy está pagando. Algo parecido le ha ocurrido a Dani Armendariz, el creador de Ikusnet, que sigue pagando las deudas que generó su negocio y ha tenido que recurrir a trabajos por cuenta ajena para sobrevivir.

Salvador Porté. Aunque poco conocido hoy en día, él es uno de los grandes emprendedores de startups españoles de finales del siglo XX y comienzos del presente, tras vender LatinRed (14.000 millones de pesetas) a Starmedia y Ozú a Vocento por 31 millones de euros. Después las cosas no le han ido siempre tan bien. En 2003 cruzó el charco y unos años después puso en marcha en Medellín y Miami una red social de compras, Kactoos, un proyecto que se atragantó en 2011. Alguno de los empleados, descontento por no haber cobrado los últimos sueldos, puso en Internet las grabaciones de alguna de las broncas de Porté. Es una de las pegas de ser emprendedor: si te va bien todos quieren ser tus amigos, pero si te va mal, te ganas enemistades.

Jaime Estévez. Mi socio y amigo montó Agora News en 2008 y desde entonces no ha parado de llevarse alegrías y disgustos. Lo interesante es que algunas de estas circunstancias las ha ido contando en su blog, como los errores de financiación, sus peleas con Hacienda o las dificultades para cobrar algunas facturas. De todas formas, creo que sus problemas sentimentales son probablemente los más dolorosos:

He renunciado, a corto plazo, a la estabilidad económica, sentimental y personal: no es raro el mes en el que debo dedicar parte de mi nómina a paliar una necesidad extraordinaria de capital en la sociedad o tirar de mi propia tarjeta de crédito para hacer frente a una necesidad imprevista de la empresa. Mi relación de pareja sólo aguantó un año el nuevo ritmo de emprendedor y los compromisos familiares y sociales sólo resultan parcialmente satisfechos. Poner a Agora News en el centro de mi ecosistema de prioridades de un modo radical me ha supuesto determinadas renuncias al tiempo que se ha convertido en la mayor fuente de satisfacciones que pudiera imaginar.

Jon Uriarte. Este emprendedor vasco gestiona, junto con su socio Ander Michelena, Ticketbis, una de las startups con mejores proyecciones de entre las que han surgido en España en los últimos años. Dobla su facturación cada año y está presente en más de 20 países. Pero no siempre le ha ido bien. En una reciente conferencia confesó que un proyecto que iniciaron en sus primeros momentos, Eventbis, fracasó estrepitosamente tras una inversión de 750.000 euros. Dice que aprendió a fijarse más en el cliente.

Martín Varsavsky. Hasta los grandes se la pegan de vez en cuando. El creador de Fon, Ya.com o Jazztel también estuvo detrás de una startup en la que se dejó 35 millones de euros. Me refiero a Einsteinet, que aspiraba a vender ordenadores baratos que, vía navegador, permitían emplear software de uso profesional. Es decir, lo que hoy es la famosa nube. Esta vez se adelantó demasiado y no tuvo tanta paciencia como ha demostrado con Fon, que también ha estado a punto de irse al garate en diversas ocasiones.

Carlos Polo. Este buen amigo mío, que ya va por su cuarta startup, explicó con total sinceridad en su blog cómo su anterior proyecto, Doocuments, no había conseguido “el éxito comercial” esperado y se veía abocado al cierre. El post está repleto de sentimientos y deja entrever algunos de los sinsabores padecidos durante la última etapa de esta empresa. “Hay líneas rojas que no deben cruzarse”, reconocía al cerrar.

Eudald Domenech. Hace unos días explicaba que este emprendedor catalán fue uno de los más exitosos de finales del siglo pasado, en las postrimerías de la burbuja de las puntocom. Pero en los últimos años va de fracaso en fracaso, al haber encadenado el de InOutTV con el de OTT Channels. En cualquier caso, me sigue pareciendo un auténtico crack.

Un servidor. Me la he pegado muchas veces y también lo he pasado mal por meterme a veces en líos innecesarios, como cuando, con 16 años, estuvieron a punto de echarme del colegio por una revista que publicaba (en papel) y vendía entre mis compañeros y que no fue del gusto de la alta dirección. Pero la más gorda, sin duda, ha sido Metroo, donde animado por la popularidad de Bilbao.bi, entre 2009 y 2011 enterré todo el dinero que había ganado hasta entonces haciendo redes sociales. Los errores: basar el proyecto solo en ingresos publicitarios (modelo de negocio), no optimizar las consultas a bases de datos (tecnología) y adelantarnos al mercado. Programamos apps móviles cuando el parque de usuarios era todavía muy limitado. Esto último también le sucedió a Rafa Casado, el fundador de Invertia que creó en 2007 Tooio (pronunciado “tuyo”), un proyecto de geolocalización móvil que tuvo que cerrar en 2011 tras haber quemado centenares de miles de euros fundamentalmente para desarrollar apps para todas las plataformas.

Juan Domínguez. Le conocí un día que apareció por Ya.com tras haber convencido a Antonio Sáez y Martín Varsavsky de que él podía crear una agencia de viajes online con nuestra ayuda. Así nació Viajar.com. Domínguez era emprendedor pero no tenía el coraje necesario para lanzarse a la aventura él solo. Supongo que se habrá arrepentido muchas veces. Después de que Ya.com vendiera Viajar.com, él no ha parado de fundar startups. Unas cuantas se la han pegado, como Club Santa Mónica o Herramientas Interactivas, y otras van muy bien, como la agencia de publicidad online ADTZ. Sé que se lo ha currado, pero también que lo ha pasado mal en varias ocasiones. Sirva de ejemplo de los problemas que ha tenido, en este caso con sus socios, este párrafo de uno de los posts de su, lamentablemente poco actualizado, blog:

Si las cosas empeoran, no queda más remedio que separarse. Abandonas el proyecto, algunas veces se lo queda uno, pero generalmente se convierte en una oficina vacía y una muesca en el currículum.

Pau García Milà. Este programador reconvertido desde muy joven en emprendedor e incluso escritor es un tipo interesantísimo, tanto por lo que ha hecho bien como por lo que le ha salido mal. Se habla mucho de sus éxitos, casi siempre de la mano de eyeOS, pero también de la angustiosa situación financiera que atravesó este mismo proyecto hace justo un año. El mismo lo explicó de alguna manera en su blog:

Después de meses de hablar y negociar con fondos de Venture Capital, cuando la segunda ronda parecía casi cerrada y de centrarnos solamente en un fondo, due dilligence hecha y superada, y todos ilusionados, llegó la jarra de agua fría: El camino que tomamos como principal opción se cerró.

Mario Navarro y León Herrera. Estos dos madrileños son, junto con el vasco Joseba Mendívil, los fundadores de Jinn, una app que permite comprar cosas y tenerlas en casa en menos de una hora. Se acaban de mudar a Londres, porque creen que un proyecto como el suyo solo se puede lanzar desde una gran ciudad. Lo que más me ha impresionado de ellos es que, alimentados de ilusión y sin un duro en el bolsillo, llevan un mes viviendo en los sofás de sus amigos o en albergues a la espera de captar alguna inversión. Por cierto, algo parecido hizo en Nueva York durante siete meses un tal Ali Hamed, que ahora tiene una startup de éxito.

Félix Iturbe. Del fundador de B-Kin, se puede decir que fue uno de los pioneros casi mundiales del Software As A Service, eso que ahora se llama “la nube”. Pese a su visión, las cosas no le han ido demasiado bien. La fuerte competencia de Salesforce y de los programas semi-gratuitos ha inmpedido que el CRM online creado en Bilbao pudiera triunfar en el mundo. Así que, a finales de 2012, en el último (hasta ahora) post de su blog, reconoció haber recomprado la participación de los fondos de capital-riesgo “por una suma ridicula que oficializa el fracaso de todos en el proyecto”. No ha cerrado, pero sí ha despedido a casi todo el mundo y sigue trabajando, aunque sin inversores ni dinero. Y añadió:

Un fracaso sin paliativos, completo, redondo, multilateral, de manual, casi perfecto. Un sueño para los románticos del capital riesgo en las pequeñas empresas tecnológicas, entendido como proceso de aprendizaje y maduración, individual y colectiva”

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