No soy muy amigo de los clusters, en la medida en que muchos se han convertido en extensiones burocratizadas de la Administración con escasa capacidad real para fomentar lo que debería ser su principal objetivo: la cooperación entre las empresas. Pero hay excepciones. Una de ellas es Habic, que si no me equivoco es el último que se ha creado.
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8/12/2009
A mi los clusters me parecen mágnificos instrumentos de política industrial y económica, con potencial de diálogo con la administración mejor que las patronales.
Otra cuestión es que lo que parecen clusters y deberían tener un “cluster thiniking” se convierten en meras asociaciones, lobbies y otros sucedaneos.
La prueba del algodón: Un cluster debe tener a la demanda entre sus socios, si no los tiene, es otra cosa
En el abanico de posibilidades que ofrece la formación de un cluster, y que van del lobbysmo puro y duro -una actividad por cierto más provechosa de lo que habitualmente se cree- al agavillamiento ramplón de diletantes dirigidos por pícaros cuya agenda oculta está dirigida a la construcción de un chiringo laboral o una cosechadora de ayudas públicas, existen algunas posiciones serias y merecedoras de nuestra atención. Son precisamente aquellas en las que se hace patente la existencia de una estrategia o como poco un decálogo de principios.
Para que exista un buen proyecto de cluster o asociación sectorial de cualquier otro tipo tiene que haber objetivos claros. Estos objetivos tienen que poder ser expresados mediante asertos contrastables y no quedar en unas cuantas divagaciones generalistas. También tiene que existir responsabilidad social y voluntad de crear valor más allá del propio beneficio particular de la empresa -de lo contrario no es más que un lobby-. Y finalmente ha de haber una idea innovadora y audaz que pueda ser captada fácilmente por el público.
En qué medida Habic y otros clusters cumplen con lo anterior debe ser el criterio de referencia a la hora de juzgarlos. No es necesario esperar a que creen puestos de trabajo o hagan triunfar un nuevo paradigma en el equipamiento de establecimientos de hostelería. Si de entrada han conseguido que algunos empresarios recuperen las ganas de vivir y que la gente vuelva a levantarse de la cama con ganas de ir a sus empresas a hacer algo, eso ya sería bastante.