Me ha sorprendido la elevada cantidad que el lehendakari Ibarretxe y su comitiva de 23 personas se gastó, en sólo seis días, durante su reciente viaje a California. La tarifa aérea total ascendió a 70.637 euros, lo que dividido entre 23 sale a 3.000 euros por barba. Eso significa que o viajaron en clase business o la agencia de viajes les engañó a base de bien.

Si se hace una búsqueda de vuelos similares en Viajar.com o Rumbo.es (Bilbao-San Francisco saliendo el miércoles 16 de abril y regresando el lunes 21 de abril), el coste en clase turista es de sólo 760 euros, con Air France. Si se vuela en clase business con Lufthansa la tarifa asciende a 3.200 euros. Eso sí, con cómodos asientos reclinables de cuero, atención permanente, pantalla personal para ver películas, toda la prensa del mundo y acceso a la sala VIP de la aerolínea.

El hecho de viajar a California me pareció muy acertado. No en vano, se trata de la región líder en tecnología en todo el mundo. Además, parte del viaje iba precisamente encaminado a estrechar las relaciones comerciales con Euskadi, dado que se planteó una entrevista con el vicegobernador del estado, que es de origen vasco, y en la comitiva iba José Luis Jiménez Brea, de Innobasque.

Pero no estoy de acuerdo con que se despilfarren miles de euros para viajar en business. Quizás sí está justificado que lo haga el lehendakari (aunque creo que esto pervierte su imagen de austeridad), pero no puedo entender que lo hagan sus 22 invitados, incluido el personal de seguridad (cuatro personas), los seis periodistas de EITB y Vasco Press, el fotógrafo o la intérprete. ¿No habría sido más barato contratar a estos últimos allí mismo? O mejor todavía, ¿no nos resultaría más barato tener a responsables institucionales que hablen inglés? Y no lo digo por Ibarretxe, que me consta que lo habla perfectamente.

También es espectacular la factura de hoteles, transportes y demás: 60.921 euros. Suponiendo que se hayan gastado 500 euros en taxis al día, quedan casi 57.000 euros para alojamiento y gastos de recepción. ¡Realmente han tenido que buscar sitios caros!

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